Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘bar’


¡Buenas tasqueros! Tenemos hoy aquí la segunda entrega de Videodromo. Vídeos cargados de amor, respeto y valores; directamente del ano a tus córneas.

 

Comenzamos la sección con una tontería como una torre pero que seguro que te gustaría tener entre las manos. Viene a ser un flubber tunning, no creo que haya descripción mas acertada. Se puede moldear, atraer con un imán, romper, sodomizar, etc. Según cuenta la leyenda un usuario de eBay la adquirió y al llegar a su casa venia en forma de dildo.

 

Recientemente se esta dando en el mundo una fiebre repentina, que ya se dio por el año 2009, con el theme del personaje de Street Fighter llamado Guile. ¿Razón? La razón es que es una canción que pega con cualquier escena, sobre todo con vídeos que no deberían de hacer gracia por la gravedad del asunto; ¡pero la hacen! El primero de ellos sugerido por nuestro tasquero DivagaR.

 

 

 

Este puede ser perfectamente el video tonto de la semana, frases como “¿tú que vienes de Córdoba o Jaén a quitarnos el trabajo a nosotros los españoles? hombre por favor, ¡y calvo!” o “es una guantá con la mano abierta, eso no pasa ná” se quedan ya grabadas a fuego en la mente de este que narra.

 

Seguidamente os traigo ni mas ni menos que al gran Aleksandr Pistoletov, el hombre que se aparea con cromas y enseña matemáticas a la par que hace el helicóptero con la verga; así tal como se lo hemos contado. Agradecer a algunos tasqueros el tirón de oreja que me dieron por no darle su lugar en la anterior entrega, pensé que era un video que ya había visto hasta mi madre y que os resultaría cansino: Error; solo espero que Pistoletov no me haga una visita con su croma enrollado bajo el brazo. Aviso: Imágenes no aptas para menores (+18)

 

 

Si lo anterior te pareció light

 

¿Te imaginas a un calvo con bigote preguntándote si tienes sed a la par que se estira los pezones? Pues no hace falta que te lo imagines, porque existe. Os presento a Don Pezones. Aviso: Imágenes no aptas para menores (+18)

 

Para cerrar la sección y dar paso a los aportes de nuestros tasqueros os dejo aquí una pequeña muestra de esos vídeos que tanto os gustan, al mas puro estilo cabalganalguesco. Salud.

 

 

 

Aportes tasqueros:

 

Nuestro compañero Topillo Juanillo nos envía este vídeo al que solo podría ponersele de título (O_O) Gustavo ( Ô_o) Almadovar.

 

Postu hace su aporte en la Tasca y nos trae a: Manuel, el niño corneta.

 

…y un servidor, sin querer para variar, se ha topado con una versión en dubstep del mismo.

 

¡Ya sabéis, si tenéis algún vídeo que os gustaría compartir con la Tasca solo tenéis que mandar un mensaje privado a nuestra página en Facebook: La Tasca del Tío Perico!

Read Full Post »


Tras un retraso algo más duradero del previsto inicialmente, me dispongo a dar conclusión al apasionante estudio que supone encontrar la relación entre las etapas vitales del ser humano y su correspondencia etílica. Pero claro, la primera parte fue sencilla. Prácticamente todos mis conocimientos son derivados de la propia experiencia o de la experiencia del prójimo cercano. El problema que he tenido con la segunda parte ha sido un error de concepto. No soy un pureta. O bueno, no sé, es algo que empiezo a plantearme ultimamente, pero el caso es que no dispongo de la experiencia que da la edad en un ámbito como el alcoholismo, así que este artículo pasó de ser una simple reseña etílico-humorística a todo un trabajo de investigación.

Procedo a mostraros mis conclusiones al respecto. Sobra decir que en las siguientes descripciones están totalmente excluidos aquellos que se toman su cervecita y su copa y con eso aguantan. Aquí se van a detallar casos ficticios, pero asombrosamente correspondidos con la realidad, de BORRACHOS PROFESIONALES.

