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Hace pocos meses, los aficionados a la colección de cómics de la editorial Vértigo “HellBlazer” nos llevamos un palo de esos de los que no te esperas y que duelen en el alma: Después de casi 25 años, y una vez se llegara al número 300 de la colección, las aventuras ese gran genio y grandísimo hijo de puta que es John Constantine llegarían a su fin.

Y os preguntaréis: ¿Esto a qué mierda se debe?

Muy sencillo. La editorial DC, a todos los efectos mandamás sobre todas las decisiones que toma la línea Vértigo (recordemos que esta última es sólo una subsidiaria del gigante estadounidense), con motivo del reinicio del universo de la editorial, decidió que sería una buena idea traerse al bueno de John a su terreno e incluirlo como parte activa del nuevo Universo DC, situando al personaje en un nuevo origen y en una continuidad diferente a todo aquello que venía haciéndose hasta ahora en su colección.

No voy a dar muchos rodeos porque no viene demasiado a cuento, pero el caso es que la inclusión del Mago de Liverpool entre sus planes editoriales tiene como primera consecuencia la colección “Justice League Dark”, o Liga de la Justicia Oscura, para todos aquellos que no se lleven bien con el inglés, que fue estrenada en los States el 31 de Mayo de 2011 y que hasta ahora consta de un número inicial (nº 0), 14 números de serie regular y un annual.

Portada del número 2. Y si, no pasa nada más. Zatanna y Constantine quemando brujas.

Portada del número 2. Y si, no pasa nada más. Zatanna y Constantine quemando brujas.

Os advierto que difícilmente voy a ser imparcial, pero intentaré que no se me note mucho la decepción que tengo encima después de dos lecturas a lo que hay publicado a día de hoy.

¿Y ESTO DE “JUSTICE LEAGUE DARK” DE QUÉ VA?

Esta pregunta tiene dos respuestas diferentes, la primera de ellas a nivel editorial.

Con el ya mencionado reseteo del Universo DC, los jefazos de DC Comics vieron su gran oportunidad para que los lectores aficionados a la temática oscura y sobrenatural que es sello de identidad de Vertigo empezarán también a dejarse dinero en la compañía madre, idea que, en principio (ya os contaré por qué no en final) no sólo no es mala sino que podría ser un valor añadido para su empresa.

La segunda de las respuestas va referida a la colección en sí. El reclamo de la Liga de la Justicia Oscura es el de formar un grupo de personajes, antihéroes por definición en su mayoría, que se encarguen de todos aquellos asuntos de los que los superhéroes de la Liga de la Justicia o no puedan o no quieran ocuparse. Y el grupo, en principio (otra vez), no tiene mala pinta. Viejos conocidos como John Constantine, Madame Xanadu, Shade o Zatanna comparten protagonismo con Mindwrap, un personaje creado por Peter Milligan para la serie Flashpoint y que decidió incluir cuando tomó las riendas de JLD.

Los chichos guays teniendo problemas con los abracadabras.

Los chichos guays teniendo problemas con los abracadabras.

LOS PAPÁS DE LA CRIATURA

Como ya he dicho, Peter Milligan es el encargado de los guiones. El autor irlandés ya tiene un cieto caché dentro del mundillo comiquero, y se le conoce por haber lanzado la colección “Shade, The Changing Man” para Vértigo en los años 90 del siglo pasado como adaptación del personaje original de Steve Ditko, así como por haber sido guionista habitual en colecciones como X-Fator/X-Statix, Batman y la propia HellBlazer, precisamente en su última etapa, previa a la cancelación.

En el terreno artístico, y como dato curioso del que me acabo de enterar mientras redactaba la reseña, los dibujos caen en manos de Mikel Janín, dibujante Pamplonés que ya ha trabajado en un número de la JLA y en una miniserie de la colección Flashpoint, guionizada (oh, sorpresas) por el ya mencionado Peter Milligan. También es responsable de “El Año que Fuimos Campeones del Mundo, el cómic de España del Mundial de Fúbol 2010” para Panini Comics, pero eso ya si que no viene a cuento.

