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Posts Tagged ‘recortes’


Está en los medios de comunicación. La Crisis – con mayúsculas, que ya le vamos a tener que poner hasta un DNI -, la situación política, las reformas legales, los casos de corrupción flagrantes, los Borbones de guante blanco, la Sanidad y la Educación – y sus recortes -,  y una lista preocupantemente larga de detallitos que hacen de nuestro país el protagonista de una película de Scary Movie.

A diferencia de lo que muy probablemente las cabezas pensantes de este país se resisten a creer, la gente es consciente de todo. A unos les parecerá mejor, a otros peor, otros echarán espuma por la boca y una minoría silenciosa estará sacándole brillo al revólver, por si se vieran en la necesidad imperiosa de utilizarlo. Tampoco voy a entrar en excesivos detalles porque, ya está dicho, el conflicto está en la calle, en los medios de comunicación, en internet y hasta en la psique colectiva. Todos sabemos muy bien lo que está pasando y todos tenemos nuestra opinión.

Lo que sí me gustaría reseñar son las consecuencias de esta situación. Concretamente dos de ellas, diametralmente opuestas, dicho sea de paso.

 

CARA AL SOL CON EL SMARTPHONE NUEVO – ORGULLO

Y habrá gente que se extrañe. Una de las consecuencias lógicas de la situación en la que estamos, siendo dolorosamente conscientes de dónde estuvimos, es la de exaltar la figura de lo español. Provocando, consecuentemente, el odio a todo aquello que no lo sea.

Que la ultraderecha está campando a sus anchas por Europa es un hecho impepinable. Y quien no vea que por España está rulando el recuerdo a Paco más de lo habitual es que tiene un problema de miopía peor que el mío.

No me suena de nada ese símbolo.

No me suena de nada ese símbolo.

Y es que la Crisis está haciendo que este tipo de orientaciones políticas adquieran una fuerza inusitada. Grupos como el de la foto, Respuesta Estudiantil, que se define como “patriota, apartidista y no subvencionado” – maravilloso uso de los eufemismos – aprovechan la necesidad de mucha gente de pertenecer a un grupo que proteja los escasos derechos que les quedan, en este caso ante los terribles recortes en educación, llevándolos a terrenos ideológicos que podríamos calificar como de “arenas movedizas”, por seguir con el asunto eufemístico.

En mi mente quedan también casos como el de los “comedores sociales patriotas“, del grupo de ultraderecha España 2000, que realizaba – y supongo que seguirá realizando – la noble labor de dar comida a aquellos que más lo necesitan… Siempre y cuando esos necesitados sean españoles. Los inmigrantes no, que nos quitan el trabajo.

Sin irnos a casos de tan alta escala, cada vez veo más casos de lo que yo llamo “racismo de andar por casa”. Y es que antes del reventón que pegó la Crisis en este país, en España éramos los putos amos. La clase alta vivía mejor que nunca, preparando el terreno; la clase media se permitía el lujo de tener tres pisos, cinco coches y la moto del niño; y de la clase baja nunca más se supo. Por supuesto, todas las ayudas sociales y de ayuda para acceso al empleo iban para los pobrecitos inmigrantes, que en su país no tenían trabajo y venían aquí a recoger la fresa.

Como podréis suponer, la consecuencia de esto es que ahora esas ayudas la necesitan casi 5 millones de españoles, pero que debido a la legislación pre-Crisis – bonificaciones por contratación, etc… -, se siguen dando a los inmigrantes. Es decir, “que yo me estoy muriendo de hambre y un tío que viene de fuera trabaja antes que yo”. Comienzan los odios. Y a ver a dónde nos lleva esto.

 

CARRETERA Y MANTA Y NOS VEMOS, COMPARE – ASCO

Vuelvo a repetir, ¿quién se extraña? La otra consecuencia lógica de la situación en la que vivimos es que la gente se deje la vida en picar billete. Se escucha mucho por ahí la expresión “con un trabajo de mierda en cualquier otro país vivo mejor que en España, aquí directamente no trabajo”.

Ya hace unos días que rula por televisiones e internetes esta iniciativa que, aunque finalmente haya terminado siendo una terrible estrategia viral para preparar el terreno del nuevo anuncio de Campofrío, ha movido conciencias de mucha gente que, motivados por la urgencia o por la necesidad, se tomaron tal iniciativa increíblemente en serio. Antes de seguir os pongo el vídeo final de la susodicha compañía, que dan ganas de darle dos guantazos tanto a las mentes creativas como a las lumbreras que lo apoyaron.

