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Posts Tagged ‘religión’


Buenas, queridos tasqueros. Hoy, al contrario de lo habitual, no os traigo un listado comparativo ni nada por el estilo. Hoy os llamo un poco a pensar. Mientras estaba en clase atendiendo mucho, me ha dado por pensar… ¿qué es el bien y qué es el mal? ¿es algo universal o cada uno tiene su propia idea? Para explicarme un poco mejor, os expongo una situación digna de cualquier cómic/película/libro.

Pongámonos en el criterio cristiano del bien y del mal, ya que básicamente nos hemos criado con él. Imaginaos que este “Dios”, “Jeovah”, “Ala” o “ente benigno superior a los mortales” decide un día que va a coger a todo su ejército celestial y hacer una “purga” en la humanidad. Debido a esto, todas las personas que hayan sido “malas” según el concepto cristiano del pecador (esto incluye desde un genocida a un chaval que roba una chocolatina en la confitería) seran completamente erradicados de la faz de la Tierra, quedando así sólamente las personas piadosas o “buenas”, de nuevo desde el concepto cristiano del bien… ¿lo tenéis? Vale, pasemos a la segunda parte. Ahora imaginaos que el “demonio”, “Lucifer”, “Satán” o “ente maligno superior a los mortales” utiliza su banda de bichos malos malosos precisamente para impedir esta purga y que las cosas sigan su ritmo. ¿Facil, no?

Ahora es cuando viene la cuestión: ¿Quién es el malo: el “Dios bueno” que quiere purgar la Tierra de todo mal, o el “Dios malo” que quiere evitar que prácticamente toda la raza humana desaparezca? Podríamos argumentar que el malo, por supuesto, es el “demonio” que quiere dejar que el mal siga pululando por la Tierra, pero… ¿no es excesivo? Si tomamos este argumento como válido, estamos tomando como bueno que alguien que haya cometido una falta leve en la “moralidad” (llamémosle asi) es igual de culpable y merece el mismo castigo que Hitler, por poner un ejemplo claro. Si tenemos esto en cuenta… ¿No sería entonces el bueno el “Dios malo”, que está intentando salvar a personas que no merecen tal castigo? Aunque claro, también estaría evitando que tiranos y asesinos se libren también… lo cual convierte esto en un bucle ad infinitum.

Por supuesto, este lío no tendría sentido si no cogemos los extremos de una cosa. Yo creo que a estas alturas del cuento, todo el mundo está de acuerdo en que no se puede aplicar una  justicia generalizada. En mi humilde opinión, yo creo que cada uno tiene en su cabeza una idea de lo que está bien y lo que está mal, con sus criterios y sus prejuicios; aunque se intenta crear una norma global (sin restricciones, esto sería una locura). Yo pienso que, excepto casos muy concretos, no hay nadie que sea pura bondad ni nadie que sea pura maldad, sino que eso depende de el punto de vista del que analice las diversas situaciones que nos suceden a lo largo de nuestras vidas y de la experiencia personal de cada uno.

En fin… ¿Qué pensais vosotros?

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Saludos, entrañables lectores, después de llevarme semanas desde que se creó el blog intentando acceder, hoy me desvirgo como redactor y es de mi mayor interés deleitaros con mi escrito, sin más, voy al grano.

Aprovecho que se acerca la fecha para formular una crítica poblada y densa a las inmediatas JMJ Madrid (Jornadas dela Juventud de Madrid), que para los que no lo sepáis, se trata de un encuentro joven católico que se produce en Madrid, y al que acudirán millones de personas atraídas por la visita del mismísimo representante de Dios en la tierra, sí, el Papa, ese Papa que militó en las Juventudes Hitlerianas, Benedicto XVI (aunque en verdad Ratzinger suena más malote), pero eso es otro tema.

En el caso de la JMJ su asistencia se realiza con una doble condición, como Jefe de Estado de un ficticio país llamado Vaticano, y como jefe de una iglesia, la católica. Este incoherente estatus, jefe de un Estado y jefe de una iglesia, le permite realizar sus viajes pastorales a costa del Estado al que visita.

