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Todos somos conscientes de que en los últimos quince años el cine ha descubierto un enorme filón en el género superheroico, la mayor parte de las veces en forma de adaptación de una obra previa – típicamente un cómic – y en escasas ocasiones con una obra “original” – ¿puedo considerar a Matrix como género superheroico sin que alguien me salte al cuello?

En la televisión ha costado mucho más que se diera semejante invasión. Salvo excepciones contadas, la mayor parte de las películas con los justicieros de capa y antifaz como protagonistas son grandes superproducciones, y quizá el elevado presupuesto que se le intuía a una obra similar en la pequeña pantalla ha podido espantar a los productores televisivos. Igualmente, todos hemos visto el más que evidente cambio de planteamiento en la realización de series modernas, donde la complejidad del guión, el tipo de producción y hasta el presupuesto dedicado se ha ido equiparando poco a poco al de las mayores producciones Hollywoodienses. Valgan de ejemplo obras hercúleas como lo fue en su día Roma o como puede estar siendo actualmente Juego de Tronos, por poner dos ejemplos rápidos y conocidos.

LOS PRECEDENTES

Paso de aburrirme a mí mismo enumerando las series de superhéroes – hablamos siempre de live action, nada de animación – que ocuparon la pantalla durante el siglo XX porque no viene al caso, así que empezaré a discurrir tomando de partida el año 2000. Concretamente el año 2001.

El 16 de octubre de dicho año se estrenó Smallville, la serie que contaba las aventuras adolescentes de un Clark Kent en plena revolución hormonal – aunque Tom Welling rondaba la treintena al comenzar la serie, podríamos considerarlo el Fran Perea yanki. La serie, coñas aparte, fue un éxito sin precedentes que ha durado nada más y nada menos que 10 temporadas ininterrumpidas, en el que se ha podido vivir prácticamente en tiempo real el paso de Clark Kent hacia Superman.smallville-7

El otro gran exponente de este género fue Heroes, estrenada en 2006 en la NBC yanki, aprovechando el más que evidente tirón del público hacia todo lo que implicara un superpoder en pantalla. Y es que esta serie fue en sí misma un homenaje contínuo hacia los superhéroes del mundo del cómic, llegando a traducir su éxito, siendo una producción original, en todo un universo expandido formado por webisodios, cómics e incluso un spin-off que nunca llegó a materializarse, debido principalmente a la huelga de guionistas de Hollywood del año 2007/2008. Huelga que a la postre, y al menos en mi opinión, fue la que hundió la serie y provocó su cancelación apenas dos años después.Heroes_by_Blaze0ne

Hay otros casos de menor magnitud, como la genial y breve No Heroics o la olvidable The Cape.

LA ACTUALIDAD

Por si alguien pensaba que tardaba mucho en ocurrir, el año pasado dio comienzo oficialmente la guerra televisiva entre Marvel y DC.

Pero antes de meternos en faena con los gigantes, no conviene olvidarse de que en la cadena E4 británica dieron a luz en el año 2009 a uno de los mayores éxitos televisivos del género – al menos en sus dos primeras temporadas. Misfits supuso una bocanada de aire fresco para el género y, al menos en mi caso, terminó de convencerme de que los hijos de la Gran Bretaña son muy buenos en lo suyo.

Pero volviendo al gran meollo de la cuestión, el Clash of the Titans comiquero-televisivo lo comenzó DC en 2012. Arrow nos cuenta las andanzas de un joven y novicio Oliver Queen, mejor conocido como Flecha Verde en estos ámbitos. Si bien la serie comenzó de forma titubeante, al final de la pasada – y primera – temporada se terminó revelando como una de las grandes sorpresas de la temporada, tanto por calidad de su desarrollo como por su planteamiento, más cercano al Batman de Nolan que al Man of Steel del susodicho. Línea que afortunadamente está sabiendo mantener en la actual temporada, por cierto. DC, además, ya tiene el revólver cargado con Gotham, que narrará las andanzas del Detective Gordon previas a la aparición del Murciélago; Constantine, una nueva revisión del mago de Liverpool con objetivo de la futura adaptación al cine de la Liga de la Justicia Oscura, e incluso un spin-off de la propia Arrow, centrada en un secundario ocasional de la última temporada, Flash.Arrow-Season-2

Como veis no se quedan atrás los chavales.

La estrategia de Marvel, en este caso, es distinta. Conocedores de la ventaja que les llevan sus competidores en el cine – quizá no tanto en calidad como recaudación – su forma de acercarse al publico televisivo ha sido algo más moderada. A finales de 2013 se estrenó Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D.un producto que además de cumplir la función de acceder a un público más amplio, le da a la Factoría Marvel la posibilidad de ampliar contínuamente el universo que comenzó a crear con las películas y que tántos éxitos – y dinero – le ha reportado sin dejarse una millonada en películas cada seis meses. Además, pese al pobre comienzo de la serie, la mano de Joss Whedon está empezando a notarse, y ha dado un salto de calidad importante en los últimos capítulos.Agents-of-Shield

Por lo demás, al menos yo no tengo conocimiento de ningún proyecto televisivo más de los de Stan Lee.

