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Posts Tagged ‘steinburg’


La Tasca del Tío Perico cumple hoy 2 años y para celebrarlo vemos que lo más justo es premiar vuestra lealtad con los dos mejores regalos que puede recibir un ser humano, la belleza y la resaca.

Sorteamos una camiseta de alta costura tejida por una viejecita que mora en lo más alto de una siniestra cumbre cubierta de nubes y un lote de alcohol delicatessen a elegir entre Ron Almirante (El archiconocido ron del estudiante), Whisky John Cor (El que te deja el hígado de flor en flor), Vodka Knebep (Hecho en nuestra amada tierra, Jeré) o un pack de 12 latas de Steinburg (No hay rimas dignas que se precien para describir esta maravilla de cebada). La sustancia para el mezcle, los hielos y los vasos los pones tu, no seas alimaña.

Para participar solo tienes que hacer click en “Me gusta” en La Tasca del Tío Perico y compartir esta imagen en Facebook. Solo tenéis hasta el día 31, así que date prisa zagal, que si no nos lo bebemos to nosotros.

concurso II aniversario

¡Ah! Requisito indispensable para recibir este magnánimo regalo: Tienes que hacerte una foto borracho/a como una vil perra con la camiseta puesta y compartirla en nuestro FB para que nos sintamos realizados, eso es así.

Suerte y que Perico os acompañe

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Feligreses de la tasca, hoy es un día triste.

Mientras paso la noche acompañado de mi fiel amigo John Cor, el resto de caballeros de la orden de Steinburg disfrutan como perras bebiendo a mansalva dios sabe qué horribles brebajes. Yo en cambio bebo whisky con red bull mirando la pantalla del ordenador lamentando que haya tanta cerveza fría en la nevera y tanto aburrimiento en mi interior…

Que mejor forma de desvanecer mi etílica soledad que dando a conocer al vulgo un poco más acerca de la historia de los rituales cerveciles, en éste caso, de la STEINBURGFEST

En el anterior capítulo hablábamos de las pre-steinburgfest, eventos primigenios en los que cualquier reunión se aderezaba con ingentes cantidades del preciado líquido elemento mercadonil.

Míralos que cucos, ahí en la piscinica con sus litricos ricos... ¡Ay que me los como!

Más adelante la cerveza pasó a ser el Main Event y a convocarse reuniones de forma más especializada. Vamos, que era quedar para beber cerveza vaya. La primera Steinburgfest oficial como tal se llevó a cabo en Noviembre de 2008, y ahí fue donde lo dejamos la última vez.

Esta Steinburgfest fue un éxito inesperado. El inicial grupo de borrachos profesionales se vio incrementado por una serie de personajes añadidos  (honestamente, no recuerdo cuándo ni cómo llegaron ahí la mayoría de ellos) que contribuyeron a que la convocatoria tuviera una relativa relevancia. Parecía incluso un botellón normalito desde lejos… desde cerca sin embargo, se veía clara la tragedia.

En ésta primera y sagrada edición aún no existían los títulos de Rey, o incluso los títulos nobiliarios. Ya llegaremos a eso más adelante.

Sin embargo, aún se mantenía la tradición de beber en cuerno, y por tanto el oficio de escanciador de cuerno, que generalmente llevaba a cabo nuestro amigo Putucru, escritor de la tasca.

Todo un artista el jodío... ¡Es más difícil de lo que parece!

El evento fue un horror suicida para nuestros maltratados hígados, pues la cantidad de steinburg consumida fue excepcionalmente cruel. No quedó sobriedad para nadie. Aún creo que sueño a veces con la cantidad de litros que consumí en las 12 horas (aprox) que duró la contienda Cerveza vs hígado… para más inri, una imagen ilustrativa.

Pincha en la imagen para ver la animación

Cayeron muchos litros más, pero ya estábamos demasiado borrachos para seguir haciendo fotos idiotas.

Una vez visto el jolgorio que ocasionó esta primera convocatoria, se procedió a ir llamando a los fieles del bebercio de forma relativamente constante. Durante 2009 se convocaron al menos (que yo recuerde) unas 3 steinburgfest, pero los archivos fotográficos de las mismas o no he podido acceder a ellos, o gracias a dios no existen. Sin embargo, es durante ese año cuando el tema empieza a irse de las manos.

Lo que era una coña, basada en nuestro extremo frikismo, llamarnos a nosotros mismos “Caballeros de la Orden de Steinburg” (En contraposición a la República del Tinto, otro célebre y longevo ritual etílico de nuestras tierras) empezó a desvariar, y acabó convirtiéndose en ésto.

No temeré en beberte caliente. Te honraré en lata o en litro. ¡Nunca sobrio!