Entendemos que la ciudadanía no tiene por qué costear las visitas y viajes pastorales de quien viene a predicar y difundir doctrinas con las que no tengo porque estar de acuerdo.

Y entonces ahora yo os hago esta pregunta:

¿Por qué tengo que costearle la difusión de una doctrina o su fortalecimiento a una organización que:

  • Rechaza la igualdad y mantiene un papel secundario para la mujer.
  •  Es Homófoba, va contra el matrimonio entre homosexuales.
  •  Ataca el derecho al aborto.
  •  Ataca el uso del preservativo aunque mueran miles de personas por SIDA.
  •  Mantienen y protegen a pedófilos en su seno.
  •  Mantiene acuerdos y concordatos que privilegian su posición jurídica para difundir sus doctrinas.
  •  Se apropian, y esto es lo peor: por ley,  de bienes que no sean de nadie (Art. 206 de la ley hipotecaria).
  •  Mantienen miles de catequistas dando su religión en las escuelas públicas.
  •  Reciben miles de millones de euros al año del Estado.
  • Tienen unos jefes, los obispos católicos, que llaman a desobedecer la mismísima LEY según les convenga, lo cual es extremadamente antidemocrático y por supuesto, totalmente desacertado. Buen ejemplo de ello es el llamamiento a desobedecer la futura “Ley de Muerte Digna”, como tantas otras; aprovechando para poner en duda, la legitimidad de los poderes públicos que la elabora y aprueba.

Bueno, después de atacar un poco y resaltar los defectos de la Iglesia, hablemos de la visita del Papa en dinero…

¿¿Sabéis cuanto le cuesta a los peregrinos, patrocinadores y al estado, SÍ, AL ESTADO la visita de ese hombre???

¡¡¡ Nada más y nada menos que la friolera de 50 MILLONES €!!!

¿Sabéis cuánto es eso? xD

  • Con este dinero 120.000 personas podrían haber cobrado la ayuda eliminada de 426 euros.
  • La ONU llora por 14 millones de euros para detener la hambruna de Somalia pero nos gastamos 50 en un solo día, por el Papa.

Dentro de ese coste, buena parte lo cubren las empresas patrocinadoras del evento (a saber algunas: El Corte Inglés, Iberia, Coca Cola, Mutua Madrileña, Banco Santander, Caja Madrid, etc) quienes aportan alrededor de 1.000.000 € cada una. ¡¡POR SATÁN!! Estamos en crisis, las PYME (medianas y pequeñas empresas) están dando cerrojazos y despidiendo a miles de personas por impagos y falta de dinero; y las grandes donan 1.000.000 € para este puto evento. ¿No se les ha ocurrido nunca a lo largo de la historia donar esa cantidad a causas que verdaderamente lo necesitan de manera desesperada?

Es desmesurado, ridículo y hasta vergonzoso el compromiso de estas empresas y entidades con las JMJ Madrid, siendo incapaces de desembolsar esa cantidad en cualquier otra circunstancia.

Como es el caso de nuestros amigos de la SGAE, agarraos al oír esto compañer@s, porque es impresionante. LA SGAE HA FIRMADO UN CONVENIO CON LA ORGANIZACIÓN DE LAS JMJ EN EL QUE NO VAN A COBRAR UN SOLO CÉNTIMO POR LA MÚSICA EXHIBIDA EN LOS ACTOS QUE CONTEMPLE EL EVENTO. Esto… ¿HOLA? ¿HAY ALGUIEN AHÍ? ¿Estamos diciendo que la SGAE, la entidad más usurera y ratera que existe, que se ha colado en galas y conciertos sin ánimo de lucro con causas benéficas, ahora no les piensa cobrar a los católicos?  ¿Enserio? A ver, hablamos de una entidad que se cuela en bodas privadas para recaudar dinero por derechos de autor, así como en fiestas de fin de curso, bajo el pretexto de que por ley, ellos deben recaudar el dinero independientemente del fin del acto. Es impresionante,la SGAE también es que es un caso a parte.