CRÍTICA DESTRUCTIVA CONSTRUCTIVA

Ya lo he dicho antes. La serie, conceptualmente hablando, no es mala idea. Pocas veces en Vertigo se ha tenido la oportunidad de llevar a cabo un tag-team de estas características, exceptuando quizás a la Brigada de la Gabardina, ya que pese a entrar dentro de la línea editorial de DC, en muy contadas ocasiones sus colecciones han entrado dentro de la continuidad del Universo DC (los escasos encuentros entre Zatanna y Constantine son una de esas excepciones).

Uno de los fallos más importantes, siempre bajo mi punto de vista, es el enfoque tan marcadamente superheróico con el que han orientado la colección. Es evidente que no se iban a conservar las señas de identidad principales de este tipo de colecciones, en los que las situaciones de decadencia en todo su amplio espectro, así como ambientaciones profundamente oscuras, abstractas y psicodélicas en muchos casos. Pero en ese intento por dirigir la colección hacia el gran público, han terminado por arrebatar a los personajes gran parte del encanto que los caracterizaba. Focalizando mis argumentos en Constantine, que al fin y al cabo es el que más conozco, ha pasado de ser un personaje cínico, con un sentido del humor muy difícil de digerir, pero entrañable al fin y al cabo, a un personaje plano, del que sólo quedan destellos en forma de frase pegadiza y en el que gran parte de la crudeza casi primitiva de su personalidad han quedado sustituidos por diálogos eternos en los que no para de lamentarse de lo a menudo que termina poniendo en peligro a la gente que le importa. Más dura aún es esta crítica siendo consciente de que Milligan es perro viejo en estos asuntos y que ha demostrado ser capaz de crear historias a la altura de las circunstancias en la época dorada de Vertigo.

¿Veis a lo que me refiero?

¿Veis a lo que me refiero?

Por otro lado, poco o nada puedo criticar el dibujo de Mikel Janín. Es muy cierto que su estilo, más propio de colecciones como JLA en DC, no tiene mucho que reprochar, pero se echa de menos a un dibujante que se centrara menos en la espectacularidad de la viñeta e intentara transmitir más de la ambientación y de las emociones que en las que se ven envueltos los personajes. Un dibujo que fuera capaz de dar forma a la narración, y no de limitarse a representar lo que ocurre en la historia. Como he dicho antes, exigencias editoriales. Es lo que le pidieron hacer y es lo que hizo.

Quizá el punto fuerte de esta colección no es otro que el de introducir a nuevos lectores en este tipo de ambientaciones. Resulta comprensible que alguien que esté acostumbrado al género de superhéroes clásico tenga ciertas reticencias para animarse a seguir otro tipo de géneros, como pudiera ser el que representan colecciones como Sandman, HellBlazer o Los Libros de la Magia. Para estos lectores, Justice League Dark podría suponer el trampolín perfecto para dar oportunidad a las obras de arte que han salido de los guiones de gente como Alan Moore, Neil Gaiman o Frank Miller, e incluso terminar dando con obras de tipo superheróico que perfectamente podrían haber sido incluidas en el catálogo de Vertigo, como pudieran ser las sagas de Batman guionizadas por los propios Moore o Miller, y que son auténticas obras maestras del género.

Dicho esto, sólo me queda contradecirme un poco con todo lo dicho. Dadle la oportunidad a la serie. Esta reseña ha sido realizada por un muerto de hambre que ni mucho menos es crítico profesional y que solo se basa en su horriblemente condicionada opinión, y al que encima no le gustan ni Star Wars ni el Señor de los Anillos. Pero a Constantine que no me lo toquen.

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Hace ya bastante tiempo que no se le da un repaso a la actualidad seriéfila por estos tasqueños lares, así que aprovechando que la nueva temporada de estrenos comenzó hace unas pocas semanas, me ocuparé de hacer una pequeña reseña a algunas de las que más me han llamado la atención. Evidentemente, ni están todas las que son, ni son todas las que están, pero como el que ve las series y hace el artículo soy yo, pues es lo que hay.

No entraré a analizar las nuevas temporadas de las series que estoy siguiendo porque solo con Fringe tendría que hacer un doctorado, así que allá voy.

ARROW

Solamente por el nombre ya me llamó la atención, y cuando descubrí que la serie tenía como protagonista al Green Arrow de la editorial comiquera americana DC y sus orígenes, no me quedó más remedio que echarle un vistazo al piloto. Y menuda decepción me llevé.