Ya está, teníamos un logotipo para nuestra “hermandad”, un lema y unas ganas de beber insaciables. Las estupideces no acabaron ahí desde luego…

La verdadera selección

2009 y 2010 fueron años fructíferos en cuanto a horror alcohólico se refiere. Mucha cerveza, un aumento progresivo del sentimiento de “orden de caballería etílica” y en general, mucha fiesta.

Pero, llegaron las navidades de 2010, y definitivamente, lo poco que quedaba de decencia, se desvaneció.

En el próximo episodio me temo que habré de contaros cómo surgió uno de los conceptos más malvados creados por la mente del hombre.

Noche mala

El cartel de convocatoria inicial. Cutre y efectivo, como beber Steinburg para tajarte.


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Se presenta El Guardián del Sur y Barón de la birra, fiel sirviente del rey Fety I “El cruel”

Escribo estas líneas para regocijo de la corte, en las que intentaré relatar de la forma más fiel posible la historia de uno de los eventos etílicos más destructivos jamás ideados por el ser humano. La Steinburgfest.

Comenzaré este relato acercando a los blasfemos al líquido elemento, a la sustancia de las sustancias, a la quintaesencia del acabado. Hablo de la Steinburg, la sagrada cerveza distribuida en los Templos del beber, más conocidos como Mercadonas.

Puerta de entrada de uno de estos templos, custodiados por dos ancianas nivel 20

Steinburg es una cerveza rubia, de verde etiqueta y  poderoso sabor, con asombroso y horriblemente escaso precio. Sus presentaciones en yonkilatas, litros, botellines y latas la convierten en el mejor amigo del acabado, y, un servidor junto con el resto de la tropa, no tardamos mucho en averiguar su poder. Intentaré trazar un eje temporal en el que se vea la evolución que se llevó a cabo, pasando de unos inocentes litrillos a un descontrol de muerte y odio.

VERANO DE 2008

Tras una serie de años bebiendo litros de cruzcampo fríos de forma moderada, comenzamos a vislumbrar la posibilidad de obtener borracheras exclusivamente a base de cerveza. Ya conocíamos a nuestra amiga Steinburg, pues ya habíamos empleado sus dotes de barata destrucción en reuniones a puerta cerrada o en eventos concretos, como fue el caso de la fiesta de San Juan de 2008, acaecida en rota, donde por primera vez un grupo de fieles bebió de forma exclusiva Steinburg. La idea triunfó, ya que el ciego fue barato y efectivo. Todos salíamos ganando. Ninguno sabíamos lo mucho que se nos iba a ir de las manos desde entonces.

Totem etílico de Steinburgctú. Las tonterías irían gradualmente en aumento desde entonces

Sin embargo, a pesar de que ese día fue el que plantó la semilla, no se trataba de una Steinburgfest en absoluto. No hubo más que unos pocos que bebieron el preciado elixir, siendo una minoría cervecil frente a una mayoría whiskyronvodkiana. Para acercarnos más al concepto, tenemos que adelantar más el eje del tiempo y situarnos en Septiembre de 2008.

Llevábamos un verano en el que nos aburríamos mucho por las tardes, hasta que una mente privilegiada sugirió la terrible idea de ir a beber cerveza a un parque a las 4 de la tarde.

No era a jugar a las cartas, a ver a tus colegas o a charlar. No. Era a beber cerveza en pleno verano a las putas 4 de la tarde.

La idea, como no, nos encantó.

Dos idiotas a las 4 de la tarde bebiendo

Tal fatídico día, puede considerarse ya una Steinburgfest de facto, aunque no se la llamó así aún. Se trató de una reunión de grandes bebedores que consumieron cerveza hasta ponerse hermosos hermosos, y se fue repitiendo gradualmente durante varias tardes para regocijo de mercadona.

En un comienzo, se llevaba un cuerno hueco que se llenaba de cerveza e iba pasándose cual pipa de la paz (yo lo llamaría cuerno de la guerra sin duda) entre los asistentes. Éste rito fue perdiendo poco a poco popularidad debido a lo engorroso de ir llenando el cuerno, y sobre todo, por que mientras otro tenía el cuerno tú no podías acceder a la cerveza, que es de lo que va el asunto vaya.

Aquí vemos el ritual del escanciador del cuerno

Lo que en un principio fue una idea minoritaria (Apenas si llegábamos a los 10 asistentes en éstos encuentros) fue tomando más protagonismo, y con la Ley del botellón vigente, vimos que el beber en el parque comenzaba a ser poco productivo, por lo que trasladamos el concepto al botellódromo de Jerez, lugar que desde entonces presenciaría los más variopintos y terribles actos cometidos por la humanidad.

En Noviembre de 2008 se hizo una convocatoria por las redes sociales, y nació por fín, la primera Steinburgfest.

Personajes respetables en la Steinburfest de Noviembre de 2008

Continuará próximamente…

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