Pero volviendo al tema, no sólo la SGAE se baja los pantalones, el transporte amigos, se rebaja en un 80% a todos los que sean peregrinos… tíos… un 80% es brutal. Y lo peor no queda ahí, lo gracioso es que se ha producido una subida de un 50% en la mayoría de medios… ¿Sospechoso no? Es decir, yo que no soy peregrino sufro un incremento de un 50% en el precio de mi billete, pero el que sea peregrino recibe un 80% de descuento. ¿Significa eso que con mi incremento tengo que pagar las pérdidas que ocasionan las rebajas a los peregrinos? Sin comentarios.

No me voy a enrollar pero sí pienso citar que hay espacios que van a alquilarse a la organización de las JMJ para su celebración, y nuevamente han firmado un convenio en el que han conseguido una rebaja en el arrendamiento de un 70 %. Estamos diciendo que por todos los aprox. 2.000 m2 que van a alquilar van a pagar unos 70.000 €, cuando en otra ocasión, cualquier otra persona o entidad hubiera tenido que pagar 230.000 €. A ver, a ver, ¿Estamos en una crisis donde los ayuntamientos no pagan nóminas ni a proveedores por falta de dinero, y ahora renunciamos a este tipo de ingresos?? ¿Por quién, por la iglesia católica? Por favor.

Y encima, coge el obispado y anuncia públicamente que de las arcas del estado no sale ni un solo Euro. ¡MENTIRA! Es cierto que no recibe ningún tipo de subvención (faltaría más) pero ¿nadie cuenta todo el gasto público que se produce cuando por ejemplo se abran (porque van a abrirse) los colegios públicos y polideportivos a los peregrinos? Mantenimiento, limpieza, ordenanzas, seguridad… todo esto es un gasto bruto. Y para colmo, empresas y entidades colaboradoras han llegado a acuerdos con la administración central en los que van a proporcionar generosas exenciones fiscales, que al igual que lo del alquiler, son importantes ingresos que dejamos de lado.

Y por si creéis que esto ha terminado, también se decide alterar de manera significativa la programación habitual de las cadenas de la televisión pública estatal, sin tener en cuenta que precisamente por su carácter público debería garantizar una programación que quedara al margen de imposiciones e intereses ideológicos y religiosos, y en las que todos los espectadores creyentes o no, católicos o no, se consideren representados.

Y es que, como dicen, la religión es como un PENE, está bien tener uno, y ya de paso que sea grande, fuerte y duro, pero está fatal eso de querer metérselo a los demás por la fuerza.

Que dicho sea de paso, hablemos de igualdad: Dado el trato proporcionado a los conciertos en Chueca durante el Orgullo Gay 2011, donde tuvieron que escuchar los conciertos con auriculares, entendemos que las misas y demás actos recibirán el mismo trato… ¿No?

Por todo esto y por mucho que he dejado en el tintero por cuestión de no aburriros, detesto oír como la sociedad es capaz de llorar de emoción y felicidad por el Papa, cómo se vuelca con una mentira, producida por la mejor empresa jamás creada sobre la Tierra: La Iglesia, capaz de vender a millones de personas un producto inexistente, con un coste de producción cero (por que no existe), y que después de milenios sigue siendo un éxito de ventas… en fin.

No por nada, sino por todo y porque constitucionalmente somos Estado aconfesional, y el despliegue mediático, administrativo y económico que ha producido este evento no es digno de un Estado aconfesional.

Para despedirme, os dejo una imagen reciente de www.cuantarazon.com

¡¡ Hasta la próxima compañer@s !!

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Papa, mama y Silvia ya estaban desayunando cuando Javier bajó las escaleras con visible alegría. Al entrar en la cocina, dio los buenos días y se sentó al lado de su madre, a la que no se le había escapado el buen humor del pequeño y que ahora lo miraba con ternura matinal. Mientras su hijo se preparaba para comenzar a comer, le preguntó a Javier:

-¿Y sigue enfermo el señor Gutiérrez?

Sirviéndose una taza de café, Papa preguntó:

-¿Quién?

