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Posts Tagged ‘digestiva’


Saludos, parroquianos. Se acerca el final del verano y, como podréis comprobar, en vez de estar en la playa dedicándome a la vida contemplativa (contemplando tetas, vaya), estoy en casa, delante del portátil y escribiendo otra entrega más de una saga directamente orientada a que os riáis de mi. Luego tendré los cojones de preguntarme a mí mismo qué es lo que falla en mi vida.

Tonterías aparte.

Estoy seguro que muchos de vosotros habréis escuchado alguna vez de algún conocido o desconocido que es alérgico a la leche. No entraré a contradecir el diagnóstico médico de nadie, pero puedo afirmar que en el 90% de los casos, el propio “alérgico” no tiene ni puta idea de lo que está hablando. Tal cual.

¿Alérgico a la leche?

Y es que, como ya he dicho, la mayor parte de las veces ni el que padece la intolerancia digestiva a la lactosa sabe que NO es una alergia. Si que es cierto que el intolerante prácticamente excluye los lácteos de su dieta, pero no porque sean peligrosos, como suele suceder con las alergias, si no porque pueden llegar a ser MUY molestos. A ver cómo os lo explico.

Poneos en situación. Vais por medio de un desfiladero (si, un desfiladero, poneos en situación y punto), y delante de vosotros aparece una manada de ñúes con el evidente propósito de embestiros. Pero, casualidades de la vida, os agacháis y la manada pasa por encima vuestra casi sin haceros daño, pero se lleva por delante a vuestro colega (ese colega útil que nadie sabe por qué está ahí pero al que se le agradece su presencia). Extrapolándolo a nivel intestinal, esto es lo que pasa. Las microvellosidades intestinales no son capaces de absorber la lactosa, así que al contacto con este azúcar se irritan y se contraen, y se deja de digerir todo lo que estuviera en el intestino en ese momento. Pero además, recordemos que el colega útil también se va por tabaco, y en este caso el colega es la flora bacteriana intestinal.

Conclusión: Todo intolerante a la lactosa que, voluntariamente o por error, ingiera dicho alimento (o, recordemos, cualquier otro derivado que lo contenga), va a entablar una larga y dolorosa amistad con su retrete. Porque no solo va a estar jodido después de comer lo que no debe, sino el tiempo que sus intestinos tarden en recuperar la normalidad, y esto puede ir desde horas hasta un día según el caso.

Dicho esto, os aviso que, salvo sorpresa, sólo restan dos entregas del Diario, que aparte de que se me acaban las alergias empiezo a sentirme idiota cada vez que releo los artículos y me doy cuenta de que me estoy riendo de mí mismo.

¡Disfrutad de lo que queda de verano, que ya va quedando poco!

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