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Posts Tagged ‘historia interminable’


Muchos somos los frikis que seguimos la popular saga de “Canción de Hielo y Fuego” y, por suerte o por desgracia, cada día somos más. Fans incondicionales de los escritos de George R. R. Martin, y que esperamos con ansia la publicación del siguiente tochaco de la saga. Sin embargo, cada vez las entregas se demoran más y cada vez vemos al gordo más gordo; y no hace falta ser Gregory House para saber que eso no es sano en ninguna cultura (a la tasca me remito: Super Size Me). De modo que junto con el número de fans, también crece el número de fans que temen que nuestro prolífico Gordo muera de aterosclerosis antes de terminar la saga.

Por nuestra parte, en la Tasca, hemos querido hacer de profetas y prever qué pasaría de darse esta fatídica situación. Así que aquí reportamos una pequeña antología de “¿Y si…?” con nuestras pequeñas teorías.

Gordo comiendo.

Es irónico cómo tanta felicidad puede acojonar a tantas personas. No es consciente de que nuestro corazón sufre un poco cada vez que escribe las palabras “empanada de pichón”

“¿Martin muerto? MIS COJONES.” Por DivagaR.

“Sangre y Fuego”. El lema de los Targaryen sería una manera bastante acertada de resumir el caos que se desató tras la muerte del amigo George. Legiones de frikis (y de no tan frikis, por obra y gracia de la HBO) encolerizados y sedientos de sangre, unos por la no conclusión de la que estaba llamada a ser la saga de fantasía épica definitiva, otros por la deriva total en la que se sumió la serie, en las que los personajes muertos iban y venían al más puro estilo Marvel, siempre a discreción de quien tomara la riendas del guión.

Pero en los bajos fondos del mundo pre-apocalíptico en el que se sumía poco a poco la humanidad, unos seguidores de la saga especialmente desquiciados decidieron llevar a cabo la única obra que devolvería al mundo su estabilidad y a ellos su cordura perdida, conjuntamente con el desenlace de las aventuras de Poniente: Resucitar a George R. R. Martin era prioritario.

Se cuentan muchas historias, cada una más retorcida que la anterior, de las atrocidades que dichos seguidores (posteriormente conocidos como “Los Sin Rostro”, ya os explicaré por qué) cometieron en nombre de su cruzada. Algunos dicen que arrasaron pueblos enteros desde Haití hasta Nueva Orleans sacrificando gente para atraer la atención del Barón Samedi, uno de los Loa del Vudú. Otros dicen que finalmente encontraron la copia original del Necronomicón en algún punto en las ruinas de la antigua Irak, salpicando su camino de los esclavos dejaron su vida en las excavaciones. Los hay incluso que aseguran que sacrificaron a Stephenie Meyer a los Primigenios. El caso es que, escuchara quien escuchara, no se sintió demasiado agradecido por los sacrificios hechos en su nombre.

El Gordo volvió, por supuesto. Nadie se pone de acuerdo en cómo, pero lo cierto es que volvió. Y bien podría haber hecho si hubiera seguido pudriéndose en su tumba. El que otrora fuera un ancianito bonachón regresó al mundo como el avatar corpóreo del mal. Un ser oscuro y cruel, cuya primera acción fue la de arrancar la cara a aquellos que lo trajeron a este mundo (al parecer, dijo que lo de los Inmaculados era más divertido, pero que lo tenía muy visto).

Lo que hasta entonces era un mundo pre-apocalíptico se convirtió en apocalíptico del todo. El Gordo Cabrón, como se le conoció desde entonces, adquirió un modus operandi similar al que utilizara como escritor. Masacres aparentemente aleatorias y difícilmente justificables que dejaban al espectador con el ojal torcido y a él con cara de placer.

¿Los libros? Oh sí, por supuesto, se publicaron. Y fueron un éxito tan grande como se hubiera podido esperar. La pregunta que todo el mundo se hace es… ¿A qué precio?

La Plata y sus coleguitas, evidentemente cabreada por el indigno final que le dieron en la serie.

“La Historia de Hielo y Fuego Interminable.” Por Darkslig.

Tras el fallecimiento del ingenioso hidalgo Gordo de New Jersey, Nueva Rumasa aprovechó la coyuntura para hacerse con los derechos de todas sus obras, imagen y demás paparruchas consumibles.