A mi no me parece feo el traje, podría haber hecho algo terrible. Mirad si no lo que pensaban hacer con Wonder Woman.

 

No voy a entrar a analizar si la adaptación es buena o mala porque nunca he seguido al personaje de comic, así que no me voy a ir por los derroteros que me llevan por la calle de la amargura en The Walking Dead. El piloto fue malo, con cojones, simple y llanamente. Diálogos planos, voces en off que no pegan ni con cola, personajes menos interesantes que el panadero de tu barrio y un intento de cliffhanger final que podría haber planteado un niño de teta. Otra cosa que me chirríó es la actitud de showman millionario y gamberro que han querido darle a Oliver Queen (identidad real del héroe) y que huele un poco al Bruce Wayne de Nolan. Los únicos puntos buenos, para mi gusto, fueron la estética que le han dado tanto a personajes (entiéndase, por ejemplo, cómo han representado el disfraz sin que parezca un pobre intento de Robin Hood) como a escenarios. Y quizás también podría salvarse el planteamiento de la trama, que es lo que al final me hizo darle una segunda oportunidad a la serie cuando emitieron el siguiente capítulo.

Y ahí sí cuajó el asunto.

Se supone que la de la izquierda tiene 17 años. Mirad cómo me río.

Escenas de combate dinámicas, subtramas interesantes y revelaciones que vienen acompañadas de miradas al pasado reciente del protagonista que le dan la chicha suficiente a la historia para dejarte mirando el capítulo hasta el final. He leído por ahí comparaciones, esperadas por otro lado, con Smallville, pero ni por asomo. Son dos series diferentes y de calidad, tanto para aquellos que disfrutaron de los personajes del cómic (a lo mejor los aficionados al Green Arrow del papel me ponen una velita negra) como para los paganos.

666 PARK AVENUE

Reconozco que al empezar a ver esta serie influyeron única y exclusivamente dos factores: que la serie tuviera temática sobrenatural (mi debilidad) y que Terry O’Quinn, el calvo molón de Lost, estuviera de cabeza principal de la serie.

Expectativas cumplidas cuanto menos. Os cuento un poco de qué va la cosa.

Una pareja de jóvenes de pueblo con altas aspiraciones llegan a Nueva York en busca de futuro y terminan encontrando piso en un edificio señorial de Park Avenue cuyo dueño es un calvo adinerado con cara de mala leche y en el que empiezan a pasar cosas raras. Dicho así no parece gran cosa, lo sé, pero la serie engancha. Según se van descubriendo los misterios del Drake (así se llama el edificio) van soltando pequeños detalles acerca de la historia del mismo y de sus ocupantes, así como de la razón por la que todos esos sucesos extraños tienen lugar. Cabe destacar que la serie consigue darle el toque terrorífico cuando es necesario hacerlo, y sin ser acojonante, consigue dar algún que otro susto.

Como la lía el puto calvo.

En resumen, es un material del que, a pesar de las evidentes diferencias, podrán disfrutar los aficionados a series como Supernatural o The Fades. Y sin ser aficionado a esta temática, estoy seguro que cualquiera que aprecie un argumento interesante, amenizado por un grupo de actores bastante aceptable en el que destaca Terry O`Quinn y su cara de grandísimo hijo de puta por encima todos, será capaz de disfrutar de esta serie.

REVOLUTION

Esta serie, al menos en un principio, iba a ser el gran bombazo de la temporada. Dirigida por Eric Kripke, alma máter de las cinco primeras y geniales temporadas de Supernatural, y con el todopoderoso J. J. Abrams en la producción, ya había voces que la anunciaban como el nuevo Lost (no nos olvidemos de que con FlashForward pasó lo mismo y el batacazo que se pegó no tuvo nombre).

Sí, la de la ballesta está buena, pero es insoportable

El argumento no tiene mala pinta, desde luego. 15 años en el futuro, la humanidad ha aprendido a apañárselas después de que ocurriera un apagón mundial que mandó al planeta a la edad media en cuestión de segundos. La tecnología es inútil, los países han desaparecido y las guerrillas han tomado el control de los diversos territorios. Pero, por supuesto, la cosa no iba a acabar ahí. Hay gente que sabe por qué ocurrió el apagón y una de esas personas es el padre de la protagonista. En un principio podría recordar levemente al planteamiento de Jericho, pero la realidad es que no tiene nada que ver.

