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Posts Tagged ‘infancia’


En esta serie de post intentaré elaborar una selección de series animadas infantiles emitidas entre finales de los 80 y la década de los  90 basándome en un baremo entre su calidad y su popularidad y repercusión.  La mayoría de las veces los puestos en la lista son indicativos y no significa estrictamente que una serie sea mejor que la anterior en todos los aspectos.

Enlaces a anteriores entregas:

Parte 1

10- Spiderman

Como aficionado a los superhéroes he podido observar que tradicionalmente en España los héroes Marvel son bastante más conocidos que los de DC (exceptuando por supuesto a los icónicos Batman y Superman). Creo que tal cosa se debe  a dos factores claves: la mejor situación editorial de la que la primera ha disfrutado tradicionalmente frente a la segunda y, asimismo, a que las series animadas de Marvel, pese a su inferior calidad, han tenido más seguimiento en nuestro país. Y la principal responsable de ello, junto a X-Men, es sin duda esta serie.

Bien es cierto que tratándose de un icono intergeneracional como este, con una capacidad enorme de conectar con su público, lo tenían bastante fácil para hacerlo bien. Todos queríamos ser Spiderman mientras repartía mamporros y chascarrillos a partes iguales entre los villanos, pero todos nos sentíamos Peter Parker cuando la guarrilla pelirroja de Mary Jane le dejaba plantado o tenia que hacer horas extras para poder llegar a fin de mes.

Peleita de amigos

A esto tenemos que sumarle una estupenda galería de secundarios, con personajes tan carismáticos como J. Jonah Jameson (El Don Pablo Ramirez Sañudo americano) o la sobreprotectora Tia May. Por no mencionar a un plantel de enemigos que se encuentra entre los mejores del comic y que no cesaron en su empeño de hacerle la puñeta a nuestro trepamuros favorito.

Destacar también que uno de los grandes aciertos de la serie  que es prácticamente todos los personajes relevantes del universo Marvel desfilaron por ella, dándonos la oportunidad de conocer su trasfondo e historia sin necesidad de haber leído un comic suyo: Los 4 fantásticos, Iron Man, el Capitan América, los X-Men, Daredevil…  las pocas excepciones a esta regla podrían ser Hulk, Thor y los Vengadores como grupo en sí. De esta forma el programa se convirtió en una de las formas más efectivas de presentar al gran público la riqueza de personajes y escenarios con la que cuenta la Casa de las Ideas.

Una escena de Spider Swars, la saga con la que culminaría la serie.

Asimismo, también supieron adaptar diversas sagas clásicas del trepamuros y convertirlas en un producto accesible al gran público. Incluso pudimos disfrutar de una versión de la legendaria “Secret Wars” centradas en Spidey.

En el saco de los “peros” del programa tenemos una factura visual bastante mediocre. La habitual cortinilla de transición donde veíamos a nuestro héroe balanceándose entre los rascacielos de Nueva York  utilizó unos efectos especiales que la hicieron lucir desfasada al poco tiempo de salir, también podíamos ver casos en los que la animación repentinamente se ralentizaba o incluso algún metraje puesto “marcha atrás” al más puro estilo de la infame cascada de “Anaconda”.

Pese a ello,  la serie obtuvo un gran seguimiento y abrió la puerta a un sinfín de juguetes basados en Spiderman que a día de hoy siguen colmando las estanterías. Los ejecutivos de Marvel eran felices y nosotros éramos felices          ¿ Que más podemos pedir?

9-La vuelta al mundo en 80 dias

Cuando yo vine al mundo esta serie llevaba ya varios años dando guerra y surtiendo las reuniones infantiles de alegres canciones sobre aprender o silbar o viajar alrededor del mundo. Y sin embargo su éxito se alargaría durante otros 10 años, llevando a que en  1993 se realizaran las decepcionantes secuelas basadas en “Viaje al centro de la Tierra” y “20.000 leguas de viaje submarino”

Adaptando la novela homónima del inmortal Julio Verne, este programa encandiló a miles de pequeños espectadores que acompañaban al encantadoramente repelente Willy Fog y sus secuaces Tico y Rigodon (un francés y un andaluz como duo cómico, hay que reconocer que es todo un filón) en su empeño por dar la vuelta al globo en un periodo de 80 días. Su encanto y  buen hacer la transformó en una fuente de buenas audiencias y de diversos productos para los más pequeños que abarcó desde álbumes de cromos a casetes con las melodías de la serie.

