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Posts Tagged ‘gimnasio’


Todos sabemos, y esto no es ninguna novedad, que nuestro “querido” país lleva ya unos añitos yéndose a pique sin que parezca haber una solución a corto/medio plazo (y quién sabe si largo) aparente. Todo parece indicar que seguiremos el camino que ya siguieron Irlanda y Portugal antes que nosotros, y muchas son las voces que piden una respuesta popular parecida a la que están llevando a cabo los Griegos en estos últimos tiempos, es decir, cócteles molotov, palos, piedras y a tope con los de azul. Pero entre todo el gran cáos económico y social que asola el estado español, hay un lugar que destaca por encima de todos. Y ese lugar no es otro que Jerez de la Frontera, lugar de residencia, al menos en origen, de todos los escritores de este blog, quinta ciudad más grande Andalucía, eterno intento de capital de la provincia de Cádiz y ejemplo nacional de ciudad arruinada.

Monumento típico Jerezano

Son muchos los males que padece en los últimos años esta ciudad, muchos de ellos lo suficientemente relevantes para que los Informativos nacionales les dediquen una vergonzosa reseñita (la huelga del servicio de recogida de basuras la más reciente de ellas), pero son los asuntos pequeños, los que no llegan a los servicios de información, los que están mandando lo poco que queda de esta ciudad a tomar por culo, y en uno de esos asuntos es en el que me pretendo centrar.

Evidentemente, este tipo de “males menores” hay que sufrirlos para darte cuenta de que están ahí, y precisamente el asunto que me traigo entre manos se deriva de una experiencia personal. La cual, por cierto, me pone en evidencia como un ser torpe e innecesario para este mundo. Os comento.

Hace poco se me hizo bastante evidente que mi circunferencia abdominal se me estaba yendo de las manos, con lo que tomé la determinación de apuntarme a un gimnasio, aparte de reducir drásticamente el consumo del sagrado fermento de cebada, cosa que a veces cumplo y a veces no. El caso es que el susodicho gimnasio terminó siendo el situado en las entrañas del Palacio de los Deportes, gestionado por el consistorio local. Todo hay que decirlo, he visto muchos gimnasios en mejor estados, pero dentro de lo malo era de lo mejor y su precio (26’40 €/mes) lo convertía en la mejor opción de las disponibles. Gran variedad de máquinas en diverso estado de mantenimiento, libertad de horarios y poco volumen de gente, lo que permite no tener que pedir turno para realizar los ejercicios.

El Palacio, cuando la ciudad parecía un lugar decente

El problema llegó el pasado Lunes 5 de Noviembre, durante un ejercicio en la prensa de cuádriceps. Antes de todo, decir que el desencadenante del problema no fué el gimnasio, sino que a veces parece que tengo el centro de gravedad en el codo. El caso es que, tras un tropezón la mar de idiota, me dí un hostión acojonante en la cabeza contra una de las barras que se utilizan para colocar pesas de la máquina de al lado. Resultado: un dolor tela de fuerte, un ridículo importante y un montón de sangre.

Aquí es donde aparece el quid de la cuestión. Al igual que habría hecho cualquier persona, reaccioné ante la visión de la palma de mi mano roja de sangre buscando ayuda, y primer dato: No hay monitor en la sala de máquinas. Ni en la de cardio. En ningún sitio, vaya. Descartado el primer elemento de socorro, me dirigí a la recepción del edificio, a ver qué me sugerían. Los pobres que allí se encontraban, que son currelas como los demás y no tienen la culpa, sólo disponían de la opción de llevarme al “botiquín”. Segundo dato: el botiquín era una cajita de plástico con un poco de agua oxigenada y un par de gasas. Ni betadine, ni tiritas, ni algodón, ni vendas, cremas, NADA. Para valorar la gravedad de este último dato hay que tener en cuenta que en dicho edificio están presentes, además del gimnasio, escuelas infantiles y juveniles de Baloncesto, Kárate, Boxeo y Gimnasia Rítmica, aparte de un club de Tiro con Arco y otro de Espeleología. No hace falta que enumere la enorme cantidad de accidentes que pueden derivarse de esas actividades y la escasa o nula capacidad de respuesta antes las mismas que tendría el centro, ¿verdad? Y bajo mi humilde opinión, esta situación cuenta con el tremendo agravante que supone que todas esas actividades se encuadren bajo el marco de responsabilidad del propio Ayuntamiento.

Para ir finalizando, que al final os he soltado una parrafada poco amistosa, con esto lo único que pretendo es que la gente se entere de hasta la más mínima mancha de mierda que ensucia todo por aquí, y es más, si ya consigo que todos los que lean esto se preocupen de hacer públicos toda esta serie de molestos “problemas menores” que se dan por cientos en cualquier lugar, me haríais inmensamente feliz. Que Jerez, salvo una enorme e inesperada sorpresa, parece abocada irse al carajo, pero que a nadie le quepa duda de que una buena parte de España, idénticamente “bien gestionada” va a ir detrás.

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