– El chofer de los niños, que vive al lado de la rotonda.- Aclaró Mama- Es ese hombre con el pelo canoso y bigote, que nos lo cruzamos a veces en el super y tu nunca te acuerdas de quien es.

– ¡Ah!

Javier tragó un trozo de la tostada y antes de propinarle otro bocado, respondió:

– No, el señor Gutiérrez ya se puso bueno. Pero hoy le he visto hacer algo malo.

Mamá y Papa se miraron con extrañeza ante la respuesta. Parecía que Papa intentaba que una pregunta le saliera de la boca, pero no acertaba a dar con las palabras. Fue Mama quien finalmente tuvo que decir:

-¿Cómo que algo malo?

El niño aún tuvo que masticar unos cuantos segundos más para evitar responder con la boca llena, como sus padres le habían enseñado.

– Pues nosotros estábamos esperando al lado del bus a que salieran los del otro curso y el señor Gutiérrez estaba hablando con el jardinero gordo…

– Javi, por favor…

Le espetó su madre moviendo la cabeza.

– Perdona, mama. Con el jardinero. La cosa es que el señor Gutiérrez se estaba fumando un cigarro – Javi dejó la tostada en el plato e imitó con la mano la postura del chofer sosteniendo el cigarrillo. Arrugó la cara y puso la voz ronca para hacer una representación aun más fiel- y decía: “Es que esto del Día de la Promesa está hecho para sacarnos los cuartos, la cosa es gastar… Menuda tontería, yo creo que este año me quedo en mi casa. Que vaya mi mujer si quiere a hacer el tonto”

Después de decir esto, el niño enterró la cara en el tazón de leche con cacao, apurando la mitad de un trago. Por eso no pudo percatarse del suspiro de alivio que sus padres exhalaban mientras se miraban sonriendo.

Mamá aprovecho la oportunidad y, dirigiendo la mirada a Silvia comentó:

– Por cierto, nosotros mañana vamos al Templo a eso de las 9 menos cuarto, que a en punto hemos quedado con los abuelos, los tíos y los primos allí.

La muchacha la miró con cara de suplica mientras recogía su desayuno. Con un tono a medio camino entre el fastidio y el ruego masculló:

– Mama…

– Venga, cariño. Si solo es un rato y luego si quieres te puedes ir con tus amigas. Pero tú ya sabes que a tu abuela le hace mucha ilusión que nos juntemos todos ese día.

– Pfff… Bufó Silvia al dejar los platos en el fregadero.- Bueno mama, pero es que…es un plomazo, pero vale. Voy a terminar de arreglarme.

Acto seguido se encaminó rápidamente hacia las escaleras, mientras lo hacia su hermano pequeño la contestó con el convencimiento de quien dice una obviedad:

– ¡No es un plomazo! Tenemos que ir porque es el día en que Dios y los hombres celebramos que somos amigos y que nos hicimos la promesa de que él nos cuidaba y nosotros éramos buenos.- Que su hermana ya hubiera cerrado la puerta de su habitación, no lo disuadió de su discurso.- Si no vas a te vas a quedar sin regalo, como el señor Gutiérrez o el tonto de Luisito.

Su padre lo miró muy seriamente tras decir esas palabras y le reprochó:

– Oye, pero vaya boca tienes el día antes del Día de la Promesa, ¿eh?

– Pero es que es tonto papa. El otro día estaba chuleándose en clase diciendo que Dios no existía y que éramos unos niños pequeños por creer que si. Que le había dicho su hermano mayor que Dios era mentira y que era una cosa que se habían inventado los adultos para que los niños no les molestaran. Pero me da igual, al señor Gutiérrez y a Luisito les va a pasar como al niño de aquella película que vimos el otro: que se reía del otro chico porque si creía en Dios y al final el malo se quedaba sin regalo y le pasaban cosas malas y el que creía en Dios sin importarle que dijeran los otros chicos, si que recibió sus regalos.

Satisfecho por haber podido exponer que tenia razón, Javier se limpió la boca y se dispuso a recoger su tazón y su plato.