Como he dicho antes, esta serie iba a ser el gran bombazo, pero al menos a mi juicio no lo ha sido por unas cuantas razones, la principal de ellas el poco o nulo carisma que tienen los protagonistas. Y no me estoy refiriendo ya a los actores, que tampoco es que se luzcan, pero es que la indiferencia que inspiran los protagonistas es total. Están logrando solucionar esto según avanzan los capítulos, pero si no fuera por que el desarrollo de la trama está siendo bastante bueno, y por que ha empezado a destacar en el reparto el genial Giancarlo Espósito (Gus en Breaking Bad o el Espejo Mágico en Once Upon a Time) la serie tendría todas las papeletas para correr el mismo destino que FlashForward. Habrá que ver como le responde la audiencia.

Y con esto finalizo este artículo, no sin destacar el hecho de que lo he escrito obligando a mi cerebro a funcionar durante los ratos libres de un fin de semana que se me ha ido un poquito de las manos. Valorádmelo al menos, chavales.

¡Oh, y recordad que aún queda la última gran sorpresa que nos trae DrakSlig desde la FicZone de Granada!

 

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Tras unos días de merecido descanso después de tres largas (y a ratos interminables)  jornadas recorriéndome hasta el último centímetro cuadrado del recinto de IFECA, me siento con fuerzas suficientes para brindaros mi partícular punto de vista sobre la Comic Con Spain celebrada en la ilustre y endeudada ciudad de Jerez de la Frontera. Tres interesantes días en los que me divertí y acabé hasta los cojones a partes iguales.

Y es que desde el mismo momento en que supe que un evento con el nombre de Comic Con iba a celebrarse en Jerez, me dio la sensación de que el nombre se le iba a quedar grande. Aún así, y haciendo un enorme esfuerzo, me guardé mis expectativas y acudí a la convención con la ilusión del que sabe que se ha ahorrado 6€ por ir de “corresponsal periodístico”. Y justo aquí llega el primer momento en el que me ví obligado a sacar la ametralladora. Os explico. Tras una cantidad cuestionable de días esperando respuesta a la solicitud de pases de prensa que enviamos a la organización desde este blog, nos enviaron un correo informando la aceptación de la misma, junto con una bonita imagen aérea de IFECA sacada del Google Maps en la que se nos indicaba que los medios acreditados deberían acceder por el acceso “trasero” del recinto para identificarse. Hasta ahí todo bien. Nuestra sorpresa llegó cuando al encontrarnos mi compañero ElDoctor13 y yo totalmente solos en dicha entrada a las 5:00 PM y preguntar a un guarda de seguridad acerca de dónde debíamos recoger las acreditaciones nos respondió “ni idea, buscad a alguien dentro y preguntadle”. Y ahí que entramos, sin pagar, sin acreditación y sin ná de ná, buscando a un amable organizador que nos solucionara la papeleta. Y ya lo creo que nos la solucionó. Al poco de entrar encontramos a una persona con la camiseta de organizador, y al preguntarle por las acreditaciones nos respondió lo siguiente: “Eso es en la entrada principal. Pero bueno, que da igual, tomad”. Abrió una caja, pilló dos pulseritas negras con el logo del evento y nos la dió. Ni “como te llamas”, ni “me das tu DNI”, ni “te invitó a un café”. NADA. Pero bueno, la cosa es que entramos.

Parecía que había mucha gente. Parecía.

Cabe decir que los 3 días, sin tener la afluencia de público que hubiera cabido esperar, la cosa tardó bastante en acumular gente, pero es que lo del viernes y el domingo fue criminal. Mucho espacio para tan escasa cantidad de gente, y en el caso concreto del viernes por la tarde con poco que hacer debido a la preocupante ausencia de actividades, que alcanzaron su punto álgido (y me estoy pasando) durante la jornada del sábado. Así que ante la perspectiva de pasarnos varias horas de brazos cruzados, nos guardamos la vergüenza en la mochila, echamos un pitillo en el patio exterior y nos lanzamos a la aventura. Tanto nos lanzamos a la aventura que nos cruzamos con la excelentísimamente pepera alcaldesa de Jerez, María José García Pelayo. Dónde muchos la miraban con cara de poner una bomba a su paso (y muy merecidamente), nosotros nos hicimos una foto con ella. Como suele decirse en estos casos, lo hicimos por los loles.