Dicho todo esto, ¿quien ganará la guerra? ¿Se quedará Marvel con el cine y DC con la televisión? ¿Entrarán en juego nuevas franquicias de otras compañías?

Lo que está claro es que los superhéroes funcionan en televisión. Habrá que ver hasta cuando.

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Algún idiota le sacará la broma a lo de “4 medios”, me lo veo venir.

Premoniciones sobre gente mentalmente incapaz aparte, hoy os escribo para hacer una confesión. Una confesión que tiene un lado malo y un lado bueno. El lado malo es que soy un fanboy exacerbado, y eso siempre es digno de un castigo severo. El lado bueno es que mi fanboycidad está exclusivamente centrada en la figura y obra de un coloso del arte escrito como Neil Gaiman. Y como no sólo del comic vive el fan del tito Neil, vengo a exponeros un ejemplo de cada uno de los cuatro medios audiovisuales en los que ha destacado el genio de Portchester. Comencemos, tal y como he dicho, por lo obvio:

CÓMIC

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Es tontería, ¿no?

Gaiman tomó el control de un personaje en horas bajas y lo transformó en un icono del noveno arte. Todo eso por no hablar de que, tanto a nivel de crítica como de criterio personal, su etapa como narrador del devenir de Sueño se sitúa al nivel de obra maestra. Para el recuerdo el duelo contra el demonio Choronzon. Me encantaría transcribiros dicho duelo, pero si aún no lo habéis visto, no seré yo el que os arrebate el placer de la sorpresa.

Evidentemente, The Sandman es sólo la punta del iceberg de una amplísima carrera como guionista de cómics. Destacan para mi gusto sus trabajos en el arco inicial de Los Libros de la Magia (Vertigo), y las colecciones 1602 y Los Eternos (Marvel). La de guionista es posiblemente una de sus facetas más prolíficas, así que hay donde elegir.

NOVELA

Junto con la ocupación de guionizar viñetas, la producción de novelas es quizá su segunda ocupación más reconocida. Y es aquí dónde me he llevado una de mis últimas sorpresas Gaimaneras. Hace unos meses os habría puesto un único ejemplo, pero ahora tengo el corazón dividido.

BUENOS-AMERICAN

Mi primera toma de contacto con el Gaiman novelista fue de la mano de Sombra, involuntario protagonista de American Gods. Como confesión de fanboy avergonzado, reconozco que me compré el libro casi sin leerme la sinopsis. Me bastó con el nombre que aparecía como autor en la portada. Pero fue una buena compra. Una buena novela de género fantástico con trasfondo mitológico-sobrenatural. Muy interesante la forma en la que se “humaniza” a los dioses de los diversos panteones. Y estoy seguro que en cierto capítulo de la serie “Supernatural”, los guionistas le echaron un vistazo al libro antes de ponerse a escribir las aventuras de los hermanos Winchester.

Debo aún así reconocer que mi penúltimo descubrimiento ha sido una de las mayores sorpresas que me he llevado desde The Sandman. Y es que, después de muchos años de leer buenas críticas y de recomendaciones, me animé a echarle un vistazo a Buenos Presagios, escrito a medias con Terry Pratchett – otro genio británico de la literatura fantástica, buscar MundoDisco para más señas – y que además fue su primera publicación en forma de novela. Es totalmente imposible no DISFRUTAR COMO UN ENANO con esta novela. Humor mordaz y una crítica descojonante sobre el eterno conflicto entre el bien y el mal siempre presente tanto en el terreno social como el espiritual. Las conversaciones entre el ángel Azirafel y el demonio Crowley acerca de los intereses de sus jefes son lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo.

No hay que olvidarse de otras obras como Stardust o Coraline, ambas adaptadas al cine.

TELEVISIÓN

Si algo caracteriza la obra de Gaiman es su gusto por lo feérico y lo onírico, aspectos a los que recurre en un gran número de sus obras. Pues bien, esta faceta feérica es el reclamo principal de la serie Neverwhere, emitida en la BBC Two en 1996, y que comienza cuando Richard Mayhew conoce a Door – Puerta -, una chica herida con extrañas habilidades y que lo transporta al “Londres de Abajo”, un reino mágico paralelo al mundano “Londres de Arriba”. Llevada a cabo con una falta de presupuesto que se hace evidente desde la primera al la última escena de la serie, pero que se compensa con creces gracias una historia original y a un guión bien elaborado. 

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Para quien se acuerde, en “HellBoy 2: El Ejército Dorado”, parte de la acción inicial de la película se desarrolla en el “Mercado Troll”, un lugar feérico situado bajo el Puente de Brooklyn. Esto me hace pensar que Guillermo del Toro – gran director y productor cinematográfico de genéreo fantático y ya mencionado por aquí -, pudo haberse inspirado en Neverwhere, pero no puedo concretar la referencia.

Además, Neverwhere ha sido posteriormente adaptado como novela y cómic – ambas adaptaciones de la mano del propio Gaiman -, así como llevado al teatro o a la radio. Sí, a la radio, no leéis mal. Los británicos tienen la curiosa costumbre de hacer adaptaciones radiofónicas de alguno de sus mejores shows. Es más, os dejo una foto del cast de dicha adaptación a la radio, para que veáis que no es moco de pavo.

