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Posts Tagged ‘paro juvenil’


Voy a ser totalmente sincero, este artículo no es algo que tuviera pensado, es algo que me han obligado a hacer. Y no porque haya alguien que me esté amenazando para que no suelte los dedos del teclado, sino porque la situación que vive hoy por hoy mi entorno más cercano está llegando a unos límites muy poco agradables, y ésto siendo muy comedido en mi forma de expresarlo. No voy a dar nombres. Todo el que me conoce sabe de lo que hablo, y el que no me conozca será capaz de hacerse una idea bastante aproximada.

CASO 1: A LA PUTA CALLE Y QUE TE VAYA BONITO

Voy a obviar las terribles facilidades que se están dando últimamente para los despidos, por no hablar de la terrible dificultad que existe en este país para conseguir empleo en general, y no digo ya a partir de una determinada edad. Eso es algo que podría ocupar un artículo entero. Pero sí que voy a hablar de sus consecuencias. Sobre todo de aquellas provocadas por el RDL 20/2012 del 13 de Julio. Aquí su publicación en el B.O.E.

Ya es jodido que después de que una persona se deje durante muchos años las fuerzas para una empresa, la echen a la calle. En realidad, es aún peor que después de todo, se caiga en la cuenta de que, lo que en un principio pareció una exigencia del guión para tu situación laboral – reducción de jornada completa a media jornada derivada de la situación económica de dicha empresa en los últimos 6 meses de contrato -, haya terminado suponiendo que la prestación por desempleo también se reduzca a la mitad.

¿Y esto por qué?

Muy fácil. El actual gobierno modificó la base imponible para obtener la prestación en el RDL antes mencionado como parte del paquete de medidas “para solucionar la crisis”. Y me faltan comillas. El caso es que gracias a esta modificación, la prestación que antes se calculaba en base a la cotización del último contrato ha pasado a calcularse en base a los últimos 180 días trabajados. ¿Y esto que supone? Que puedes haberte pasado 15 años trabajando 40 horas semanales que si, como mínimo, los últimos 180 días los trabajas en una jornada menor, toda tu cotización anterior habrá dado exactamente igual. Recordemos también que a las empresas se les dio libertad para reducir la jornada de sus trabajadores en base a reducciones en sus ingresos – ese también es un tema a tratar aparte.

Todo el párrafo anterior se puede resumir pensando que teniendo en cuenta el total trabajado se podría tener una determinada prestación – pongamos, por ejemplo 1000€ -, y que en el mismo caso, con una reducción de jornada en los últimos 6 meses de contrato, la cantidad podría reducirse al mínimo legal – 479€, 664’74€ en caso de tener cargas familiares.

Pero es que esto no queda aquí.

Da la casualidad de que en esa misma reforma, se incluyó el llamado “subsidio parcial”. ¿Qué significa? Que en adelante se modificaba lo que se percibía por el subsidio por desempleo – recordad que el subsidio por desempleo es aquel que se cobra al teminar la prestación por desempleo, o al no poseer cotización suficiente -, quedando que dicho subsidio se percibe en base a la jornada trabajada en el último contrato. Aplicado al caso anterior, los 426€ que se cobraban originalmente por subsidio, pasan a ser 213€, al terminar la ya de por sí reducida prestación. El objetivo o motivo de dicha reforma casi prefiero ni saberlo porque ya estoy lo suficientemente enervado, pero me gustaría saber en qué mente cabe que una persona – o una familia, en muchos casos – sea capaz de sobrevivir con 213€ mensuales, habida cuenta de que ya era un malabarismo hacerlo con el subsidio completo.

Todo esto se explica mucho mejor en los siguientes enlaces: La Prestación por Desempleo y El Subsidio Parcial.

CASO 2: ¿FUTURO? JA.

Continuemos. Obviando de nuevo la situación laboral actual, siempre se ha dicho – y sin entrar, ni mucho menos, en el desprestigio -, que entrar en las fuerzas armadas era una forma honrada de ganarse la vida cuando las demás opciones se te acababan. Pero actualmente se está llegando al punto en el que tan siquiera una persona que tenga tal objetivo como vocación va a ser capaz de alcanzarlo. Y como antes, podrá comprobarse en el RD 332/2013. Aquí su B.O.E.