Estuvo amable la mujer. Se creería que éramos votantes.

Una de las paradas casi obligadas en cualquier evento de este tipo en Jerez, y especialmente focalizado en las diversas ediciones del Salón del Manga que se realiza en el mismo recinto, es la del stand de Soft-Combat, también conocido cómo “mírame, tengo una espada de gomaespuma y me creo Leónidas”, y me incluyo en esta definición. Hay que reconocer que esta actividad es el comodín perfecto para cualquier evento de este tipo, pero de igual manera que me resulta poco coherente su presencia en una convención de cultura japonesa, tanto más me lo parece en un evento en teoría enfocado al mundo del cómic. Obviando este detalle, es de las pocas actividades que, junto con el Trono de Hierro y el espacio de Media Markt ya mencionados por mi compañero en la anterior reseña, mantuvo un flujo constante de participantes.

Un Batman en miniatura peleando con dos hachas de mano. ¿Es o no es adorable?

Algunos de ellos incluso volvían a ponerse en la cola de entrada nada más salir. Concretamente este último grupo de participantes estaba compuesto casi exclusivamente por niños y por sus deshinibidos progenitores, que disfrutaban casi más que los chavales pegándose espadazos como si del Capitán Trueno se tratase. Como apunte curioso, he llegado a la conclusión de que todo hombre pierde cualquier ápice de vergüenza cuando se convierte en padre. He visto auténticos espectáculos. Siguiendo con el tema de las espadas, aparte de la lucha 1 contra 1 a espadazos típica, los organizadores se sacaron de la chistera varias modalidades, entre ellas un Círculo, en el que los participantes se sentaban con los ojos cerrados en dicha formación mientras los atrezados colaboradores del stand les situaban armas desperdigadas por la “arena”. Cuando abrían los ojos, a correr por armas y maricón el último. Mención aparte merece también el stand de tiro con arco (también en su versión de soft-combat), que funcionó bastante bien durante los dos primeros días pero que estuvo totalmente abandonada el domingo, aun cuando había gente esperando a ver si llegaba algún voluntario para participar. Tirón de oreja, chavales, que está feo.

Es mi deber, además, mencionar que CapitánZocalillo y un servidor nos presentamos al torneo de 1 Vs 1 del sábado, pero fuimos vergonzosamente apeados del mismo en las primeras rondas por adolescentes hipermotivados. Hemos perdido nuestro mojo.

Continuando nuestra visita, desde la zona de espadeo se llegaba al escenario, dónde aparte de los espantosos momentos de karaoke (en serio o aprendéis a cantar antes de subiros ahí o esperáis a que me emborrache y sea capaz de reirme) y de los obligados concursos de cosplay, tuvieron lugar una serie de concursos para comprobar cuán frikis eran los visitantes del salón. Y ahí La Tasca se llevó un premio, pero vayamos por partes.

El primer concurso que tuvo lugar fue el de “Postura Friki”, en el que se testaba la capacidad de los participantes de aguantar con la pose de alguno de sus personajes favoritos durante la mayor cantidad de tiempo posible. O al menos eso nos pareció entender. Creo que no debo explicar el hecho de que no haya fotos ni nada más que comentar al respecto, ¿verdad? Pero un salón del cómic no sería lo mismo sin lo que a mi entender es el concurso por excelencia en este tipo de eventos: El FrikiTest, en sus modalidades individual y grupal. O debería serlo de no ser por la total ineptitud de los organizadores del mismo. A ver, señores míos, si el chaval que hay en el escenario lo está haciendo bien, ¿por qué narices tiene que aparecer “el jefe” del garito, sentarse entre público e interrumpir el concurso cada vez que le sale de los cojones? Sobre todo cuando es para soltar perlitas como “¿En qué periódico trabaja Superman…? En ninguno, el que trabaja es Clark Kent”. Espero que los organizadores tenga en cuenta este dato y procuren evitarlo en próximas ocasiones [ESTE TEXTO HA SIDO EDITADO POR ÓRDEN DE LOS REDACTORES DE LA TASCA, YA QUE AL PARECER, EL ANTERIOR RESULTÓ OFENSIVO. EL ESCRITOR TIENE LOS COJONES HINCHADOS, PERO ACATA LA ORDEN DE LA MAYORÍA]. Pero el caso es que, salvo por ese detalle, fue un concurso ameno y con un nivel de dificultad bastante aceptable. Y como dije antes, aquí La Tasca dio un golpe sobre la mesa. El equipo que ganó el FrikiTest grupal estaba formado por CapitánZocalillo, ElDoctor13 y tres de nuestros parroquianos, uno de ellos además un comentarista de la Tasca especialmente activo, y que se impusieron tras una exhibición de conocimientos impresionante en la ronda final.