"Ya se me ha vuelto a ir la mano con el cloroformo"

A los héroes principales los acompañaría la Princesa Romi (según mis últimas investigaciones, un avatar de Lydia Bosch), los patanes de Dix y Bully o Transfer, el lobuno maestro del disfraz. Por cierto, hay que llamar la atención sobre que si bien Fog logró completar el recorrido en el tiempo previsto lo hizo casi siempre valiéndose de su fortuna de especulador capitalista, mientras que tanto los detectives como el villano transformista lograban pisarle los talones (si no llevarle la delantera) sin una perra gorda ni un visado de Lord ingles. De hecho hubiera sido interesante ver más de la serie contando las argucias de Transfer para llegar antes que Fog a los sitios y plantearle trampas y tribulaciones día si y día también.

No puedo cerrar esta reseña sin decir que hablando del personal con esta gente me he quedado patidifuso al ver que casi nadie acierta con el animal al que encarnaba el gabacho de Rigodon. Las propuestas han sido estremecedoras: un mono, un canguro, un ratón:

En serio, si no sabeis distinguir que esto es un gato tened mucho cuidado a la hora de comprar una mascota

8- Alfred J. Kwak

Si tenéis alguna duda sobre porque esta serie ha de estar en la lista, solo teneis que ver el siguiente video, correspondiente al segundo capitulo:

La escena viene a resumir muy bien la naturaleza de esta serie: agridulce pero esperanzadora, como un buen cuento infantil. No en vano, el autor de la obra de teatro original, Herman Van Veen, confesó haberse inspirado en las reflexiones que le produjo haber atropellado accidentalmente a un pato pocos días antes de recibir el encargo. Porque desde luego, la historia de aquel pato simpático y valiente no se abstuvo de presentar diversas aventuras en las que se abordaban temas como el ecologismo, la injusticia o el racismo. En varios capítulos vemos a Alfred defendiendo a las ballenas, a los marginados y enfrentándose a personajes con no poca crueldad y malicia causantes de abusos ante los que el protagonista intentaba enseñar que no hay que permanecer impasible.

Durante sus andaduras se encontraría con fuertes apoyos, como su padre Henk, que siempre se me antojo una especie de Tio Phil convertido en topo, o su novia Winnie, una patita de plumaje negro con la que nos introducirían el espinoso tema del apartheid, o su amigo de la infancia Ollie, una cigüeña que se convierte en presidente de la primera democracia de su país (ahí es nada). Pero por supuesto si a alguien recordamos todos es a Dolf, un cuervo cuyo pasado trágico marcado por la muerte de su madre y el alcoholismo de su padre, le llevarían a optar por una conducta contraria a la de Alfred, usando la mezquindad y la codicia como forma de vida y llegando a convertirse en un sosias de Hitler o Napoleón.

Claro, que también hubo quien no pilló bien el mensaje de la serie.

Y es que la combinación de una esplendida factura visual, las entrañables canciones  y  una narración de gran carácter educativo la convertían en un producto de calidad reconocida tanto por sus jóvenes espectadores como por los adultos. Yo personalmente tengo claro que si algún día tengo hijos, esta es una de las series que quiero que vean y tengo claro que no soy el único.

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En algún momento durante algunas tertulias amistosas alguien lanza la inocente pregunta de :“Illo ¿os acordáis de una serie de dibujitos que echaban cuando éramos chicos en la que salía…?” Este gesto aparentemente inocuo abre toda una caja de Pandora  de comentarios nostálgicos que bien puede terminar con todos los tertulianos perdiendo la dignidad mientras cantan a grito pelao la canción de “Los Fruitis”, especialmente en aquellas reuniones donde corre el alcohol a granel.

Y es que en el fondo todos guardamos un lugar en nuestro negro corazoncito para aquellas series animadas que nos pegaron durante horas al televisor, para alivio de nuestros estresados padres. Sin embargo ¿Dónde empieza el verdadero recuerdo de la realidad y empieza el efecto autoengañoso de la nostalgia? Para ayudar a diferenciar un poco las pajas mentales de lo realmente bueno he elaborado este top de las 12 mejores series nostálgicas de dibujos que se emitieron, aproximadamente, entre finales de los 80 y mediados de los 90.