Sherlock, Charles Xavier, Ana Bolena/Magaery Tyrell, Giles... Casi ná.

Sherlock, Charles Xavier, Ana Bolena/Margaery Tyrell, Giles… Casi ná.

Obviamente tampoco me puedo dejar en el tintero sus dos colaboraciones recientes con Doctor Who en forma de capítulo: “The Doctor’s Wife” y “Nightmare in Silver“. Solo diré que el primero de los dos me parece uno de los mejores de la serie, compitiendo de cerca con “Don’t Blink”.

CINE

Hasta hace prácticamente una semana pensaba que las únicas representaciones cinematográficas de Gaiman eran las ya mencionadas Stardust y Coraline, ambas adaptaciones de sus novelas en la que él no tuvo intervención alguna, aparte de la idea original.

Pero nuevamente me encuentro con que me he estado perdiendo una joya de la que debería haber tenido constancia hace mucho más tiempo, como ya me pasó apenas hace un mes con Buenos Presagios.  Una recomendación casi accidental me hizo toparme con MirrorMask, una película de 2005 dirigida por Dave McKean – portadista de The Sandman – y guionizada por Gaiman, con el apoyo visual de la Jim Henson Company, creadora de los Muppets, conocidos como Teleñecos en España, y principal responsable de dos obras de arte del celuloide como son “Dentro del Laberinto” o “Cristal Oscuro”.

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Protagonizada por Stephanie Leonidas, actualmente interpretando a una alien cabreada y pelirroja en la serie “Defiance”, La Máscara de Cristal – como siempre en este país patinando con el doblaje de los títulos – se centra en Helena, una adolescente harta de la vida que tiene que llevar por culpa de sus padres, dueños de un circo, y que se ve atrapada en un extraño mundo de fantasía y simbolismo tras conocer la noticia de la grave enfermedad de su madre.

No busquéis una gran historia. El mayor reclamo de esta película es el visual. Un despliegue de imaginación sin precedentes que toma la forma de un cuento sobre la necesidad de madurez de una chica adolescente.

Lo curioso es que la aportación del autor británico al cine no acaba aquí. Investigando – entiéndase, buscando en la Wikipedia -, me he encontrado con que además adaptó al inglés el guión de “La Princesa Mononoke” y participó en el guión de la última adaptación de “Beowulf” – aquella en 3D en la que aparecía una Angelina Jolie digitalmente despelotada.

Y aquí debería acabar la cosa. El tocho que os acabo de soltar podría haber tenido un buen final en este mismo momento. Pero no. Esta misma mañana ha llegado a mi una noticia que ha hecho que se me suban los testículos y que a la postre ha terminado dando lugar a este artículo. Y es que próximamente Neil Gaiman intervendrá por primera vez de forma activa en la creación de un producto en un medio que no había tocado hasta ahora. Y por supuesto, no podía ser otro:

VIDEOJUEGO

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Sé que os sorprenderá, pero vengo a ensalzar la persona de un hijo de la patria Canadiense y NO, no es Lobezno. Shame on me. En esta ocasión mis alabanzas van dirigidas a Nathan Fillion, actor del país con la bandera de la hoja de arce, actualmente conocido por interpretar al novelista Richard Castle en la serie homónima, una de las series estrella de la cadena yanki ABC y el comodín perfecto de la cadena española Cuatro para rellenar las interminables horas posteriores a la sobremesa. Dicen las leyendas que dada la cantidad de veces que han repetido la emisión de sus escasas 4 temporadas, se podría haber reemitido la serie clásica de Doctor Who, spin-offs actuales incluidos.

Un Edmontosaurus. Fillon es de Edmonton. Los dinosaurios siempre son relevantes.

Un Edmontosaurus. Fillion es de Edmonton. Los dinosaurios siempre son relevantes.

El caso es que este canadiense con cara de buen chaval tiene un currículum digno estar en Hall of Fame de la Comic Con más cercana (menos en la de Jerez, que eso ni es Comic Con ni es ). Y es que ya hace unos cuantos añitos, corría el 99 del siglo pasado, protagonizó un episodio del mítico programa de ciencia-ficción “Más Allá del Límite”, tras haber tenido pequeños papeles en diversas series de la televisión americana y una pequeña aparición en la mítica “Salvar al Soldado Ryan” de Spielberg, en la que interpretó a uno de los hermanos del prota desaparecido.

Míralo, que delgaico estaba.

Míralo, que delgaico estaba.

Aún así, y un par de papeles más después de bastante poca relevancia, fue en 2003 cuando al coleguita Nathan le llegó el gran pelotazo de su carrera: Ni más ni menos que la maltratada obra maestra del género espacial que fue “Firefly”. La serie, creada por otro mal bicho (en el buen sentido) de la ciencia-ficción como es Joss Whedon, sentó las bases de un subgénero tan conceptualmente genial como es el space-western, y a pesar de que no contentos en su cadena con no darle continuidad, la cancelaron en su capítulo nº 14, la legión de admiradores que surgieron en torno a la figura de la nave Firefly lanzaron a la serie y al Capitán Malcolm Reynolds, interpretado por Fillion, al estrellato. Recordad de hecho que tan molestos quedaron los fans de la serie por su cancelación que obligaron a la productora a rodar “Serenity”, que siguió la historia donde la dejó la serie y que le dió un final que, aunque algo precipitado por “exigencias del guión”, era necesario.