Para aquellos que no la recuerden ya, o que ni siquiera llegaron a leerla, tenéis la primera entrega en el siguiente enlace: 1ª Parte

De 26 a 30 años: Aquí, ya sí, podríamos empezar a hablar del pureta. Pureta primerizo o novel, pero pureta al fin y al cabo. Y si encima gusta de aliñarse los cigarrillos, puede ir hasta con la L, como los coches. En esta etapa y salvo un gusto poco sano por estar tirado en la calle – absténganse perroflautas, jipiosos y demás morralla social -, el pureta neófito le tendrá el gusto más que pillado a hacerse la ruta de bares de su lugar de residencia, teniendo siempre un antro en concreto como su segunda casa. Pese a todo, quizá como reminiscencia de su anterior etapa alcohólica, el borracho cercano a la treintena puede seguir siendo un asiduo al botellón de fin de semana, llegando, si su situación económica lo permite, a retomar el consumo de marcas más respetuosas con su salud hepática. Tampoco sería de extrañar que en estos casos rematara su pedal predominical en su discoteca favorita.

Habituales de la Tasca, disfrutando de sus últimos botellones pre-pureteo

De 31 a 45: Estas edades no dejan de ser orientativas, en ningún caso pretenden sentar cátedra sobre las etapas de alcoholismo por las que pasa un individuo humano a lo largo de su vida, pero la ciencia se basa en el empirismo, y no hay mejor experiencia que la de echar un vistazo a tu alrededor cuando entras en tu bar favorito. Llegados a este punto el borracho es un pureta de manual. Pasada la treintena, vida más o menos estabilizada – quien sabe si pareja y prole -, un trabajo, da igual el nivel de remuneración del mismo, y una eterna y terrible añoranza por las cogorzas alcanzadas en su cercana juventud. Famoso aquello de “quedamos para tomar un café”, sabiendo como se sabe que ese cafelito dará lugar a una considerable cantidad de cañas, y que éstas terminaran derivando en una cantidad igualmente considerable de cubatas. Al entrar en esta etapa, al menos en un alto porcentaje de los casos, se habrá abandonado por completo la honorable práctica de ciegarse barato y en la calle. Podría correrse el riesgo de cruzarse con el hijo del vecino, o de algún compañero de trabajo. Y quién sabe, si se dieron prisa en este sentido, hasta a los suyos propios.

De 46 a 60: A estas alturas del cuento nuestro pureta tiene dos cosas: más años que irse de putas – cosa que seguramente también haga – y el hígado como un coladero. Toda vez que los años de esplendor hace tiempo que pasaron y que su edad se hace un recordatorio más grande si cabe de que no van a volver, durante esta etapa se encuentran la gran mayoría de los maravillosos y bochornosos casos de “ostia, no veas la borrachera que lleva el/la viejo/a de allí”. Durante esta etapa, el borracho – nótese que uso el másculino cómo género neutro, tal y como indica el castellano, no las mierdas esas de las “x” que se han inventado ahora los antisistema – comenzará de nuevo a frecuentar bares, pubs, discotecas, y quién sabe si botellones – se han visto casos – con el desesperado objetivo de darle el último lametón a la vida nocturna, y quién sabe si a un tierno e incauto jóven o jóvena que vaya incluso más afectado que él y que no se de cuenta ni en qué año vive.

Un ejemplo clarísimo de lo que vengo explicando

De 61 años en adelante: La jubilación está al caer o ha llegado ya, se tienen más nietos de los que posiblemente se esperaba y el médico ya le ha dicho que, o deja de beber, o no llega la comunión de su primer nieto. Se acabó lo que se daba, ¿no? JA. Pasaos los domingos por la mañana por el bar de vuestro barrio y observad al adorable anciano que se mete entre pecho y espalda un carajillo o un vaso de Anís o Chinchón a las 10 de la mañana. Amigos míos, ese caballero – o esa dama – se ha pegado fiestas tan grandes que sólo te queda rezar por vivirlas también y no morirte por el camino.

Y dicho esto un servidor cierra, 7 meses después, este apasionante viaje por las etapas del alcoholismo social. Espero que hayáis disfrutado tanto leyendo como yo escribiendolo. Lo que no os deseo son las resacas que me han llevado a publicar estas reflexiones, pero vamos, que sabiendo la escoria – con cariño – que frecuenta este blog, sólo os puedo decir una cosa.

Invitarse a un cubata un día de estos, hijos de puta.

Read Full Post »


Después de un par de días de un ajetreo intestinal del cual no hablaremos más, nuestro querido Pedro y su nuevo grupo favorito (los zagales parecían trigo limpio, aunque demasiado fiesteros quizá), Chihuahua Postilla, continuaron el camino a Madrid. Justo cuando nuestro alegre campechano empezaba a pensar que nunca en la vida podría imaginar tanta fiesta junta, Carlos (el cantante, aunque Pedro no sabía cómo podía cantar con la voz de beberse carajillos de 6 en 6 que tenía) tuvo una genial idea:

– Killo, ¿Y si nos vamos a Valdepeñas? Ya sabéis, el sitio este del vino.

