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Posts Tagged ‘Mano’


¿Qué pensaríais de un tio cuya primera entrada trata sobre… esto? Algunos pensarán: “Capitan Zocalillo, espero que solo haya sido un lapsus y a partir de ahora escribas cosas decentes y con sentido” Claro que si amigos, no os preocupeis…

Un grupo de simpáticas manos saludando a los lectores de la Tasca del Tio Perico

El caso es que si perteneces a la generación de los ochentaypico os acordareis de lo que se convirtió en el mejor juguete/trasto/cosa de los cinco primeros minutos desde que lo abrías hasta que se llenaba de mierda.

La mano loca aparecía en tu vida a través del anuncio de la tele en la que aparecía el típico niño rubito, con la típica niña rubita (creo que eran los mismos niños en todos los anuncios de juguetes, debían vivir en el Toys`r us o algo) en el que se lo pasaban teta pegando la mano en cosas al azar, la ventana, la pared, el perro… Una idea que pensándolo en frío dices, pues vaya mierda, pero que en el momento, e incluso si me pusieran el anuncio ahora, diría “Dios, no puedo vivir sin eso”

Llegabas a la tienda a comprarte tu paquete de Cheetos, ya planeando qué ibas a hacer con la mano loca que venía de regalo . No sé si a vosotros os pasaría, pero yo me compré dos, pensando que con una mano loca en cada pezuña, iba a poder ir por ahi trepando por las paredes a lo Spiderman, gracias a su gran adherencia. El caso es que una vez tenías el paquete de Draquis pandilla en la mano, la que hasta el momento había sido la gran preocupación a la hora de comer patatas (si te comías primero el fantasma o el murciélago) pasaba a un segundo plano.

Una versión moderna de lo que eran los Drakis pandilla, en Google no había imágenes de archivo

Sacabas el plastiquete lleno de migas y ahi estaba, reluciente y aceitosa. Una vez que la tenías, metías el dedo por el boquetito no fuera a ser que se te escapara, acción que sin duda, a esta edad veríamos con unos ojos mucho más perversos. Y ahi estabas, con el dedo señalando a Dios sabe qué con la mano colgando y sin saber muy bien que hacer, así que te ibas a lo rápido: manotazo a tu hermano pequeño en la puta cabeza. Tú te quedabas sonriendo, pero al instante te percatabas de que algo empezaba a fallar. Un pelo de tu hermano, que aún no mostraba signos de alopecia, estaba pegado a la mano… ¡Maldita sea, a Spiderman no se le quedaban pelos pegados en las telarañas! Pero no cundía el pánico.

Ibas por la casa pegando la mano loca en todos los sitos que veias. Manotazo a laventana, manotazo a la pared, manotazo al techo, manotazo al jarrón chino de tu madre justo en el momento en que ella pasaba, bronca de tu madre,  manotazo de vuelta a la ventana, y al siguente ya no pegaba. ¿Por qué? Era la pregunta que nos hacíamos entonces con cara de panolis. Junto al pelo de tu hermano, se había acoplado una legión de motas de polvo que hacía que la mano loca tuviera un tacto aterciopelado que daba gustico al tocarlo (yo por lo menos me considero un defensor acérrimo del tacto de terciopelo) pero que hacía que la adherencia de la mano fuese nula o incluso negativa.

Salieron muchas imitaciones, pero ninguna molaba tanto como la mano. Bueno sí, quizás el pie molaba más

Despues de este shock, que para los niños de ahora seguramente supondrían varios años de psicólogos y una denuncia a Matutano por daños y perjuicios, nosotros tirábamos la mano loca llena de mierda a un rincón y pasábamos a otra cosa, dejando en el olvido el que fué el mejor juguete del mundo… de ese cuarto de hora. Ahí os dejo con el recuerdo chavalada.

Capitán Zocalillo

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