Razón Nº 1 por la que quiero ser Nathan Fillion de mayor: Summer Glau, River Tam en Firefly.

Razón Nº 1 por la que quiero ser Nathan Fillion de mayor: Summer Glau, River Tam en Firefly.

Como dije, el éxito de Firefly lanzó la carrera de Nathan Fillion y los papeles empezaron a llegar solos. La conexión con Whedon le valió el papel de Caleb durante 5 episodios en “Buffy Cazavampiros”, donde por cierto, a punto estuvo de quitarle a David Boreanaz el papel de Angel allá por 1996. También, tras unos cameos de doblaje en “Robot Chicken” y “Justice League: Unlimited”, llegó a aparecer incluso en la legendaria “Lost”, interpretando a Kevin Callis, exmarido de Kate, una de las protagonistas de la serie, interpretada por esa obra de arte de la naturaleza llamada Evangeline Lilly (Razón Nº 2 por la que quiero ser Nathan Fillion de mayor).

Pero su gran pelotazo interpretativo estaba aún por llegar, y tras algún trabajo más de doblaje (“Halo 3”, “Green Lantern”), protagonizar un par de películas (“Waitress”, “Slithers”) y colaborar un alguna serie (“Desperate Housewives”), llegó su gran mina de oro: “Castle”. Esta serie de tipo procedimental, en la que interpreta a un escritor de novela de criminal y de misterio, y que colabora con el departamento de homicidios de la NYPD en busca de nuevas historias, le ha traído el éxito global que se le resistió tras Firefly. 5 temporadas consecutivas de 23 capítulos cada una en antena y sin previsión de cancelación, Fillion ha conseguido que todo el que ve la serie envidie la vida de Rick Castle, además de admirarlo, puesto que el hecho de que Castle es hoy por hoy uno de los personajes más carismásticos de la televisión es algo innegable (se me nota mucho que soy un viciado de mierda, ¿verdad?).

Razón Nº 3 por la que quiero ser Nathan Fillion de mayor: Stana Katic, Kate Beckett en Castle.

Razón Nº 3 por la que quiero ser Nathan Fillion de mayor: Stana Katic, Kate Beckett en Castle.

Y como último dato a favor de nuestro amigo canadiense: Contrariamente a la tendencia de todos los actores de Hollywood de mazarse por exigencias del guión según pasan los años, Fillion ha encontrado en Castle una serie en la que da exactamente igual que sea evidente que a cada temporada que pasa crece en volumen. Vamos, que a cada capítulo se le ve que está más gordo y más orgulloso de serlo. La imagen que voy a poner abajo refleja más o menos lo que digo.

En 1996 y en 2012. Es un ejemplo para los gordos de este mundo.

En 1996 y en 2012. Es un ejemplo para los gordos de este mundo.

Dicho esto, espero que os haya quedado claro el objetivo de este artículo: Resaltar el hecho de que hay una persona en este mundo, friki a rabiar, al que le sale económicamente rentable ganar peso, y que tiene escenas subidas de tono con mujeres con las que muchos soñamos. El puto ídolo.

Oh, y se me olvidaba:

Razón Nº 4 para querer ser Nathan Fillion de mayor: Molly Quinn, Alexis Castle en Castle (ya lo sé, interpreta a su hija, pero eso a mí me da igual)

Razón Nº 4 para querer ser Nathan Fillion de mayor: Molly Quinn, Alexis Castle en Castle. Diosa. (ya lo sé, interpreta a su hija, pero eso a mí me da igual)

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Hace ya bastante tiempo que no se le da un repaso a la actualidad seriéfila por estos tasqueños lares, así que aprovechando que la nueva temporada de estrenos comenzó hace unas pocas semanas, me ocuparé de hacer una pequeña reseña a algunas de las que más me han llamado la atención. Evidentemente, ni están todas las que son, ni son todas las que están, pero como el que ve las series y hace el artículo soy yo, pues es lo que hay.

No entraré a analizar las nuevas temporadas de las series que estoy siguiendo porque solo con Fringe tendría que hacer un doctorado, así que allá voy.

ARROW

Solamente por el nombre ya me llamó la atención, y cuando descubrí que la serie tenía como protagonista al Green Arrow de la editorial comiquera americana DC y sus orígenes, no me quedó más remedio que echarle un vistazo al piloto. Y menuda decepción me llevé.

A mi no me parece feo el traje, podría haber hecho algo terrible. Mirad si no lo que pensaban hacer con Wonder Woman.