“Nos quitan la sanidad, la educación y los derechos, pero tenemos los bares abiertos hasta las tantas, dónde va a parar”. Lo dicho, vergonzoso.

Retomando lo anterior, hay que asumir un hecho, y es que en este país se está volviendo a una realidad que hace muchísimo tiempo que no se vivía. El español vuelve a ser inmigrante. El éxodo masivo de mano obra competente que no encuentra trabajo en nuestro maravilloso rinconcito de Europa llega al nivel de diáspora si fijamos la mirada en un rango de edad entre los 25 y 35 años. Profesionales con una formación excelente, increíblemente competentes, pero que ven totalmente coartadas sus perspectivas de futuro en este país que, lejos de tener una oferta laboral adecuada, lleva años recortando la ya existente. Resultado, aunque encuentres trabajo de lo tuyo va a estar mal valorado, mal pagado y mal planteado. Y así no hay manera.

Hay que tener muy en cuenta, además, que la increíble ola de inmigración que vive nuestro país está teniendo consecuencias en el extranjero. Europa está, literalmente, hasta los cojones de recibir españoles. Ciudades como Londres se pueden considerar literalmente invadidas por compatriotas, que colonizan en tierras británicas los trabajos que en otra época regalábamos en España. A saber, fregaplatos, camareros, limpiadores, cuidadores, niñeras… Trabajos tan honrosos como cualquier otro, pero para los que no nos deberíamos ver obligados a emigrar para conseguir. A mí se me llena la boca diciendo que somos los nuevos Rumanos, con todo el respeto hacia los oriundos de Rumanía.

Y hasta aquí llega mi pequeña reflexión. Se puede estar más o menos de acuerdo con mi forma de exponerla, con mis argumentos o con mi visión de la situación. Pero como suelo repetir más a menudo de lo que me gustaría:

ESTO ES UNA PUTA REALIDAD.

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Sí, lo sé, es prácticamente imposible pensar que toda esta horrible marea de recortes que, además de en todos los ámbitos de nuestra sociedad (menos en los que debieran, por su puesto, como el suelo de los que mandan), está afectando de sobremanera al sector sanitario de nuestro país pueda tener un lado positivo. Y lo bonito de esto es que lo que está por venir va a ser peor.

Repasemos. Hasta ahora, y por destacar unas cuantas de las peores, el gobierno ha tomado las siguientes medidas en materia sanitaria:

  • Copago farmacéutico en función de la renta de todos los ciudadanos, pensionistas inclusive.
  • Modificación de la Ley de Extranjería para que los emigrantes, además de empadronados, tengan que cotizar a la Seguridad Social para poder tener acceso a la misma (no voy a entrar a discutir esto porque me pasaría años dando motivos de por qué me parece una aberración inhumana).
  • Supresión del acceso a la Sanidad Pública a los mayores de 26 años que no hayan cotizado y que no acrediten su falta de ingresos.
  • Retirada de la prestación sanitaria a aquellos fármacos utilizados en el tratamiento de síntomas menores, como puedan ser mucolíticos o antitusivos (la lista completa aquí).

Este último punto es en el que quiero que pongáis especial atención.

Me explico. Es evidente que este punto de la reforma es una putada a todas luces. Medicamentos, a mi juicio básicos en cualquier hogar con niños o ancianos, como pudieran ser Acetilcisteína (Flumil) o Mucosan, así como medicamentos esenciales en algunos procesos víricos, como el Aciclovir, van a pasar de ser asequibles para cualquier familia a ser prohibitivos para un numero cada vez mayor de personas en este país. Y os digo por experiencia (una amigdalitis vírica me dejó KO más de una semana), que la cajita de pastillas de Aciclovir es cara. Muy cara. Y da gracias si te vienen 10.

Dicho esto, os voy a plantear una reflexión que quizá muchos de vosotros no váis a entender. Es más, no me extrañaría que alguién se pensara que tengo un problema serio en la cabeza: A España le viene de puta madre este recorte en concreto.

Antes de que me pongáis la recortada en la cara dejad que me explique.

Pensad un poco en lo que os voy a decir. Estoy seguro de que muchos de vosotros conocéis a alguien que cada vez que tiene un dolor de cabeza, por pequeño que sea, se aprovisiona de reservas de ibuprofeno. O a alguien que al más mínimo indicio de tos o de picor de garganta, tira del Efferalgan o de la Lizipaína. O de ambas. Es más, me juego lo que sea a que alguien que esté leyendo esto se está sintiendo identificado ahora mismo. Gente que se lleva un Omeprazol al gañote cada vez que tiene algo de acidez, que se toma las aspirinas como si fueran chucherías y que prácticamente le dicen al médico de cabecera de turno hasta el medicamento que necesitan según la ocasión. Al menos en término de medicamentos, nos han criado en la cultura del “mejor que sobre a que falte, que nunca se sabe”.