Más gente que en Comedia un sábado

El Equipo Perico celebrando la victoria. Os juro que son buenos chavales.

Estaban encantados con los premios [Modo Ironía OFF]

El tercero de los concursos fue una versión muy libre del “Smonka” de los humoristas más chanantes de la televisión.  Conste que la idea, a priori, me parece muy buena, pero para ello hay que saber llevarlo. Y para saber llevarlo hay que tener gracia. Y lo que es más, los concursantes deberían de tener un poquito de “curturilla generá”, además de algo de vergüenza. Es ofensivo que alguien sea capaz de decir que la canción “Libre” la hizo famosa La Mosca. El pobre Nino Bravo tuvo que retorcerse en su tumba. Por lo demás el último concurso, llamado “Factor Comic Con”, fue el más idiota de todos. En palabras de uno de los organizadores: “Es como el Factor X de la televisión. Tú te subes al escenario, haces lo que te de la gana y si nos hace gracia te llevas un premio”. También me disculparéis por haber considerado tener mejores cosas que hacer.

Antes os dije que me parecía un poco fuera de lugar que hubiera una sección de soft-combat en un evento sobre el mundo del comic, ¿verdad? Pues aún no ha llegado lo peor. Dos de las actividades más ilógicas de las que nos encontramos estaban justo al lado del escenario: Parkour e Indoboard. El Parkour puede ser más conocido por los lectores, al menos para aquellos que vieran Yamakasi en su época, pero de la otra actividad fue la primera noticia que tuve. Básicamente consistía en algo parecido a una tabla de surf pequeña y un cilindro colocado bajo la misma, con el objetivo de mantener el equilibrio. Efectivamente, todo muy acorde con la temática de la Comic Con. A esto sumarle que fuentes cercanas a los chavales que hicieron la exhibiciones de Parkour me informaron de que más de uno de los que llevaban la sección volvieron a sus casas bastante más que magullados. Los lumbreras de la organización les colocaron un andamio de obra y les dejaron el suelo de cemento a pelo, ni una vulgar colchoneta. Otro puntito que se llevan.

El susodicho andamio. Una trampa mortal, como podréis comprobar.

Ni wikipedia sabe de qué va esto

Y ya para ir terminando, que vais a conseguir trabajo antes de terminar de leer esto, el que a mi juicio ha sido ha sido el aspecto más sorprendente de todo el evento después de la escamante ausencia de actividades relacionadas con el comic. Sólo seis tiendas en 50.000 m² de recinto ferial. Comprendo que la cosa está mal para todo el mundo, pero sólo en el Salón del Manga de Jerez de este mismo año hubo muchas más. Además, y ya dejando el modo cabrón a un lado, hablando con los vendedores se dio una circunstancia común que me sorprendió de sobremanera. La mayoría de las tiendas hacía poco que habían decidido prescindir de un espacio comercial físico para dedicarse a la venta on-line. Sin contar con las que directamente habían recurrido a la venta por internet sin plantearse siquiera exponer sus mercancías en local (entre ellas la tienda de videojuegos Alone in the Retro, propiedad del dibujante de Marvel y DC Salva Espín, a quien tuvimos el placer de realizar una entrevista que publicaremos en pocos días). Supongo que, a fin de cuentas, el negocio del frikismo, que vive de la venta de caprichos más que de necesidades, puede ser una de las que peor está llevando la situación económica actual.

¿Mi conclusión acerca de estos tres días? Más le vale a la empresa organizadora espabilarse un poco, porque lo que podría haber sido una grata sorpresa, sin grandes aspavientos, se ha convertido en un quiero y no puedo de dimensiones preocupantes. Aun así animo fervientemente a los organizadores a que sigan intentándolo. Quien sabe si finalmente lograrán un evento a la altura del nombre que le han dado.