– ¿Máh vino muchachooo? Ohú loh zagaleh de ciudá, chiquillo, zi ya me lo dicía mi pare… – Se quejó nuestro protagonista, más que asustado ante la idea de más alcohol entrando en su cuerpo.

– Venga, Pedro, ni que te hubiera pasado algo malo desde que estás con nosotros – Todos se miraron con risitas entre dientes.

– Bueeeno, ¡Pero una copa y nos vamos! – Accedió Pedro, rezando por que fuera asi.

Y allí que se fueron sin perder un segundo, con la suerte de que justo se realizaba la famosa “Fiesta del Vino”, lo cual le hubiera parecido demasiado destructivo para ser bueno a nuestro amigo Pedro… si no hubiera probado una cosa que los chavales llamaban “cigarritos de la alegría”. Sin duda no tenían nada que ver con los cigarros que se fumaba él cuidando las cabras. Nuestro amigo se sentía relajado, lo de su mujer quedaba ya lejos y el mundo le parecía un lugar maravilloso, incluso la perspectiva de ponerse hasta el culo de vino con sus nuevos amigos le parecía más que excelente.

Aparcaron la furgo, que de tanto traqueteo había pasado de negra a un tono grisáceo/amarillento y se dirigieron al ayuntamiento del pueblo, en el que una amable señorita les indicó que, comprando una papeleta, tenían una copa de vino gratis en cada bar del pueblo. A nuestro querido Pedro no dejaba de asombrarle que llamaran “pueblo” a eso…

– Zi ehta gente vieran mi pueblo… ezo ji que eh un pueblo y no ehto que eh… que eh… !!un viahe grande!!

-Jajajaja – Rieron todos – Pues espérate a llegar a Madrid, Perico, que te vas a cagar.

– ¡¿Otra veh me viacagá?! ¿Déhate eh? Que la úrtima veh por poco no me ze zalen los entistinoh ezoh, ¡¡que zoih toh mu graziozoh!!

– Ha sido un buen fichaje pal viaje ¿eh? – Dijo Carlos, y todos asintieron sin dudarlo un momento, con caras de maldad.

Entraron en el primer bar y, papeleta en mano, pidieron la primera copa. Pedro bebió, lo saboreó y dijo:

– ¡Ehto zi que eh un buen vino, zi zeñó!

Para entonces, Chihuahua Postilla al completo estaba ya esperándolo en la puerta, con las copas vacías. Soltando improperios que solo un buen andaluz curtido en el monte podría pronunciar, nuestro protagonista se terminó su copa, y así empezó una larga tarde de vinos varios, mucha gente y toda la capacidad de Pedro para aguantar el alcohol y la mala hostia. Después de unas cuantas horas y la mitad de los bares del pueblo, los compañeros de viaje iban más que contentos. Entraron en otro bar que había escondido en un callejón, que a Pedro le recordó a la tasca de su pueblo: pequeño, húmedo y un poco sucio, lo cual parecía encantar a sus amigos. Pidiendo la copa de rigor, a un lugareño de la edad de nuestro querido Perico le pareció gracioso el acento del susodicho… craso error:

– ¿Pero de dónde has salido, alma de dios? Jajaja – Rió, jocoso, el lugareño

– ¿Te conohco de argo? – A Pedro no le hizo ni la más remota gracia.

– ¿Cómo dices? Jajaja Es que cuesta entenderte, con ese acento que me llevas. A ver, cuéntame un chiste, que seguro que sabes.

Permitanme aclarar que, a estas alturas de la conversación, si juntamos la cantidad de vino en sangre, los dos días de la recién descubierta (para nuestro amigo) resaca y la mala hostia por el malestar, a Pedro no le hacía gracia que un desconocido, de ciudad además, se riera de él. Lo que ocurrió a continuación intentaré narrarlo con el mayor acierto posible, dado el caos que se formó.