Durante años el fiel público fue martilleado con recopilatorios de la saga en diversos y múltiples formatos… Desde  “CdHyF Pocket Essos Edition” hasta “La Gran Enciclopedia del Onanismo de Poniente”… Decenas de supuestas obras nunca antes vistas salen a la luz… fotografías inéditas, cacharros de cocina con la cara de Martin e incluso un CD de grandes éxitos de la saga cantados por un coro rociero de Huelva, con temazos como “El Oso y la Rociera” o “Las lluvias de Castañuela”… Los precios suben cada vez más y los fans, hartos, pierden la esperanza.

Si es que Ruiz Mateos se parece a Lord Tywin, coño

Una década después, la serie de la HBO sigue la estela de Arrayán y, lejos de cancelarse, se embarca en un rumbo telenovelístico imparable con guiones cada vez más sexuales y absurdos, por lo que los antaño grandes fans ahora han olvidado todo aquello que amaron.

Sin embargo, un jovencito gordo (es importante que sea gordo) y marginado encuentra en una pequeña y polvorienta librería los dos ejemplares que faltaban de la serie por publicarse. El librero, que tiene una ligera semejanza a Martin pero con aire misticosiniestro, le aconseja que no los lea pues son para niños mayores.

El chaval no le hace ni puto caso, se va al trastero de las lágrimas (donde desahoga sus penas) y se pone a leer a la luz de un simpático y melancólico candil. Tras sumergirse en la lectura, acaba entrando en un mundo de fantasía alocadamente parecido a “La Historia Interminable”, solo que Fújur no es un dragoncillo de simpático carácter, sino que se asemeja más a un temible dragón negro.

Atreyu plz….

El jovencito intenta vivir aventuras en su nueva faceta literaria, pero el dragón se lo come por no hacer caso al Martin místico. De esos libros mágicos no sabe nunca nadie nada y al final Tolkien le mete un capón a Martin en el Infierno, por gordo y por vacilón, y otro al niño, por no hacer caso a sus mayores.

“El impostor que era buen chavea” por Wanchisneiro

Cuando nuestro querido y entrañable gordito la palmó (realmente comía como comen los personajes de sus libros, pero haciendo cuatro comidas al día más desayuno, almuerzo, merienda y cena), existía un chaval joven (al que llamaremos Jon mismo, que casualidad), al que Martin había confiado el secreto del final del libro. Resulta que el gordo murió atragantado por un alce al que intentó comerse poco asado, casi vivo durante una cena con el susodicho chavalillo. Éste, comprendiendo el alcance de la muerte, decidió que, si quería evitar revueltas en las calles y barricadas por todas partes, tenía que hacerse pasar por Martin. Escondió el cadáver (le quedaron lesiones de espalda pa los restos) y comulgó de su sangre, haciendo un solemne juramento al cuerpo inerte de que la saga acabaría como estaba previsto y se comió el resto del alce, el plato y la mesa. Así fue que en un tiempo récord nuestro amigo, gracias a su capacidad de almacenamiento, a una dieta digna de salir en un artículo de “Cocina estudiantil” y a un gran presupuesto para disfraces, se convirtió en George R.R. Martin.

Aquí vemos los entrantes… del desayuno

Haciendo esperar a los miles y millones de fans desesperados, tal y como lo hubiera hecho el gordinflas en vida, Jon sacó a la venta los últimos tomos de la saga siguiendo las indicaciones que Marin le había dado durante aquella fatídica merendola. Mal hecho: menos de dos días después de salir a la venta el último libro, miles de fans descontentos hicieron una quedada a través de 4chan y, aliados con /b/tards y una legión de Anonymous, tomaron a la fuerza la casa de Martin, cual toma de la Bastilla, colocaron en el tejado un estandarte de Anonymous y, encima de éste. la cabeza de Jon, que todos tomaron por la del gordito. Explicarían más tarde que el final era una mierda y que ellos mismos escribirían el final.  Desde entonces nadie ha vuelto a escribir jamás una novela de fantasía.

Se cuenta que los asaltantes lanzaban gordos en llamas por encima de las murallas de la casa.

TO BE CONTINUED…

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