 

No voy a entrar a analizar si la adaptación es buena o mala porque nunca he seguido al personaje de comic, así que no me voy a ir por los derroteros que me llevan por la calle de la amargura en The Walking Dead. El piloto fue malo, con cojones, simple y llanamente. Diálogos planos, voces en off que no pegan ni con cola, personajes menos interesantes que el panadero de tu barrio y un intento de cliffhanger final que podría haber planteado un niño de teta. Otra cosa que me chirríó es la actitud de showman millionario y gamberro que han querido darle a Oliver Queen (identidad real del héroe) y que huele un poco al Bruce Wayne de Nolan. Los únicos puntos buenos, para mi gusto, fueron la estética que le han dado tanto a personajes (entiéndase, por ejemplo, cómo han representado el disfraz sin que parezca un pobre intento de Robin Hood) como a escenarios. Y quizás también podría salvarse el planteamiento de la trama, que es lo que al final me hizo darle una segunda oportunidad a la serie cuando emitieron el siguiente capítulo.

Y ahí sí cuajó el asunto.

Se supone que la de la izquierda tiene 17 años. Mirad cómo me río.

Escenas de combate dinámicas, subtramas interesantes y revelaciones que vienen acompañadas de miradas al pasado reciente del protagonista que le dan la chicha suficiente a la historia para dejarte mirando el capítulo hasta el final. He leído por ahí comparaciones, esperadas por otro lado, con Smallville, pero ni por asomo. Son dos series diferentes y de calidad, tanto para aquellos que disfrutaron de los personajes del cómic (a lo mejor los aficionados al Green Arrow del papel me ponen una velita negra) como para los paganos.

666 PARK AVENUE

Reconozco que al empezar a ver esta serie influyeron única y exclusivamente dos factores: que la serie tuviera temática sobrenatural (mi debilidad) y que Terry O’Quinn, el calvo molón de Lost, estuviera de cabeza principal de la serie.

Expectativas cumplidas cuanto menos. Os cuento un poco de qué va la cosa.

Una pareja de jóvenes de pueblo con altas aspiraciones llegan a Nueva York en busca de futuro y terminan encontrando piso en un edificio señorial de Park Avenue cuyo dueño es un calvo adinerado con cara de mala leche y en el que empiezan a pasar cosas raras. Dicho así no parece gran cosa, lo sé, pero la serie engancha. Según se van descubriendo los misterios del Drake (así se llama el edificio) van soltando pequeños detalles acerca de la historia del mismo y de sus ocupantes, así como de la razón por la que todos esos sucesos extraños tienen lugar. Cabe destacar que la serie consigue darle el toque terrorífico cuando es necesario hacerlo, y sin ser acojonante, consigue dar algún que otro susto.

Como la lía el puto calvo.

En resumen, es un material del que, a pesar de las evidentes diferencias, podrán disfrutar los aficionados a series como Supernatural o The Fades. Y sin ser aficionado a esta temática, estoy seguro que cualquiera que aprecie un argumento interesante, amenizado por un grupo de actores bastante aceptable en el que destaca Terry O`Quinn y su cara de grandísimo hijo de puta por encima todos, será capaz de disfrutar de esta serie.

REVOLUTION

Esta serie, al menos en un principio, iba a ser el gran bombazo de la temporada. Dirigida por Eric Kripke, alma máter de las cinco primeras y geniales temporadas de Supernatural, y con el todopoderoso J. J. Abrams en la producción, ya había voces que la anunciaban como el nuevo Lost (no nos olvidemos de que con FlashForward pasó lo mismo y el batacazo que se pegó no tuvo nombre).

Sí, la de la ballesta está buena, pero es insoportable

El argumento no tiene mala pinta, desde luego. 15 años en el futuro, la humanidad ha aprendido a apañárselas después de que ocurriera un apagón mundial que mandó al planeta a la edad media en cuestión de segundos. La tecnología es inútil, los países han desaparecido y las guerrillas han tomado el control de los diversos territorios. Pero, por supuesto, la cosa no iba a acabar ahí. Hay gente que sabe por qué ocurrió el apagón y una de esas personas es el padre de la protagonista. En un principio podría recordar levemente al planteamiento de Jericho, pero la realidad es que no tiene nada que ver.

Como he dicho antes, esta serie iba a ser el gran bombazo, pero al menos a mi juicio no lo ha sido por unas cuantas razones, la principal de ellas el poco o nulo carisma que tienen los protagonistas. Y no me estoy refiriendo ya a los actores, que tampoco es que se luzcan, pero es que la indiferencia que inspiran los protagonistas es total. Están logrando solucionar esto según avanzan los capítulos, pero si no fuera por que el desarrollo de la trama está siendo bastante bueno, y por que ha empezado a destacar en el reparto el genial Giancarlo Espósito (Gus en Breaking Bad o el Espejo Mágico en Once Upon a Time) la serie tendría todas las papeletas para correr el mismo destino que FlashForward. Habrá que ver como le responde la audiencia.

Y con esto finalizo este artículo, no sin destacar el hecho de que lo he escrito obligando a mi cerebro a funcionar durante los ratos libres de un fin de semana que se me ha ido un poquito de las manos. Valorádmelo al menos, chavales.

¡Oh, y recordad que aún queda la última gran sorpresa que nos trae DrakSlig desde la FicZone de Granada!