¿Por qué un top 12? Pues como homenaje a uno de mis videoblogers favoritos: el Crítico de la nostalgia. Y porque como diría él: “Siempre me gusta ir un paso más allá”. Para elaborar esta lista he calificado las series en base a una media entre su popularidad y su calidad, también he procurado mantener una cierta variedad en las nacionalidades, a fin de evitar que esto se convierta en un monográfico sobre anime. Y sin más, vamos ya ar tema:

12- Chicho Terremoto

Sin duda, una de las series que la gente recuerda con más cariño. Chicho López, un retaco satirón y con un don natal para el deporte,  intentaba ganarse el corazón de su amada Rosita aunque para ello tuviese que demostrar su valía en el baloncesto, el pingpong o la esgrima. Tanto en el campo de batalla del deporte como el del amor este canijo hacia frente a un plantel de compañeros y rivales que compartían el espíritu absurdo y cómico de la serie, incluyéndose entre ellos una parodia de Darth Vader o Bobby, el perro de Rosita (según las malas lenguas, pretendía recrear con ello la famosa escena de  Ricky Martin y la mermelada).Pero Chicho armado con su descaro y su capacidad para crear nuevas tácticas, imposible de catalogar entre locura y genialidad, lograría salir victorioso y aun le sobraría tiempo para ir a levantarle las faldas a las chicas o espiarlas en el cuarto de baño.

Merece la pena destacar que la serie ha sufrido uno de los procesos más aberrantes de “españolización”. No solo todos los nombres de lo personajes habían sido cambiados de su versión original en japonés, algo que también pasaba con “Oliver y Benji”, sino que también intentaban convencernos (¡sabrá Crom porqué!) de que las aventuras de Chicho y compañía se desarrollaban en Barcelona, haciéndonos creer que en la Ciudad Condal todos comen arroz y duermen en sacos en el suelo (Para ahorrarse el colchón seguro, los muy agarraos ).Por supuesto que esto no afectó para  nada a que disfrutáramos con ella como los enanos que éramos, pero conviene recordarlo para cuando luego nos reímos de “Homero Simpson y los Bruno Diaz “.

Esta serie no solo nos entretuvo, sino que además nos eneñó dos grandes lecciones de la vida: Con esfuerzo puede superarse cualquier obstáculo que nos pongan por delante (aunque compitamos con un perro con pantalones) y las muchachas de corazón puro usan bragas blancas. Por ello se merece estar en esta lista, aunque sea en el último puesto.

¡Tres puntos, colega!

11- Los caballeros del Zodiaco

La  palabra “mítico” fue creada únicamente para poder describir este programa.

Manando  litros de sudor y sangre y haciendo arder su cosmos hasta el infinito, los caballeros de bronce lograron ganarse un hueco en nuestras pantallas y nuestras meriendas alcanzando unas importantes cotas de popularidad. Aunque siempre a la sombra de Bola de Dragón en este último aspecto, es necesario señalar que, al igual que esta, fue de las primeras series de manga que empezaron a publicarse en nuestro país en un formato que imitaba el comic book norteamericano de 24 paginas. Esto constituía un experimento de las editoriales de aquel entonces de combinar un formato familiar a los lectores con las series animadas que empezaban a hacerse realmente popular en la tele, sin importarles que la obra original estuviese concebida para tomos de 160 y pico paginas (sic).

La serie combina el espíritu shonen de peleas interminables y contrincantes con pintorescas técnicas de lucha, con una calidad bastante buena para la época y unos magníficos diseños de las armaduras que utilizaban los caballeros, desde la sencilla armadura de Pegaso a la majestuosa armadura dorada de Sagitario.

En la parte menos agraciada del programa podríamos aludir a una estructura bastante repetitiva (un villano secuestra a Atenea y la somete a un tormento lento y doloroso mientras los caballeros de cada bando pelean entre ellos) y esa lentitud con anhelos de suspense característica de las series de este tipo.

Y bueno, en opinión de algunas asociaciones de padres una cantidad indecente de violencia, sangre y alguna que otra incitación a la homosexualidad. Las malas lenguas siempre han aludido a que esta fue la razón que a la larga la llevó a ser retirada de la parrilla. En cualquier caso, parece que lo que si es cierto es que varias escenas de las batallas sufrieron los cortes de la censura

Si eres capaz de ver algo pervertido aqui es que tienes la mirada muy sucia. Y es hace llorar al niño Jesus.

Mención aparte merecen las magnificas figuras de acción, tan atractivas como precarias. Y es que cuando por fin lograbas ensamblar la última hombrera del muñeco, el resto de las piezas que habías invertido horas en acoplar se desplomaban fatídicamente al suelo, llevándose consigo una parte de tu infancia. Tengo entendido que en algunas universidades de medicina los usan como exámenes finales para cirujanos.