En menos de dos segundos, el lugareño en cuestión cambió la risa castellana por un “ME CAGO EN LA HOSTIA” de proporciones astrales, justo en el momento en el que el puño de nuestro querido Perico, curtido por años de campo, se estrellaba contra su mandíbula. Al parecer, ni a él ni a sus amigos les hizo gracia el chiste (valga anotar que Chihuahua Costilla estaban riendo y aplaudiendo), porque se levantaron todos de sus sitios. Se iba a liar… y bien. Pedro no supo exactamente qué es lo que había pasado, pero en menos de 3 minutos había dejado al lugareño en el suelo, agarrado una silla y golpeado a todo lo que encontraba por delante, tantos años manejando un cayado contra vacas probaban ser una experiencia en extremo útil. Los acompañantes de nuestro amigo, viendo el percal, decidieron, después de soltar unas buenas hostias al estilo Punk, hacer algo muy punki también: Salir por patas del lugar. Agarraron a Pedro (a punto estuvieron de llevarse un sillazo por ello), lo sacaron del bareto y, corriendo como punki que llevan los antidisturbios, se metieron en la furgo y salieron a toda pastilla del pueblo.

– Joé, Pedro, como os las gastáis los de pueblo ¿eh? Jajaja – Rió Carlos

– No me hable… no me hable… que entoavía os doy.

– Relájate hombre, que no ha sido pa tanto. Además, no te preocupes, que después de ver lo que has hecho ahí dentro, no me pelearé nunca contigo. Anda toma, fuma de esto, marihuana de la buena, pa relajarnos un rato.

– Máh te vale… ¿Maria Juana? ¿Eza kien eh?

– Ehm… la que nos da los cigarritos, Pedro, anda, fuma y calla.

Y así nuestros amigos salían disparados de Valdepeñas camino de Madrid, con algunos moratones y una historia para contarle a los nietos mientras se reían de todo lo ocurrido y lo que estaba por ocurrir gracias a la inestimable ayuda de otra nueva amiga de Pedro… la tal “Maria Juana”.

Read Full Post »


Después de varias sugerencias de la mancha de cabrones que tengo por amigos y compañeros de redacción, me he animado a contarle al mundo como pasa el día a día una persona con la Inmunoglobulina E en modo Grand Theft Auto – sustituid a los inocentes peatones atropellados por una gran cantidad de sustancias, en teoría inocuas, y que mi organismo reconoce como miembros de Al-Qaeda -. O lo que es lo mismo, cómo trata el mundo, desde todos los aspectos, a un alégico avaricioso – más por la cantidad de alergias que por la calidad de las mismas.

En cada una de las entradas procuraré tratar una alergia en concreto y en esta primera parte comenzaré tratando una de las más jodidas, y por qué no, cómicas, de las que dispongo:

La alergia al pescado.

"Entonces tu eres más de carne que de pescado, ¿no?" Viva la originalidad de la gente

Procederé a aclarar una duda que parece tener todo aquel que se entera de esta alergia.  Efectivamente, soy alérgico a TODOS los tipos de pescado. Da igual que sea azul, blanco o gallego con chapapote, un simple despiste en cocina y un servidor acaba con sus huesos en Urgencias y llorándole al médico por una dosis de Urbasón digna de un mamut lanudo.

Esta alergia es, si cabe, más jodida teniendo en cuenta el lugar donde vivo. La provincia de Cádiz no es precisamente famosa por sus cocidos, sus venados y sus jabalíes, sino por el archifamoso Pescaíto Frito típico de ciudades como Sanlucar de Barrameda o Cádiz y que por supuesto acaban saturando los bares y restaurantes de esta bonita provincia. Y precisamente esto tiene una consecuencia directa sobre mí:

El Tapeo es un deporte de riesgo.

Evidentemente, podría ir al bar en cuestión y limitarme a aquello que sé con seguridad que no me mata. Pero aquí llega lo peliagudo y que no todo el mundo piensa – es más, aun no he encontrado a ninguna mente lúcida que llegue a esta conclusión usando la sencilla lógica -. ¿Quién me asegura que el aceite con el que han cocinado mi delicioso filete de ternera no ha sido usado previamente para una merluza? ¿Cómo sé que el cuchillo con el que han cortado el tomate de mi ensalada no fue utilizado para descuartizar una sardina? Y esto es extensible a cualquier restaurante y a cualquiera de mis alergias, con lo cual tiendo a recurrir a la solución más obvia y sencilla.

Si me apetece comer, a mi puta casa, y así me ahorro jugar a la ruleta rusa con un boquerón en vez de un arma.

Y hasta aquí llega la primera parte de una laaaaaaaaaarga lista de artículos que tengo pensado hacer – tantos como alergias tengo -. Sólo me queda añadir una cosa:

Donde esté un buen filete de ternerica recién matada, que se quite todo el pescado del mundo.

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: