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Posts Tagged ‘toros’


Segunda parte de esta serie de artículos, esta vez sobre los toros. Lo primero, NO estoy para nada a favor de las corridas de toros. Me parece un espectáculo sádico más propio de otras épocas. Dicho esto, también diré que si, que es algo perteneciente a nuestra cultura. Y ahora me voy a explicar.

A mi de nunca me han gustado los toros, especialmente desde que me llevaron a verlos una vez cuando era pequeño, me pareció tristísimo. Ahora que veo las cosas con perspectiva, me encuentro con un listado inmenso de argumentos a favor y en contra del toreo de lo más variopintos; unos absurdos y otros muy coherentes por ambos bandos. Pero parece que no hay manera de acercar posturas. Cada debate que veo, cada artículo que leo, todo es “si no estás conmigo estás contra mi”: o se prohíben al 100% las corridas de toros y todo lo relacionado con el mundillo o se deja todo tal y como estaba. Yo creo, señores, que hay una alternativa bastante evidente.

Recojamos los dos que he visto más repetidos. El problema principal es la evidente tortura mediática de un animal, porque creo que a estas alturas no queda demasiada gente que realmente piense que el toro disfruta o algo asi. A esto, muchos dirán “el toro vive de puta madre toda la vida en reservas naturales que sirven para otros animales” “Si no existiera el toreo no existiría el toro de lidia” “Tu que prefieres ¿vivir toda tu vida encerrado y morir sin notarlo? ¿o vivir toda tu vida en libertad y sufrir antes de morir?”. Caballeros, eso me parece una SALVAJADA, con todas sus letras. ¿Esa que clase de elección es? ¿Es que a nadie se le ha ocurrido un término medio?

Vamos a ver, queremos corridas de toros para preservar tanto el hábitat como el animal en si, además de la cultura, pero sin que se torture al animal. Bien, pues hagamos corridas de toros sin banderillas, lanzas y espadas. A mi alguien que se pone delante de un toro medio desangrado no me inspira respeto. Si queréis que me trague el cuento del “torero valiente”, que se ponga delante de un toro de verdad y lo canse y lo toree como quiera. Yo creo que es completamente viable, una solución intermedia a un problema. No hace falta ser tan radical para todo, el tema de “o conmigo o contra mi” no suele llevar a nada al final.

Las sociedades y las culturas van avanzando, como todo, y no hay que pelear contra el cambio, sino intentar que sea para bien. Esta es una de esas cosas que no avanzan por culpa de la tozudez de la gente, que piensan que todo en esta vida son tradiciones que hay que mantener a rajatabla, sin cambiar un ápice. No podemos estancarnos en una época concreta, señores, tenemos ya cabeza y cultura suficientes para saber cuando algo está bien como está o hay que variarlo un poco o eliminarlo por completo.

Ala, hasta otro rato.

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La sonrisa de Don Manuel no le inspiraba mucha confianza, ese gesto le recordó a la Josefina tiempo atrás; sabía que algo le estaba ocultando.

– Primero ponte el anillo Pedro, una vez que te lo coloques eres uno más. Pero bueno, eso ya te lo han explicado antes. Vamos, que el tiempo es oro.

– ¡Ehto no entra! – Decía Pedro mientras se estrangulaba el dedo índice intentando ponerse el anillo. – ¡La víhen! Yo me cagon…

Don Manuel miraba con asombro como el cateto maldecía y empujaba el anillo hacia abajo sin conseguir resultados, era todo un espectáculo. Al cabo de los 10 minutos Pedro se lo pudo colocar en el meñique, ¿como le podía llevar tanto tiempo a una persona caer en cuenta de ello?

– Yo no zé pa quien estaba penzao este anillo, vaya dedos mah inútiles par campo. Zi es que la hente de ciudá… ojj No valéis pa nah cohone. Yo llego a nacé fuera de mih tierra y… – Pedro se calló al ver a Don Manuel llevándose las manos a la cabeza mirando al suelo – ¿Te paza argo Maestro?

– Me está entrando dolor de cabeza solo de escucharte Pedro. Por lo que mas quieras, abre el sobre de una vez y lee el contenido. Perder el tiempo así es un lujo que no nos podemos permitir.

A regañadientes, Pedro, abrió el sobre. Se encontró una foto con un mensaje detrás, el cual decía: “Nosotros apostamos por un mundo mejor, lleno de sabiduría y moral. Como todo iniciado debes de demostrar tu valía. Libéralas”. Giró la foto, salía un gran cartel: Reserva del cuero.

– De ahí salen la mayoría de los grandes toros de la historia del toreo Pedro. Son jóvenes, vaquillas pequeñas que no suponen peligro alguno. Esa es tu misión, abrirles el cerco y dejarlas en libertad.

– Pero Don Manué, ezo me pareze a mi que a una gran figura der toreo como eh usté tambien le perhudica, ¿noh? – Un torero queriendo liberar toros, no cuadraba.

– Pedro, ahora las preguntas sobran. Grandes cambios acontecen. Tú limítate a hacer lo que se te pide y luego ya vendran las respuestas. – Le espetó.

Hiodeputa, pensó Pedro.

– Vamos Pedro, te acerco. Pero recuerda, discreción y seriedad. Si en algún momento te surge un problema solo tienes que pulsar el anillo, eso nos dará una señal GPS para que te podamos localizar.

– ¿Gepeké?

– Nada, Pedro. Tu solo entra y haz tu labor. El resto ya lo hacemos nosotros.

Llegaron al lugar bien entrada la tarde, apenas se veía.  Don Manuel le hizo el gesto de que bajara del coche y se colara en el recinto. “Te espero mas adelante”, dijo.

Pisó unos cuantos zurullos hasta llegar a la barrera. Prendió la linterna y fué campo a través en búsqueda de las vaquillas, no deberían de andar muy lejos. Sobre esta hora dormirán placidamente.

– Güeno, por lo menoh estoy en er campo. Que ziempre ze echa de menoh – Decía Pedro a sí mismo mientras paseaba en la oscuridad.

Escuchó a sus espaldas movimiento, por lo que se giró a ver si había dado ya con las vaquillas. Y acertó. Salvo que no eran vaquillas, eran autenticos miuras de entorno 600 kilogramos. En concreto 4 individuos.

Pedro corrió como alma que lleva el diablo, pisando mas zurullos que nunca. Los miuras también se animaron, y cada vez eran mas persiguiendo al pobre Pedro que notaba ya como le ardía los pulmones de tanto esfuerzo.

– ¡El cerco! ¡Seguro que Don Manué esta ner coche esperandome! – Gritaba Pedro mientras la estampida se le echaba encima.

CONTINUARÁ

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