En serio, si al escuchar esta canción no se os ponen los vellos de punta es que no queréis ni a vuestra madre.

Y asi acabamos la primera entrega de esta lista. No se me ocurre mejor forma de concluirla que con una imagen que combina las dos series ya mencionada y que me ha dejado con el ojete completamente torcido. Con todos vosotros, la armadura de Chicho Terremoto:

Cosas así hace que merezca la pena vivir.

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La entrada de hoy va dedicada a esos nostálgicos de los snacks, las bebidas y porquerías varias con las que nos atiborrabamos cuando eramos unos críos.
Este tema es uno de mis preferidos, es por excelencia uno de los grandes debates que surgen en las asambleas etílicas junto a otros temas trascendentales. ¿El motivo? Yo lo atribuyo al alcohol que hace que se afloje la vena nostálgica que llevamos. Es mas, se suele convertir en todo un duelo de mentes rebuscadas; a ver cual es capaz de provocar en las mentes ajenas un tremendo flashback.

Yo y mis amigos debatiendo temas controvertidos

 

Expresiones como “diooooh” o “por la cara mamon” brotan como barrilos en el pubertino durante estas charlas. Y no es para menos.
Podría empezar a decir mil y una de aquellas cosas que nos solían vender y que ya no están, que desaparecieron de un día para otro por su dudosa rentabilidad en el mercado. Obviaré esta parte y me centraré en otro tema.

Hay páginas webs y bastantes videos en el gran YouTube que me dan mil vueltas a la hora de enumerar estos productos simpares, por lo que os recomiendo mejor que los busquéis por dichas fuentes.


La idea de esta entrada es la siguiente: Productos que ahora nos parecen una mierda y se eliminaron (o eliminarán) del mercado pero que producirán nostalgia a otras generaciones mas recientes.

Es una cosa que siempre me he planteado. ¿Es posible que esos productos que tanto añoramos ahora fueran realmente no tan prodigiosos como los imaginamos? Creo que para gustos los colores, pero en el 50% de los casos opino que es un SI rotundo. Prueba a preguntarle a aquellas personas que han quemado los 80 desde los inicios.

Comencemos (y no por ello por orden cronológico).

Hace tiempo que no lo veo en las tiendas, quizás se siga produciendo. Os hablo de la Aquarius Cola. Básicamente era como beberse una cola floja y aguada. ¿Que pretendían? He de confesar que consumí mas de una lata de esto, pero sinceramente era algo que no cuajaba en el mercado.

Así aprovechaban los culines de los botellines de Cocacola

 

Nos metemos de lleno en los productos lácteos. ¿Os suena Yoco-Yoco? Pues sí, ese yogurth que nos tenía en vela en esos anuncios tan misteriosos que no revelaban nada, solo un dirigible con la cara de (Yoco?) y el eslogan: Yoco-Yoco. Que por cierto me recordaba a Tombi. Lo dicho, basurón del bueno que no compró nadie y nadie extrañará.

Es un Tombi modehrnito

Natillas praliné promocionadas por nuetro juerguista favorito, Ronaldinho. Sinceramente, es uno de los sabores mas bizarros que se han podido llevar a la sobremesa. Para quien no lo sepa el praliné es el relleno de los bombones, parece chocolate pero no lo es. Para ti, Ronaldinho. Que por cierto sacaron 2 sabores mas: Coco y caramelo. Esos si que molaban.

¡Porque eran horribles!

 

Papa delta sabor picapica. Por todos los dioses, esto fue una de las grandes miserias del hombre. Las compré por pura curiosidad y palabra que solo me comí 2 triángulos. Debería de tener cárcel mezclar sabores como jamón, salado, dulce y ácido. ¿No se dignaron a probar el producto antes?¿En que estaban pensando?

Prostitutas

 

Este lo dejo totalmente en el aire. Era un postre de la marca Royal. El anuncio relataba una madre vertiendo una pasta amarilla parecida a las natillas en un recipiente, agitandolo con una varilla y en un argot de meigas soltó un conjuro. Entonces, esta pasta se convertía en algo gelatinoso con aspecto de flan. Fue tan malo que el gobiernos nos borró el nombre de este producto de nuestras mentes a través de Canal+ condificado. Si si, eso eran flashes de amnesia no porno codificado.