Nos pasamos el día escuchando en los medios de comunicación los “enormes esfuerzos” – de nuevo me faltan comillas – que están haciendo las autoridades por solucionar las altas cifras de paro juvenil. Recordemos que, actualmente, 6 de cada 10 menores de 25 años se encuentran en situación de desempleo, entre ellos un servidor. Por todo ello, no deja de resultar sorprendente que, tras la alegría que le ha supuesto a muchos jóvenes saber que se convocaban plazas de nuevo – hay que destacar que en 2012 no se convocaron -, sobreviene la enorme decepción al descubrir que, en Mayo – tan solo un mes antes de la actual convocatoria -, se añadió el siguiente requisito:

  • 1.11 En la forma de ingreso directo, carecer de tatuajes que contengan expresiones o imágenes contrarias a los valores constitucionales, Autoridades, virtudes militares, que puedan atentar contra la disciplina o la imagen de las Fuerzas Armadas en cualquiera de sus formas, que reflejen motivos obscenos o inciten a discriminaciones de tipo sexual, racial, étnico o religioso. Así mismo, no son permitidos los tatuajes que pudieran ser visibles vistiendo las diferentes modalidades de los uniformes de las Fuerzas Armadas, no especiales, cuya denominación, composición y utilización se recoge en la Orden Ministerial 6/1989, de 20 de enero.

Dejando claro que estoy de acuerdo con la primera mitad del párrafo, soy absolutamente incapaz de entender la segunda. Seamos lógicos, qué joven menor de 29 años – edad límite para acceder a las pruebas, que por cierto, ha sido reducida de los 31 – hoy en día carece de algún tatuaje en alguna parte visible de su cuerpo, sirvan de ejemplo los brazos o las piernas. No soy capaz de aportar estadísticas contrastadas, pero estoy convencido de que será un porcentaje altísimo. Y por supuesto, con “tatuaje” no me refiero sólo a obras que abarcan una superficie importante de la piel, sino a simples detalles, como nombres, estrellas, o pequeños dibujos.

Esta reflexión viene acompañada por el hecho de que, siendo esto sí información verídica, gente tatuada que accedió a las pruebas en la convocatoria de 2011 y que no ingresó en el ejército al no haber superado alguna prueba – pongamos el psicotécnico o las pruebas físicas, por ejemplo -, han sido amablemente invitados a hacer el camino de vuelta a su casa al solicitar el acceso a las pruebas este año. Cabe destacar que el rechazo ha sido equitativo. No se han tenido en cuenta la edad, nivel de formación académica ni procedencia. Lo mismo se han quedado fuera chavales que se quedaron en la E.S.O. y que consideraron el Ejército una buena apuesta de futuro, que profesionales con carreras – en algunos casos varias -, másters, ciclos formativos y demás estudios superiores que, ya fuera por vocación o como alternativa a la actual situación laboral, vieron una salida en las Fuerzas Armadas.

Incluso, amplificando el espectro de la reflexión anterior, no deja de ser llamativo que justo en una época en la que por fin está comenzando a ser socialmente aceptable tatuarse, se tome una decisión retrógrada y que inevitablemente te trae a la memoria momentos de la historia que se creían superados, más aún teniendo en cuenta la orientación política del gobierno actual e impulsor de dicha medida – de forma unilateral, por obra y gracia de su mayoría parlamentaria.

Ante todo esto, creo que viene bien citar el Artículo 14 de la Constitución de nuestro país:

  • Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Dicho esto, conviene hacer algunas aclaraciones:

Tal y como dije al principio del artículo, todo el que me conoce lo sabe y para el que no me conozca le digo, le tengo el mismo asco a los Gaviotas, a los Alcachofos y a todo el circo de mal gusto que representa la clase política española actual. Nunca me he posicionado en favor de nadie, y he criticado las malas decisiones de todos los gobiernos que se han sucedido desde que tengo capacidad de crítica. Dicho sea de paso, es el gobierno actual el que está sentando las bases para mandar a mi ya mencionado entorno a la ruina, y por tanto es contra el que me permito el lujo de cargar más duramente. Por otra parte, me he permitido el lujo de titular esto como “La Tasca Denuncia: …”, por seguir con la línea de mi anterior artículo con dicho título, y también por el convencimiento de que ninguno de mis compañeros estará en contra de lo que expreso aquí, ya sea por el respeto a mi opinión o por tener sus propios motivos para darme la razón.

Por supuesto, éstos no son ni por asomo los únicos ni los mayores problemas a los que nos está tocando hacer frente en los últimos tiempos, pero son los que más me afectan – así como a una enorme cantidad de gente -, y por tanto son aquellos sobre los que tengo más autoridad y credibilidad a la hora de exponerlos.

Sé que ha habido muy poca Tasca en la parrafada que os acabo de soltar, pero hay ocasiones en las que el humor le quita gran parte de autoridad a una queja, o al menos ese es mi punto de vista.

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