Mama se desplazó desde el fregadero a la mesa, acariciándole al niño la cabeza en el trayecto y sentándose al lado de su marido. Mientras no perdían ojo a Javi, que limpiaba sus platos, el matrimonio intercambió unas cuentas frases apuradas, procurando que su hijo no se diera cuenta.

El chico ya había terminado su labor y se preparaba para subir las escaleras de dos en dos cuando su padre lo llamó:

– Mira cariño, ven un momento que te tenemos que contar una cosa.

Sorprendido, Javi retrocedió sobre sus pasos. Lentamente se acercó al umbral de la cocina mirando a sus padres con cierta preocupación.

– Es un secreto que puedes saber porque tú ya eres un chico grande.

El niño se quedó parado frente a ellos y les observó la cara detenidamente. Sus ojos inquietos y su boca abierta, delataban que su joven mente estaba elucubrando sobre los últimos minutos y la reciente actitud de sus padres. Lentamente empezó a decir:

– ¿Dios no…?

Su padre retiró una silla de la mesa y le invitó a sentarse entre él y su madre. Carraspeó un poco mientras intentaba pensar claramente que quería decir:

– Mira ¿tu te acuerdas de cuando eras pequeño, se te cayó el diente y papa te dijo que si lo dejabas el diente debajo de la almohada mientras dormías vendría el mago de los dientes y te lo cambiaria por un regalo? ¿Te acuerdas que no te podías dormir esa noche porque te daba miedo que viniera el mago?

Javier bajó la cabeza, avergonzado de que le recordaran algo que había pasado hace ya tantos años.

– …Si…

– ¿Y te acuerdas entonces tuvimos que explicarte que el mago de los dientes no existe, y que es algo que se los cuenta a los niños para hacerlos felices? Pues Dios es algo parecido…

– Pero papa ¿Qué pasa entonces con los templos? Tu me dijiste que los templos eran las casas de Dios y que los hay por todo el mundo y son muy viejos…

– Y así es, Javi. Mira, antiguamente como la gente no sabia porque pasaban cosas como que lloviese, la gente se pusiera enferma o amaneciera pensaban que había un ser, es decir: Dios, que era el que controlaba todas esas cosas. Entonces, le construían esos templos para rezarle y tenerlo contento. Pero conforme la gente iba sabiendo más sobre la ciencia pudo ir explicando porque ocurrían las cosas. Y las cosas no pasan porque haya un “Dios” haciendo que ocurran, sino por…bueno, pues por las razones que explica la ciencia. Así que la gente poco a poco se fue dando cuenta de que no podía existir Dios.

Javier miró fijamente a la nada durante unos segundos, antes de girar la cabeza hacia su madre.

– ¿Pero y que pasa con los sacerdotes? Mama me dijo que eran los trabajadores de Dios y que por eso son los que hablan en las fiestas y bendicen a la gente que ha sido buena, para que Dios les haga felices.

Mama le agarró la mano con ternura mientras le miraba a los ojos y le explicaba

– A ver, hijo. Los sacerdotes existieron, mientras la gente aun creía que había un Dios, pero hace ya muchos siglos que dejaron de existir porque ya no hacían falta. Lo que hay actualmente son gente que se disfraza con esas túnicas y adornos durante algunos días del año, pero durante el resto del tiempo son gente normal y corriente que tienen sus trabajos y sus vidas.

– Ah…-

– Haz memoria, Javi ¿Tu has visto algún sacerdote algún día que no fueran los dos o tres que vamos al templo?

– No…es cierto. No he visto ninguno, Papa… ¿Pero entonces ya nadie, nadie cree en Dios?

– Hombre… nadie, nadie… Aun hay algunas personas que dicen que creen. Pero esas son personas que no están muy bien de la cabeza, hijo…son gente que no puede pensar bien, que están enfermos del pensamiento ¿me explico? Piénsalo así: ¿Tú de verdad crees que hay un señor que esta en todos lados pero que no puedes verlo ni hablar con él? ¿Un señor que es inmortal y que lo puede hacer todo?

– Supongo que no… es como si fuera un mago ¿no?