Y si no, siempre nos quedarán las graditas.

Olía que daba gusto a cigarrito aliñao.

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El pasado fin de semana (14, 15 y 16 de Septiembre) los aficionados a los comics y la subcultura pudimos asistir a la primera Comic Con de España, celebrada en el palacio de exposiciones de Jerez de la Frontera.   No solo acudieron varios miembros de este insigne blog en calidad de colaboradores, sino que vuestros amistosos redactores, Divagar y ElDoctor13, acudieron con acreditación de prensa para poder ofreceros una crónica de los fallos y aciertos de este nuevo evento para disfrute, o desesperación, de los fans nacionales.

En primer lugar, no ignoraremos el  “elefante en la habitación” (haciendo honor a la expresión anglosajona) que supone el propio nombre de estas jornadas. Prácticamente a todos los aficionados al noveno arte les es familiar el nombre de “Comic Con” como el evento de referencia internacional  del mundillo; se tratan de eventos multitudinarios donde miles de frikis se dan cita para compartir su pasión por los superhéroes y la fantasía, encontrarse con los autores mas influyentes y punteros del panorama y conocer los importantes anuncios y lanzamientos que las grandes editoriales reservan para tales fechas.  Quien pensara que en la edición novel  de este evento en España iba a tener una repercusión o unos medios remotamente parecidos a sus homónimos yanquis, probablemente aun seguirá poniendo los dientes debajo de la almohada para que el Ratoncito Pérez le deje dinerito.  De tal forma que, en esta crónica general, intentaremos juzgar esta convención desde sus propias capacidades  y no hacer una constante comparativa con las celebradas en Chicago o San Diego.

De hecho, si alguna comparación era suscitada constantemente respecto a este encuentro, era respecto al Salón Manga de Jerez. No sin ciertos motivos, ya que aparte de celebrarse en el mismo local, este Salón ha logrado consolidarse a través de sus sucesivas entregas como uno de los eventos más importantes del mundillo patrio y será el espejo en el que tenga que reflejarse cualquier otro evento similar que se celebre en la ciudad. Más aun cuando la empresa responsable de su organización ha sido JakeMate, quien ya se hiciera con los derechos para celebrar el Salón de Jerez.

Centrándonos en la Comic Con en cuestión,  lo primero que llama la atención del visitante es el obsequio que acompaña a la entrada. Y es que por  6 € te llevabas de regalo nada menos que el tomo, de tapada dura y a color, de “La Saga de Fenix Oscura” (aunque ya el domingo se agotaron las existencias y fue sustituido por las grapas de “Ultimate Lobezno vs Hulk”). Esto supone tanto un acierto como un fallo; ya que ciertamente es una gran obra y es de agradecer que regalen esto ante que cualquier comic aleatorio, pero también es cierto que si se hubiera promocionado más esta oferta  habría funcionado bastante bien como reclamo. Según nuestras fuentes (que ganas tenia de usar esa frase algún día), parece ser que conseguir el tomo fue una batalla que JakeMate tuvo que pelear hasta el ultimo minuto y lo apurado de la maniobra no les dejó tiempo para promocionarlo como era debido.

Una vez dentro del recinto ferial, a primera hora del viernes, hay que decir que la perspectiva no parecía muy halagüeña. Para aquellos que no lo conozcáis, IFECA (nombre del edifico) se compone de cuatro grandes alas en forma de cuadrado con un patio interior y desde el primer momento se hace evidente que el espacio es demasiado tanto para el numero de asistentes como de actividades. Es lógico que se optara por usar todo el espacio disponible y no prescindir de ningún pabellón para tenerlo todo mas concentrado  posible y disponer un circuito cerrado, pero no por ello había menos sensación de vacío.

Los juegos de mesa y wargames no faltaron a la cita.

En cuanto a las actividades permanentes de las que pudimos disfrutar en las jornadas, se contó con la presencia de habituales en eventos de este tipo: juegos de mesa, wargames, rol (en vivo y narrativo), softcombat, talleres de manualidades y casinos estaban a dsposición de los visitantes por cortesía de varias asociaciones autóctonas. Aun cuando no están directamente relacionadas con el topic del evento (los comics),  estas secciones resultan ya inseparables de este tipo de encuentros subculturales  y, a juzgar por el porcentaje de asistentes que había en ellas constantemente,  los voluntarios ofrecían un buen servicio de entretenimiento.

