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Posts Tagged ‘claxon’


La valla estaba cada vez más cerca, pero también lo estaban los 4 mastodontes que iban tras él.
Pedro esquivaba árboles y tropezaba con piedras cada dos por tres, los pulmones los tenía a la altura del gañote.

– Venga, Pedro, cohone, que parece un viejo – Se decía a si mismo.
En uno de los tropiezos, cayó al suelo, con tan mala suerte que se dió en la mano del anillo y se hizo bastante daño.
– ¡¡Loh muerto der cacharro mierda ehte!! – Gritó

Consiguió levantarse y seguir corriendo, pero los miuras le habían cogido ventaja, estaban más cerca de lo que a Pedro le gustaría. Corrió y corrió en pos de su valla salvadora, con los toros a punto de alcanzarle.
– Ar caraho Pedro, si ya me decía mi pare que la hente de ciudá no traen na bueno, a ve quien te mandaba a meterte en fregaos, tontolculo.
Y justo cuando estaba a punto de pararse y liarse a guantazos con los miuras si hacía falta… una  potente luz le cegó y el sonido del claxon de un coche retumbó. Mientras Pedro se cagaba en todo lo cagable, los toros dieron media vuelta y huyeron, asustados por el repentino ruido.

Nuestro querido protagonista saltó la valla, jadeando, y se acercó al coche que le había salvado la vida con toda la intención de lamerle las botas si hacía falta a su salvador… hasta que vió que dentro del coche estaba Don Manuel. Su cara pasó de una amplia sonrisa a ser la reencarnación de Rambo matando charlies.

– Hombre Pedro, veo que sigues de una pieza, quizá el termino “vaquilla” no fuera el más apropiado.
– ¿¿¡¡MEVIACAGAENTOPEROUSTÉESTALOCOQUECARAHOLEPASAENLACABEZA!!??
– Relájate, hombre. Esto era solo una prueba para ver si podíamos confiar en ti, y has demostrado con creces tu valía.
– ¿Que valía ni que niño muerto hombre? ¡Uhtede ehtán locos hombre! Mandarme a mi a corré delante de 4 bicharracoh… ¡A criá cabra lo mandaba yo a uhté y a toh zus amigoh, a ve zi ze dehpeñai por ahi, hombre ya!
– Venga Pedro, que no ha sido para tanto, ahora mismo vamos a que te duches, te damos ropa limpia y todo lo que quieras de comer y de beber, sin límites.
Nuestro amigo estaba tan cansado que ni siquiera tenía ya ganas de discutir, y la idea de una ducha y poder comer y beber hasta reventar le parecía la mejor del mundo.
– Vamos, sube al coche que te llevo.

Pedro entró en el coche y se sentó, sudando como un cerdo, lleno de arañazos y con toda la cara de matar cachorritos.
– Menos mal que le diste al anillo, sino no hubiera llegado a tiempo.
– ¿Er ké? ¡Ah, er cacharro ehte!
Después de intentarlo varias veces (estaba bien encajado), se quitó el anillo y se lo tiró a Don Manuel.
– Tome uhté zu anillo con zuh muertoh.
– Venga, ¡que ya eres uno de los nuestros! Póntelo y quita esa mala cara, que ya verás como mañana
estás mucho mejor.
Pedro gruñó y masculló entre dientes todo tipo de improperios mientras se volvía a poner el anillo.

– Mañana tendremos una reunión contigo, y te explicaremos todo lo que necesitas saber y lo que debes hacer, esta vez de verdad – Dijo Don Manuel – Y mira, si quieres, mañana vamos a la plaza y te dejo que torees a una de las vaquillas – rió.
– Con tol rehpeto der mundo, Don Manué… váyaze a tomá por culo.

CONTINUARÁ…

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