– Claro, y ¿Qué te dijimos del mago de los dientes?

– Que no existía.

– Exacto, cielo.

El niño se quedó mirando con gesto pensativo hacia la nada algunos segundos, entendiendo y asimilando lo que acababan de explicarlo e intentando contrastarlo con lo que creía saber hasta entonces. Levantó la mirada hacia su madre mordiéndose los labios en un ultimo gesto de reflexión antes de preguntar:

– ¿Pero entonces…? ¿Por qué la gente sigue yendo a los templos, como en el Día de la Promesa? Yo he visto a los mayores rezar también y acercarse a los sacerdotes para que les den la bendición ¿Por qué los mayores siguen haciendo eso si saben que Dios no existe?

– Bueno, pues porque aun no exista, la religión también tiene sus cosas buenas. Enseña a la gente desde pequeña que tienen que ser amables unos con los otros, que se tienen que ayudar, que hay que ser generoso… Esas son cosas muy importantes que los mayores quieren que aprendan los niños y que..Bueno, supongo que a veces los mayores también nos olvidamos de ello y tenemos que recordarlo.

– Pero Papa ¿Si no hay un Dios de verdad, de que sirve ser bueno? Si al final no va a venir Dios a castigarte y hacer que te ocurran cosas malas o te va a mandar al Abismo cuando mueras ¿Por qué hay que portarse bien?

– Puede que no haya un Dios, cariño. Pero yo te aseguro que la gente que es mala al final acaba recibiendo su merecido, de una forma u otra. Y que si eres bueno, siempre vas a tener a alguien a tu lado que te va a querer y te va ayudar. No hace falta que exista Dios para que eso ocurra.

Contagiado de la sonrisa que en ese momento surcaba el rostro de la madre, Papa sonrió también y cubrió los hombros de su hijo con el brazo. Levantó la mano libre, con el dedo extendido mientras le advertía al pequeño, en tono de broma:

– Y por supuesto, puede que Dios no te este viendo siempre. Pero Papa y Mama si, así que más te vale portarte bien.

Dicho esto lo zarandeo suavemente, como solían hacer cuando jugaban, mientras a su mujer y a él se le escapaba una risa.

Pero Javier no se reía. Su cara aún no había cambiado la expresión meditativa, más bien se había tornado de preocupación.

Sus padres dejaron de reir y se mirarón desconcertados. Mamá agachó la cabeza hasta la altura de la de Javi mientras le acariciaba la nuca.

– Venga cariño, no te asustes que Papa estaba de broma…

Susurró Mamá mientras esbozaba una sonrisa conciliadora.

– No, si no es eso…

Aclaró el niño con una voz queda.

– ¿No te habrás puesto triste por lo que te hemos contado, no? Tu ya eres un chico mayor y tienes que ir sabiendo estas cosas. – Dijo Papa intentando hacerle ver la poca gravedad del asunto.- ¿O no eres tú un chico mayor?

El chico asintió con la cabeza, mientras articulaba:

– Si, pero es que… ¿Si no hay Dios, eso quiere decir que no voy a tener regalo mañana?

De nuevo su madre no pudo contener una risa mientras lo abrazaba.

– Claro que si mi amor. Tú no te preocupes por eso que mañana vamos a comer toda la familia junta, vas a jugar con los primos y luego te daremos tu regalo como todos los años.

Enternecido, Papa anunció que tenía que irse a trabajar. Los besó cariñosamente a ambos antes de salir, e incluso subió a la habitación de Silvia para despedirse. Las quejas de la adolescente por haber entrado en su cuarto sin llamar no le disuadieron de darle un sonoro beso en la frente y reconfortarse en ver como su niña había crecido en lo que se le antojaba tan poco tiempo. ¿Tanto tiempo hacia que habían tenido una conversación parecida con ella?¿Que había dejado atrás la ingenuidad candida de un infante?

Pensar que aun existía algo como la inocencia de un niño, capaz de creer en algo lo reconfortó durante buena parte del resto de la mañana, pintándole una sonrisa en la cara.

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