 

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Ya hemos ido anunciando un par de cosas en nuestra página de Facebook, pero toca ir haciéndolo oficial por estos lares. Desde La Tasca del Tío Perico nos enorgullece anunciar que a partir de esta misma tarde y durante todo el fin de semana, aqui un servidor y mi compañero Doctor13 acudiremos en representación de La Tasca como medio informativo acreditado a la “Comic Con Spain” que se celebrará durante estos días en la Institución Ferial de Cádiz (IFECA) en Jerez de la Frontera.

 

Durante estos tres días estaremos por allí dándo vueltas, acudiendo a conferencias, exposiciones y proyecciones, haciendo entrevistas extremadamente aleatorias y de contenido y finalidad altamente difusos para el entrevistado, haciéndonos fotos con jovencitas disfrazadas y, resumidamente, haciendo el idiota de formas nunca antes vistas en un medio informativo y en un evento de estas características.

Además, como perros rastreros que somos, procuraremos aprovechar lo concurrido del asunto para promocionarnos en vivo y en directo, y para tal fin nos hemos currado unos flyers cutres hasta el extremo pero que cumplirán su función: cada vez que miréis al suelo veréis un flyer despectivamente desechado por algún cliente insatisfecho y pensaréis “oh, mira, esos de La Tasca también me dieron el coñazo a mi”. Marketing puro.

No se me dan bien los planos “artísticos”. Sería un moderno horrible.

En resumidas cuentas, queridos y desconocidos lectores, dentro de unas cuantas horas estaremos haciendo el tonto de todas las maneras habidas y por haber mientras vamos recopliando material que publicar por aquí después de la Comic Con. Así que ya sabéis, si queréis entrad en el club de idiotas más absurdo de la red no os precupéis. Os encontraremos.

Y si no queréis, también.

¡Nos vemos en la Comic Con!

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En esta serie de post intentaré elaborar una selección de series animadas infantiles emitidas entre finales de los 80 y la década de los  90 basándome en un baremo entre su calidad y su popularidad y repercusión.  La mayoría de las veces los puestos en la lista son indicativos y no significa estrictamente que una serie sea mejor que la anterior en todos los aspectos.

Enlaces a anteriores entregas:

Parte 1

Parte 2

Parte 3

 4. Bola de Dragón

De forma opuesta al anterior puesto del top, si en esta lista únicamente se valorase la popularidad, este debería ocupar sin duda número 1. Sencillamente, es imposible no conocer la serie que rompió de una patada la puerta que ya habían empezado a abrir otras en décadas anteriores, tales como Mazinger Z o Heidi y Marco, y supuso la expansión y el asentamiento del fenómeno manga en nuestro país. Una maquina de hacer dinero que, desde su nacimiento, ha encontrado la forma de ganarse un hueco permanente en el mercado ya sea en forma de manga, anime, videojuegos o películas y que además constituye una autentica piedra angular del  genero shonen del comic japonés.

Momento culmen de muchas infancias

En pocas series conocemos al protagonista cuando apenas es un mocoso y le acompañamos a lo largo de su vida mientras se convierte en hombre, padre e incluso abuelo. Goku, junto a sus compañeros y rivales de pelea, es uno de los más carísmaticos y queridos personajes de cuantos han aparecido en la televisión nacional y una de las poquísimas cosas en común que pueden tener el friki que juega a las magic y el cani taleguero.

A lo largo de todo este proceso hay un evidente aunque paulatino, cambio del tono de la serie. Nuestra historia comienza con las aventuras de un niño con cola de mono que busca las mágicas bolas del dragón y es a través de torneos de artes marciales y luchas contra villanos y conquistadores malvados, que la serie acaba convirtiéndose en una sucesión de cruentas y eternas peleas contra demonios y engendros de categoría cósmica que cuentan cada uno con no menos de 3 transformaciones distintas. “Ahora voy a enseñarte mi verdadero poder/mi verdadero cuerpo” ¿Hay una frase más repetida en Dragon Ball Z?

De la misma manera, pese a contar con secundarios tan legendarios como Mutenroshi, Krilin o Picolo a todos acabó por llegarles el momento de ser meras comparsas frente a la figura central de Goku, que es el único que acaba por vencer a todos los grandes enemigos de la serie. Incluso contra Cell es su ayuda espiritual lo que permite a Gohan cargarse al androide, demostrando que incluso muerto tenía que acudir a sacarle las castañas del fuego al resto. Y esto teniendo el grueso de estos palmeros lo componen gente que en su momento es presentada  como rivales cuasi imbatibles para acabar siendo mera carne de cañón, aunque algunos como Vegeta llegarán a tener ciertos momentos de lucimiento.

Quizás precisamente una de sus mayores virtudes consista en  haber sido capaz de mantener a los espectadores fieles a la historia de Goku y sus amigos pese a esta progresiva evolución y que todos aceptásemos las sagas de Freezer, los androides y Celula, etc… como el culmen de lo molón. No importa que la historia se volviera repetitiva o que algunos combates se alargasen durante capítulos y capítulos hasta lo inaguantable, durante las mañanas de muchos veranos las repeticiones de Bola de Dragon se convertían en  un visionado obligatorio si estabas frente al televisor.