Me veo dentro de 10 años en el botellodromo 2.0 a esas generaciones recordando estos produtos casi con lágrimas perladas en los ojos. Debatiendo la calidad de estos productos ahora odiados con su botellon de NeoAlmirante. Mientras yo, desde un ático con cristalera, los observo riendome con mis prismáticos y metido en una bañera de Boomy de Frigo.

 

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Darte cuenta de que estás en uno de los lugares más frecuentados de Sevilla haciendo botellón con Martini con hielo y vaso de cristal te hace asumir que tus buenos años hace tiempo que se fueron.

Y precisamente en torno a esta reflexión surgió la idea de este post. Aclaro la idea. Si a todos nuestros queridos, adorados, y en el 90% de los casos conocidos lectores, les hicieramos una encuesta acerca de si beben o no, o responden que sí o mienten sin ningún tipo de piedad. Quiero ver yo aquí al guapo que me diga que no usa como excusa “es que es fin de semana” para meterse entre pecho y espalda una botella con alcohol de dudosa calidad. Yo debo reconocer que no usaría el fin de semana como excusa. Me da lo mismo que sea sábado o martes. Pero no voy a meterme por esos derroteros, la idea que impulsó este artículo es que todo borracho tiene su origen, y voy a intentar reflejar las etapas por las que pasa con la mayor coherencia posible – y siempre con la experiencia propia como base -.

Procedamos.

De 0 a 12 años: A todos nos daban un culito de champán nuestros padres en fin de año. Los pobres incautos no podían imaginar que  en ese inocente sorbo estaba la semilla de una futura y peligrosa afición a los cubatas.

De 12 a 16 años: Los hay que empiezan un poco antes, los hay que empiezan un poco después, pero la realidad es que en este rango de edad se produce el primer y tímido ataque al órgano hepático. Durante esta etapa se recurre al socorrido ciego tempranero, es decir, quedar con tus colegas a una hora comprendida entre las 6 y las 8 de la tarde, porque en el mejor de los casos tienes que estar a la 1 a.m. en tu casa, y como alguno de tus progenitores te detecte el brillito del alcohol en las cuencas oculares te puede caer la de Dios. Por supuesto, durante esta época, quizá por el poco crítico ejemplo que tomas de tus mayores, le tienes el suficiente respeto al alcohol como para ahorrar durante la semana y comprar botellas de calidad mínimamente aceptable – J&B, Negrita, y Malibú con Piña en el caso de las chicas.

De 16 a 18 años: Cuando estás al borde de la mayoría de edad te crees que te comes el mundo. Esta edad es especialmente importante porque supone la primera toma de contacto – suponiendo que no te haya dado por tirar tu vida por la borda con unos años de antelación – con el amplio mundo de drogas que suele acompañar al consumo masivo e irresponsable de alcohol. Seamos sinceros, a no ser que dediques tu vida a la oración o que decidas orientar tus pasos por el ridículo mundo del “straight-edge” – ni bebo, ni me drogo, ni follo sin que me digan que me quieren -, esta edad suele ser el pasó a la Primera División del comportamiento acabado. Como mínimo estrenas tus pulmones con hierba o hachís – aunque este caso concreto suele tener un debut bastante precoz -, pero no serán pocos los que empiezan a tontear con las drogas de diseño. En cuanto al alcohol, en un vano intento por aparentar más edad de la que se tiene dedicas una cantidad insultante de dinero en comprar primeras marcas, siendo en este caso Jack Daniel’s, Brugal y Absolut unos compañeros de borrachera acojonantes. Sobra decir que aquí se produce el primer acercamiento a las únicas bebidas que te acompañarán el resto de tus días: la cerveza y el tinto.

De 18 a 25 años: Repasemos. Llegados a este punto llevas una media de 8 a 10 años bebiendo. Las primeras borracheras, intoxicaciones y comas quedaron atrás, y hace tiempo que dejaste de buscar el lujo en beneficio de la efectividad y el ahorro – papá y mamá te han cortado el grifo y a no ser que encuentres un trabajo vives de las sobras -. Es precisamente durante estos años cuando se descubre el maravilloso mundo del que a partir de ahora llamaremos “alcohol de mierda”. Los supermercados de tu barrio descubren ante ti el peligroso abanico de posibilidades que ofrece el alcohol barato. Y Mercadona y Carrefour se convierten en tus principales aliados. John Cor, Almirante, Disscount, Loch Castle, Knebep, Yacaré… Da igual si te gusta el whisky, el ron o la ginebra, si sabes dónde buscar tendrás un bonito y efectivo botellón en el que apenas tedrás que invertir 5€. Además, con la llegada o proximidad del primer cuarto de siglo se hace la primera gran escisión en el universo del bebercio: litrona en el parque o caña en el bar. No son dos opciones necesariamente incompatibles, pero la preferencia por una u otra opción depende en gran medida de la disponibilidad económica del borracho en cuestión.

