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Posts Tagged ‘dash kappei’


En algún momento durante algunas tertulias amistosas alguien lanza la inocente pregunta de :“Illo ¿os acordáis de una serie de dibujitos que echaban cuando éramos chicos en la que salía…?” Este gesto aparentemente inocuo abre toda una caja de Pandora  de comentarios nostálgicos que bien puede terminar con todos los tertulianos perdiendo la dignidad mientras cantan a grito pelao la canción de “Los Fruitis”, especialmente en aquellas reuniones donde corre el alcohol a granel.

Y es que en el fondo todos guardamos un lugar en nuestro negro corazoncito para aquellas series animadas que nos pegaron durante horas al televisor, para alivio de nuestros estresados padres. Sin embargo ¿Dónde empieza el verdadero recuerdo de la realidad y empieza el efecto autoengañoso de la nostalgia? Para ayudar a diferenciar un poco las pajas mentales de lo realmente bueno he elaborado este top de las 12 mejores series nostálgicas de dibujos que se emitieron, aproximadamente, entre finales de los 80 y mediados de los 90.

¿Por qué un top 12? Pues como homenaje a uno de mis videoblogers favoritos: el Crítico de la nostalgia. Y porque como diría él: “Siempre me gusta ir un paso más allá”. Para elaborar esta lista he calificado las series en base a una media entre su popularidad y su calidad, también he procurado mantener una cierta variedad en las nacionalidades, a fin de evitar que esto se convierta en un monográfico sobre anime. Y sin más, vamos ya ar tema:

12- Chicho Terremoto

Sin duda, una de las series que la gente recuerda con más cariño. Chicho López, un retaco satirón y con un don natal para el deporte,  intentaba ganarse el corazón de su amada Rosita aunque para ello tuviese que demostrar su valía en el baloncesto, el pingpong o la esgrima. Tanto en el campo de batalla del deporte como el del amor este canijo hacia frente a un plantel de compañeros y rivales que compartían el espíritu absurdo y cómico de la serie, incluyéndose entre ellos una parodia de Darth Vader o Bobby, el perro de Rosita (según las malas lenguas, pretendía recrear con ello la famosa escena de  Ricky Martin y la mermelada).Pero Chicho armado con su descaro y su capacidad para crear nuevas tácticas, imposible de catalogar entre locura y genialidad, lograría salir victorioso y aun le sobraría tiempo para ir a levantarle las faldas a las chicas o espiarlas en el cuarto de baño.

Merece la pena destacar que la serie ha sufrido uno de los procesos más aberrantes de “españolización”. No solo todos los nombres de lo personajes habían sido cambiados de su versión original en japonés, algo que también pasaba con “Oliver y Benji”, sino que también intentaban convencernos (¡sabrá Crom porqué!) de que las aventuras de Chicho y compañía se desarrollaban en Barcelona, haciéndonos creer que en la Ciudad Condal todos comen arroz y duermen en sacos en el suelo (Para ahorrarse el colchón seguro, los muy agarraos ).Por supuesto que esto no afectó para  nada a que disfrutáramos con ella como los enanos que éramos, pero conviene recordarlo para cuando luego nos reímos de “Homero Simpson y los Bruno Diaz “.

Esta serie no solo nos entretuvo, sino que además nos eneñó dos grandes lecciones de la vida: Con esfuerzo puede superarse cualquier obstáculo que nos pongan por delante (aunque compitamos con un perro con pantalones) y las muchachas de corazón puro usan bragas blancas. Por ello se merece estar en esta lista, aunque sea en el último puesto.

¡Tres puntos, colega!

11- Los caballeros del Zodiaco

La  palabra “mítico” fue creada únicamente para poder describir este programa.

Manando  litros de sudor y sangre y haciendo arder su cosmos hasta el infinito, los caballeros de bronce lograron ganarse un hueco en nuestras pantallas y nuestras meriendas alcanzando unas importantes cotas de popularidad. Aunque siempre a la sombra de Bola de Dragón en este último aspecto, es necesario señalar que, al igual que esta, fue de las primeras series de manga que empezaron a publicarse en nuestro país en un formato que imitaba el comic book norteamericano de 24 paginas. Esto constituía un experimento de las editoriales de aquel entonces de combinar un formato familiar a los lectores con las series animadas que empezaban a hacerse realmente popular en la tele, sin importarles que la obra original estuviese concebida para tomos de 160 y pico paginas (sic).

La serie combina el espíritu shonen de peleas interminables y contrincantes con pintorescas técnicas de lucha, con una calidad bastante buena para la época y unos magníficos diseños de las armaduras que utilizaban los caballeros, desde la sencilla armadura de Pegaso a la majestuosa armadura dorada de Sagitario.

En la parte menos agraciada del programa podríamos aludir a una estructura bastante repetitiva (un villano secuestra a Atenea y la somete a un tormento lento y doloroso mientras los caballeros de cada bando pelean entre ellos) y esa lentitud con anhelos de suspense característica de las series de este tipo.

Y bueno, en opinión de algunas asociaciones de padres una cantidad indecente de violencia, sangre y alguna que otra incitación a la homosexualidad. Las malas lenguas siempre han aludido a que esta fue la razón que a la larga la llevó a ser retirada de la parrilla. En cualquier caso, parece que lo que si es cierto es que varias escenas de las batallas sufrieron los cortes de la censura

Si eres capaz de ver algo pervertido aqui es que tienes la mirada muy sucia. Y es hace llorar al niño Jesus.

Mención aparte merecen las magnificas figuras de acción, tan atractivas como precarias. Y es que cuando por fin lograbas ensamblar la última hombrera del muñeco, el resto de las piezas que habías invertido horas en acoplar se desplomaban fatídicamente al suelo, llevándose consigo una parte de tu infancia. Tengo entendido que en algunas universidades de medicina los usan como exámenes finales para cirujanos.

En serio, si al escuchar esta canción no se os ponen los vellos de punta es que no queréis ni a vuestra madre.

Y asi acabamos la primera entrega de esta lista. No se me ocurre mejor forma de concluirla que con una imagen que combina las dos series ya mencionada y que me ha dejado con el ojete completamente torcido. Con todos vosotros, la armadura de Chicho Terremoto:

Cosas así hace que merezca la pena vivir.

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