Pues bien, este es el punto bueno que le veo al acto criminal que están cometiendo contra nosotros a base de recortes. Ahora la gente se lo va a pensar mucho más antes de fundirse la caja de acetilcisteína “pa prevenir el catarro”. Cuando se den cuenta de que les van a sacar un billetito rosa del bolsillo cada vez que quieran el medicamento para la tos se van a sentir hasta mejor de salud. La putada, como ya he dicho, son los pobres que de verdad necesiten esos medicamentos y que en algunos casos van a tener que recurrir a la “cama y reposo” como única terapia posible. Pero esa otra cosa muy de moda también en este país, que paguen justos por pecadores.

A ver si es posible, ya que nos van a joder muy bien jodidos queramos o no, si a la gente se le mete en la puta cabeza la idea de que los medicamentos sirven para curar enfermedades, no para prevenirlas.

Dicho esto se terminó el sermón. Invito a todos los lectores a que opinen, rebatan o se caguen en mis antepasados si lo prefieren, pero que digan algo, que tengo curiosidad por saber si soy el único que piensa así.

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Buenas tardes queridos lectores.
Hoy vengo a hablares de un tema escamoso, por el cual muchas personas me pegarían si pudieran: El Fútbol (o como diría nuestro entrañable amigo Perico: Fúrgol). Con ésto de la crisis ha salido muchísima gente a la calle a protestar, que si recortes en sanidad y educación, que si bajarle el sueldo a los políticos, que si panes, que si chorizos, pero… ¿qué pasa con el fútbol?

En éste nuestro gran pais, somos mucho de protestar, pero poco de hacer y, sobre todo, somos mucho de protestar contra lo que nos dicen que hay que protestar. Si sale en la tele que el alcalde de Villanabo de Abajo cobra más que yo: GUERRA, si los presentadores de TV cobran una pasta: GUERRA, si un jugador de fútbol cobra cifras astronómicas: GUE…espera espera espera… eso, señoras y señores, en este pais NO ESTÁ MAL VISTO. Así, tal como suena, en España no tenemos dinero, quieren hacer recortes en servicios públicos pero, ¡hey! ¡No pasa nada por fichar a un jugador por 5 millones de euros! El fútbol podría calificarse ya como el nuevo “opio del pueblo”.

¿Es que a nadie le parece mal que un tio que se dedica a darle patadas a un balón cobre una cantidad absurda de dinero frente al sueldo de mierda que tiene un director de un hospital, o un maestro? Y metiéndonos en el tema deportes… ¿Por qué tanta diferencia entre un atleta profesional, entrenado para las olimpiadas y un futbolista? ¿Por qué permitimos que los clubes de fútbol manejen tales cantidades de dinero delante de nuestras narices? ¿Como dejamos que nos restrieguen por la cara millones de euros para contratar a un jugador? Ojo, no tengo nada en contra del fútbol como deporte, pero no me parece bien que se crucifique a ciertos cargos (ya no solo políticos) por sus “sueldos exagerados” pero luego preguntes:
– Hey, ¿que te parece que el madrid haya fichado a Paco el del bombo por 7 millones?
– Perfecto, este año ganamos.
Estas son las cosas de las que me quejo, y no son tan descabelladas como suenan.

Para terminar, os dejaré con mi opinión personal y utópica de lo que debería ser el fútbol. No me parece mal que haya deportistas (futbolistas en este caso) que cobren por hacer lo que se les da bien pero… ¿Por qué no estipular un sueldo base y un sueldo tope? Tanto para futbolistas, como entrenadores, como el presupuesto de un club de fútbol. Solamente con lo que cobra un jugador en un año (y podría decir algunos meses) se podrían solucionar unos cuantos de los problemas económicos de cada pais. Pero claro, eso le quitaría el glamour y el caché y nadie está dispuesto a rebajar la Champions al nivel de los Juegos de Invierno. Por desgracia, para que esto se cumpliera tendría que ponerse Europa entera a rebajarle el sueldo a esa mafia de clubes y jugadores… y no va a pasar.

Estas son mis cavilaciones, y así os las cuento. Os dejo con una canción relacionada con el tema y volveréis a saber de mi en próx…
¡Coño, que empieza el partido!

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