To los chiquillos ahi viciando

El mayor despliegue, eso si, corrió a cargo del MediaMarkt local, que proporcionó toda una hilera de consolas de ultima generación donde la gente podía desahogarse dándose de tortas,  liándose a tiros con una ametralladora o ponerse en la piel de un fontanero bigotudo con una obsesión por rescatar princesas. Incluso  se contó con algunos simuladores de conducción o pantallas en 3D para quien tuviera curiosidad.

El otro gran atractivo de la ComiCon fue, sin duda, el trono de plástico Hierro, que aun cuando ya muestra algunos signos de deterioro por las sucesivas giras promocionales por España, aglutinó siempre en torno suya extensas colas de aficionados que quería sentar sus nalgas en el celebérrimo mueble.

El Tronaco

¿Y los comics? Porque esto era una Comic Con ¿no?

En este apartado, que debería ser el más importante, destacaban por encima de otros la asistencia de nombre como NikoDemo (creador de Calico Electronico) y Agustin Padilla o Salva Espin. Es muy de agradecer que estos autores accediera durante varias horas a lo largo de la convención a firmar los trabajos o dibujar los sketches que los fans les pidieran.

Padilla y Espin atendiendo a los fans

No solo fue que los realizaron gratuitamente, sino además lo hicieron con una gran dedicación en cada una de las solicitudes.  El espectro de autores se veía complementado con la presencia de las Studio Kawaii o un stand dedicado a la promoción de las jóvenes promesas de la zona bajo el titulo de “Heroes locales”, un  stand en el que  los asistentes podían comprobar en vivo y en directo el arte que destilan los dibujantes de la zona.

El stand de “Heroes Locales”

Destaca también la conferencia ofrecida el sábado por la mañana por José Joaquin Rodriguez,“La Marvel de los años 70” con datos y materiales recopiladas en un libro homónimo.  Fue una charla amena y didáctica, de gran interés para los aficionados al genero y esto si fue, desde luego, el tipo de actividad que uno espera y demanda en algo que lleva el nombre de Comic Con. Esperemos que en futuras entregas las charlas y mesas redondas de este estilo se prodiguen.

Como todos sabemos, una de las cosas que mas horror o alegría pueden provocar en un encuentro de frikis son los cosplays (disfraces para los iletrados). Dejando de un lado la inevitable presencia de gente que no conoce sus limites ( te miro a ti, persona que te disfrazas de un personaje con 50 kilos menos) y aun cuando la presencia era menor que en otros eventos, hay que destacar que los disfraces superheroicos empiezan a hacerse finalmente un hueco y hemos podido disfrutar de varios Lobezos, Masacres y Harley Queens. Tampoco ha faltado la presencia de series como Doctor Who, Hora de Aventuras o My Little Pony.

Gente asi hace que recupere la fe en la humanidad.

Everything is better with ponies

Trust me, Im a Doctah

Este hecho se vió claramente en la diferenciación de dos concursos de cosplays: uno dedicado  al manga y otro a los comics yanquis. Centrándonos en este ultimo, aun cuando la presencia fue escasa, los participantes acudieron con trajes elaborados y algún que otro semidesconocido, poniendo a prueba los conocimientos de los asistentes.

Los participantes del concurso de Cosplay americano

Como valoración final y personal: el aspecto de mera jornada de frikis fue cubierto con las ya mencionadas actividades y juego habituales en este tipo de eventos. En su carácter de convención de comics, lo que hubo fue bueno, pero muy escaso. Hay que potenciar más tanto la asistencia de autores nacionales como las conferencia, mesas redondas y exposiciones.  Especialmente se hecha en falta más contenido relacionado con el comic patrio, tanto actual como histórico. Además, con el éxito de la franquicia de los Vengadores y el Batman de Nolan en el cine, los superhéroes están pasando por un periodo de gran popularidad en el país y creo que el gran público esta más abierto a conocerlos a ellos y a sus turbulentas existencias. En resumidas cuentas: que aunque mi nota final es de aprobado, y ciertos elementos van por el buen camino, aún queda un largo trecho para que estas jornadas sean la gran referencia nacional en la que deberían convertirse.

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