Para finalizar e ilustrar el seguimiento del que gozó Son Goku desde sus primeros pasos por el país os recomiendo un testimonio de primera mano de alguien que vivió una de las modas más peculiares, tanto por el seguimiento que tuvo en determinadas autonomías como por su desconocimiento general en el resto: las fotocopias de Dragon Ball, por el ilustrisimo Marc Bernabé.

3. Dragones y Mazmorras

Una serie rodeada con un fuerte y peculiar sentimiento nostálgico. Uno de los mejores ( y más coreados) openings de toda su generación nos situaba rápidamente en la búsqueda infatigable de un grupo de jóvenes por escapar de aquel mundo infernal y misterioso, mientras evitaban al maléfico Venger y recibían la criptica guía del Amo del Calabozo (que además alardeaba de una capacidad para esfumarse digna del mejor Batman). Este viaje para volver a casa nos llevaba por un amplio escenario donde aquel universo fantástico desplegaba un abanico de situaciones imaginativas, intrigantes y a menudo tétricas en la que no faltaban castillos custodiados por hordas de monstruos, las colosales ruinas en la que aguardaban criaturas oscuras y, casi siempre, el espejismo de la oportunidad de volver a casa que se desvanecía al final del capitulo dejando de nuevo a los niños encerrados en aquella dimensión.

¿Fue Bobby un precursor de los bronies?

Además de su magnifica ambientación, está rodeada de un halo de leyenda debido principalmente al hecho de no estar concluida, lo que da lugar a un sinfín de interrogantes: ¿volverían finalmente los chicos a casa? ¿Cuál era la verdadera relación entre Venger y el Amo del Calabozo? Y sobre todo ¿Cuál fue la verdadera causa de su cancelación? No descubriremos nada si decimos que hay miríadas de textos en la red que tratan estos temas, aunque pocos de ellos debidamente documentados, y que incluso la sinopsis y guion del último e irrealizado capitulo puede encontrarse sin demasiadas complicaciones.

Viendo las tramas de algunos de sus mejores capítulos, no es increíble pensar que algunos elementos de la serie pudieran llegar a causar cierta incomodidad a algún que otro colectivo de padres conservadores. La ya mentada atmosfera siniestra de a que hacia gala el programa en algunos episodios nos brindó historias como la del cementerio de dragones, en la que Hank llega a tener la vida de  Venger en sus manos aunque finalmente decida perdonarlo, o “El tiempo perdido”, en el que los héroes ayudarían a un piloto nazi (ahí es ná) a volver a su tiempo.

Y sin embargo creo que es esa falta de miedo a presentar historias con cierto toque de dureza lo que la hizo tan atractiva para los espectadores, que siempre están cansados de series que no les tomen en serio. El grupo de protagonistas, con sus arquetípicos roles del virtuoso líder, el vanidoso cobardica o el impetuoso pero bien intencionado niño, logra mantener un equilibrio entre la heroicidad y la cercanía que los convierte en personajes accesibles y carismáticos.

Para concluir, la mejor prueba de su calidad es que ha envejecido bastante bien y que a día de hoy su revisionado no provocará desilusión ni vergüenza ajena (no como otras series de frutas parlantes o karatekas pijameros con robots gigantes). Por ello creo que no merece menos que figurar en el top 3.

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En esta serie de post intentaré elaborar una selección de series animadas infantiles emitidas entre finales de los 80 y la década de los  90 basándome en un baremo entre su calidad y su popularidad y repercusión.  La mayoría de las veces los puestos en la lista son indicativos y no significa estrictamente que una serie sea mejor que la anterior en todos los aspectos.

Enlaces a anteriores entregas:

Parte 1

Parte 2

7- Oliver y Benji

Servidor, apenas si ha conseguido ver un partido de futbol entero en toda su vida. Esto no impidió que fuera uno más en esas legiones de niños que se plantaban frente a la caja tonta a corear arrítmicamente aquello de  “… ¡Oliver, Benji, sueños de campeón!…”  y asistir a esos titánicos encuentros con los que nos deleitaban estos magos del balón.

Varios son los elementos que, pese a las risas que nos provocan hoy en día, nos cautivaron en su momento y la convirtieron en una de las series infantiles más reconocibles en la historia de la TV nacional: aquellos campos kilométricos de curvaturas imposibles, ese omnipresente comentarista, esos saltos por coger el balón que desafiaban toda ley física y que duraban lo suficiente como para que los jugadores se planteasen cuanto necesitaba su equipo conseguir la victoria o la influencia de Nietzsche en el nihilismo post-moderno…

En nuestro imaginario colectivo ocupan un lugar privilegiado aquellos portentos deportivos de pintorescos nombres, de los cuales cada uno teníamos nuestros favoritos. Curiosamente casi ninguno tenía entre sus predilectos al soseras de Oliver, normalmente estas plazas de honor estaban reservadas para Benji Price, con la inolvidable voz de Pepe Carabias; el macarra de Marc Lenders o el casanova cardiaco Julian Ross.