Hasta aquí llega esta primera reflexión sobre todo lo que nos metemos entre pecho y espalda según la edad que tengamos. En la próxima – y última – parte del artículo detallaré la evolución definitiva que sufre el aficionado a las bebidas espirituosas, y quizá la más temida por todos:

El Pureta.

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¿Qué pensaríais de un tio cuya primera entrada trata sobre… esto? Algunos pensarán: “Capitan Zocalillo, espero que solo haya sido un lapsus y a partir de ahora escribas cosas decentes y con sentido” Claro que si amigos, no os preocupeis…

Un grupo de simpáticas manos saludando a los lectores de la Tasca del Tio Perico

El caso es que si perteneces a la generación de los ochentaypico os acordareis de lo que se convirtió en el mejor juguete/trasto/cosa de los cinco primeros minutos desde que lo abrías hasta que se llenaba de mierda.

La mano loca aparecía en tu vida a través del anuncio de la tele en la que aparecía el típico niño rubito, con la típica niña rubita (creo que eran los mismos niños en todos los anuncios de juguetes, debían vivir en el Toys`r us o algo) en el que se lo pasaban teta pegando la mano en cosas al azar, la ventana, la pared, el perro… Una idea que pensándolo en frío dices, pues vaya mierda, pero que en el momento, e incluso si me pusieran el anuncio ahora, diría “Dios, no puedo vivir sin eso”

Llegabas a la tienda a comprarte tu paquete de Cheetos, ya planeando qué ibas a hacer con la mano loca que venía de regalo . No sé si a vosotros os pasaría, pero yo me compré dos, pensando que con una mano loca en cada pezuña, iba a poder ir por ahi trepando por las paredes a lo Spiderman, gracias a su gran adherencia. El caso es que una vez tenías el paquete de Draquis pandilla en la mano, la que hasta el momento había sido la gran preocupación a la hora de comer patatas (si te comías primero el fantasma o el murciélago) pasaba a un segundo plano.

Una versión moderna de lo que eran los Drakis pandilla, en Google no había imágenes de archivo

Sacabas el plastiquete lleno de migas y ahi estaba, reluciente y aceitosa. Una vez que la tenías, metías el dedo por el boquetito no fuera a ser que se te escapara, acción que sin duda, a esta edad veríamos con unos ojos mucho más perversos. Y ahi estabas, con el dedo señalando a Dios sabe qué con la mano colgando y sin saber muy bien que hacer, así que te ibas a lo rápido: manotazo a tu hermano pequeño en la puta cabeza. Tú te quedabas sonriendo, pero al instante te percatabas de que algo empezaba a fallar. Un pelo de tu hermano, que aún no mostraba signos de alopecia, estaba pegado a la mano… ¡Maldita sea, a Spiderman no se le quedaban pelos pegados en las telarañas! Pero no cundía el pánico.

Ibas por la casa pegando la mano loca en todos los sitos que veias. Manotazo a laventana, manotazo a la pared, manotazo al techo, manotazo al jarrón chino de tu madre justo en el momento en que ella pasaba, bronca de tu madre,  manotazo de vuelta a la ventana, y al siguente ya no pegaba. ¿Por qué? Era la pregunta que nos hacíamos entonces con cara de panolis. Junto al pelo de tu hermano, se había acoplado una legión de motas de polvo que hacía que la mano loca tuviera un tacto aterciopelado que daba gustico al tocarlo (yo por lo menos me considero un defensor acérrimo del tacto de terciopelo) pero que hacía que la adherencia de la mano fuese nula o incluso negativa.

Salieron muchas imitaciones, pero ninguna molaba tanto como la mano. Bueno sí, quizás el pie molaba más

Despues de este shock, que para los niños de ahora seguramente supondrían varios años de psicólogos y una denuncia a Matutano por daños y perjuicios, nosotros tirábamos la mano loca llena de mierda a un rincón y pasábamos a otra cosa, dejando en el olvido el que fué el mejor juguete del mundo… de ese cuarto de hora. Ahí os dejo con el recuerdo chavalada.

Capitán Zocalillo

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