Simplemente listar a los carismáticos personajes que aparece en la serie nos podría llevar varios artículos. Además de una personalidad bien marcada, cada uno venia equipado con su propio arsenal de técnicas que solían ser o bien imposiblemente complicadas (mítica la catapulta infernal) o bien absurdamente exageradas, convirtiendo un tiro de balón en un proyectil bélico capaz de romper una red o empotrar a un portero contra la pared.

Aunque quizás lo más increíble es cuando aparecían rivales que usaban técnicas secretas como el fuera de juego o pasarse el balón en el centro del campo sin avanzar ni atacar, auténticos epítomes de la estrategia futbolística.

Y lo más destacable es que no solo recordamos a los personajes más relevantes, sino también a todo ese redil de jugadores secundarios, condenados eternamente a hacer de palmeros siendo, o bien victimas de las habilidades de los jugadores prodigios, o bien comentar las jugadas de forma dramática. Solo estaban ahí para rellenar hueco y poco más, y puede que ni siquiera recordemos su nombre; pero sin esta panda de peladores la serie no seria lo mismo.

Bruce Harper, Pelador Mayor del Reino

6- Erase una vez…

¿Cuál de entre todas las series de esta franquicia a es a la que me refiero? Eso lo dejo a la elección de cada uno. Todas logran hacer su contenido atractivo y didáctico para sus jóvenes espectadores, que es al fin y al cabo de lo que se trata. Obviamente, “El cuerpo humano” es la que más se recuerda y es, sin duda, el buque insignia de la saga (además se veían mamellas en la intro); pero lo cierto es que bien te estuvieran contando las peripecias de los exploradores o los logros de los inventores, conseguían captar tu atención haciendo más fácil retener el conocimiento adquirido y optimizando el proceso pedagógico (o al menos eso dicen los anuncios de los fascículos otoñales).

Y esta es la cara que pone tu cerebro cuando escuchas Fito y Fitipaldis

En total fueron 5 series educativas las que se albergaron bajo el titulo de “Erase una vez…” : El hombre, los inventores, el cuerpo humano, los exploradores y las Americas. También estaba la de “El espacio” y que era una serie más propiamente dicha, con sus tramas y argumentos, alejada del tono pedagógico de sus compañeros (que no por ello del educativo)

Con el fin de hacer las explicaciones lo más accesibles posible a los infantes, todas las series de la saga mantienen un elenco de “arquetipos” como el maestro, los chicos malos, el gordo bonachón, el impoluto y perfecto protagonista , etc… aunque a veces esto podía conducir a que un virus del sarampión tuviera la misma cara que Hernán Cortes, no por ello dejaba de ser un bien sistema para ubicar los roles rápidamente.

No puedo terminar de hablar de esta serie sin compartir con vosotros, queridos tasqueros, que “El cuerpo humano” dejo en mi más temprana infancia un gran trauma. Y es que ver que dentro de mi cuerpo existían unos “humanoides” me hacia plantearme si esos humanoides no tendrían a su vez dentro otros humanoides y así ad infinitum. O quizás todos nosotros seamos celulas dentro del cuerpo de un gigante, pero aun no lo sepamos.
Por suerte estas cosas ya no me pasan.

Uy, perdonad, que me toca tomarme la pastillita…

5- Batman

Este puesto puede ser bastante discutido ¿Tanta gente se acuerda de ella o la veía siquiera como para situarla en el meridiano del top? Bueno, lo cierto es que si en este recuento solo contase la calidad técnica y armamentística de  la obra, esta serie bien podría optar al numero 1.

Creada a la estela de las exitosas películas de Burton, esta serie es considerada por muchos el espejo en que todas las series de superhéroes deberían reflejarse. Hay incluso algunas conjeturas que argumentan que “Gargolas” fue la respuesta de Disney a este éxito de la Warner Bros. Y lo cierto es que no le faltan méritos para tener tan alta consideración entre la gente que la ha disfrutado.

La atmosfera nocturna perpetua en todos los capítulos, historias inspiradas en los mejores conceptos sobre el mundo del murciélago, la sombría Gotham como escenario y una magnifica animación la convierten en una serie tan entretenida como sofisticada. La habilidad para consolidar y armonizar todas las facetas de Batman y su compleja mitología consigue ofrecernos la que quizás sea la representación más completa y ecléctica que se ha podido ver en todas las películas y series del héroe, explotando todo lo atractivo que ha convertido al caballero oscuro en un héroe icónico.

El programa seguía  habitualmente una estructura de capítulos auto conclusivos, lo cual la hacia bastante accesible para acercarte a ella si la pillabas haciendo zapping, entre alguna de sus erráticas emisiones por Tele5.  Pero como ya he dicho,  parece que por desgracia la popularidad de la serie en España nunca llegó a hacerle justicia a su calidad.
Hay poco más que decir: si sientes simpatía por las aventuras de Batman y no conoces esta serie, te recomiendo que le des una oportunidad y compruebes su buen hacer por ti mismo. Para facilitaros esta labor, concluyo con esta recopilación de El Crítico de la Nostalgia donde recomienda los 11 mejores episodios de Batman.

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